Pocho nuestro que estás en el suelo
santificado sea tu bombo;
venga a nosotros tu ritmo;
hágase tu compás,
así en el tango como en la murga.
La alegría nuestra de cada día dánosla hoy
y bendice nuestras gargantas,
así como nosotros bendecimos tu rebeldía;
no nos dejes caer en la depresión,
y líbranos del mal.
Murgón.
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