24.8.10

parque avellaneda murguero y habitué

(click en la imagen para agrandar)

No se pélien, muchachos, si están lindos los dos... Aguirre y Gurruchaga, nuevamente, NO presentan a los Habitués, que, mientras van y vuelven de La Plata, van a estar el domingo que viene, una vez más, en un nuevo encuentro murguero, de esos que les calientan el cuore... y el pico, por qué no. En esta ocasión se festejan, además, los 15 añitos de los descarrilados anfitriones. Así que la ocasión, inmejorable. Anote:

domingo 29 de agosto
Encuentro de murgas en Parque Avellaneda
Playón del Tambo, Parque Avellaneda (Av. Lacarra y Directorio)
15 hs. - gratarola
junto a Los Descarrilados de Parque Avellaneda, Los Alucinados de Parque Patricios, Redoblando Fantasías (Santos Lugares) y Zarabanda Arrabalera. ¿Qué tul?

¡Feliz cumple, chochamus! Se vemo' ahí...

23.8.10

brillando en diagonal, la poesía, y el poeta

Los Habitués se van este jueves pa'l sur de este sur, a la bella ciudad de La Plata, para homenajear a uno de sus poetas más amigo, más compañero. Roberto Jorge Santoro, "desaparecido" por los funcionarios del terror en el año 1977.


Ni hay que decir que los homenajeados por semejante honor, el de estar ahí con nuestros humildes berretines, nuestras canciones, somos nosotros... Así que:

jueves 26 de agosto
Inauguración muestra homenaje a Roberto Santoro
Museo de Arte y Memoria
Calle 9 Nº 984 (entre 51 y 53), La Plata
19 hs.

¡Salú, poeta!



22.8.10

yira, yira...


Los Habitués, eternamente agradecidos a todos los amigos que se acercaron ayer a Criterio, el otro día al Parque Centenario, a Vinilo... En fin, a los que están siempre, por imprescindibles, a los que de vez en cuando; a los que por primera vez; y a los que nunca vinieron, pero ya vendrán. Porque, gracias a Momo y a Carlitos, la gira sigue y sigue y sigue...

¡Salute, che! Y gracias...

18.8.10

¡sofgüer libre!

Escúcheme una cosa, si usted está viendo esto como la mismísima mona, ¡¡¡es porque todavía está usando Internet Explorer, mecachendié!!!

Después de quemarnos las pestañas durante meses para poner a punto el coso éste, blog o como se llame, y a punto ya de dar la tarea por cumplida, va que se nos ocurre verlo en el Explorer y resulta que se ve como la mismísima miércoles... Así que ahora mismo decidimos cortar por lo sano la cuestión y sugerirle a usted que se actualice e instale de una buena vez un navegador como la gente, caramba, que ya es el colmo.

En un decisivo aporte a la comunidad le enchufamos acá mismo el link del navegador Google Chrome para que se lo baje y lo instale. Y si le hablaron del Mozilla Firefox, ahí lo tiene también, ¡qué tanto! Con cualquiera de los dos (se bajan de toque ¡y gratis!) el coso éste funciona fer-pec-to, taquelotiró a Bill Gates y la madre que lo parió....

¿Sorprendido? Nosotros también. Por lo que después de esta iracunda toma de partido bien valen algunas aclaraciones.

la flamante computadora habitué en la que se diseña el coso éste

Aunque parezca mentira, los Habitués, con esa facha de tarambanas salidos del túnel del tiempo, ese leve barniz de pasado con olor a glostora que ostentan, y ese aire de haberse perdido el último bondi al centro, en realidad, son fanáticos cultores del avance tecnológico en todas sus formas. Para abreviar, siempre están al tanto, aunque más no sea por curiosidad, del último grito de la moda aunque, las más de las veces -ya que inventar pelotudeces sin parar es una de las principales tareas de la humanidad-, el mencionado último grito los deja algo sordos, y prefieren volver al arrullo suave y cadencioso de su realidad de pavita de aluminio abollada y a su vieja y querida spica a transistores, convencidos de que hay inventos que, sencillamente, no pueden mejorarse. Como el sacacorchos, por ejemplo.

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17.8.10

Pingüinos habitués: de criterio, nadaLos Habitués en Café Cultural Criterio

pingüinos habitués
(click en la imagen para agrandar)

Aguirre y Gurruchaga (con G), nuestras porteñísimas aves de rapiña oriundas de Villa Crespo, siguen sin dar pie con bola. Pero la verdá es que los queremos, quéselevacer...

Mientras tanto, en Buenos Aires, una nueva hora comienza y Los Habitués siguen su derrotero, ¿su triunfadero, quizás?, el sábado que viene en otra de las casas que los vieron nacer y hacer quilombos sin fin cuando eran purretes (ayer nomás). ¡Señora, sí, señores! Con ustedeees... ¡Losabitué eeennn...!

sábado 21 de agosto
CRITERIO Café Cultural
Varela 503, entre Avenida Directorio y Tandil.
A 6 cuadras de Plaza Flores, pa’l sur.
22 hs.   a la gorra
No te la podés perder, está relindo el bar, está...

16.8.10

rocanrol tangomurguero, a pesar del tornillo (2)Los Habitués en el anfiteatro del Parque Centenario

Y como si esto fuera poco, nos acaba de mandar otra secuencia de fotos de ayer nuestro querido y admirado compañero don Javier Matarrese. Mostramos aquí sólo algunos retratos de estos galanes del tango-murga, el vino y el rocanrol. ¡Juná qué estampa, papá! Campaneá qué lujo (por dió):

 
 

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rocanrol tangomurguero, a pesar del tornillo (1)Los Habitués en el anfiteatro del Parque Centenario


 


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11.8.10

los habitués en el parque centenario

Los Habitués, tango y murga fueyserá, se complacen en presentar a Aguirre y Gurruchaga, nuestros flamantes pingüinos presentadores; esta vez en vivo y en directo desde el Parque Centenario. Adelante, muchachos:

(click en la imagen para agrandar)

-¡¿Quién contrató a estos pajarones?! No se entiende un catzo... ¡Se fueron sin decir nada...!
-Son amigos de Crespi... unos pibes nuevos... Dice que andaban necesitando una changa...
-Ahora entiendo todo. En fin...

Señores, señoritas: Los Habitués en el hermosisísimo anfiteatro del Parque Centenario, en el Ciclo Off Side de Estudio Urbano, junto a Roberto Moreno Cuarteto y Los Hermanos Butaca. ¿Te lo vas a perder? Domingo, sol, mate, bizcochitos... ¡y los Habitués! ¿Qué más querés? Salute, che.

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3.8.10

qué par de pájaros los dos...Los Habitués en Café Vinilo

(click en la imagen para agrandar)

sábado 7 de agosto
Café Vinilo
Gorriti 3780 (y Salguero) Palermo
24 hs. - Entrada: $ 20 (anticipadas: $ 15)
reservas@cafevinilo.com.ar
tel: 4866-6510 - http://www.cafevinilo.com.ar

2.8.10

quién dijo que me fui del barrio...


¿Ya era hora, no?
¡Salú!

28.7.10

tanguitos de mi flor

A ver... Espere. ¿Ahora? ¿No, nada? Espere un cacho, que tarda en daunloud. ¿Ahí? ¿Escucha algo? A ver, ¿tiene prendidos los parlantes? Entonces prendalós... ¡Esa! ¡Pero sí, cómo no!

¿Y, qué tul? ¿Qué me cuenta? Carpeteá, pipiolo, adónde son capaces de llegar los Habitués con un poco de maña y algún que otro curso en las Academias Pitman. Porque con esto de la tecnología al alcance de la mano, el sofwer libre y la mar en coche no nos íbamos a quedar con la ñata contra el vidrio viendo pasar el futuro como unos paspados del pasado siglo, no señor...


Siguiendo los pasos del General, que según leía hoy por ahí, parece ser que, entre otras cosas, también fue pionero en estas cuestiones de las nuevas tecnologías (estamos hablando del télex y de la cinta magnetofónica, ¿no?, porque, claro, en aquel momento... Lo que sí está claro es que el General evidentemente da para todo), es que hemos decidido abocarnos a la noble tarea de amigarnos con la pecé, nos compramo' un escaner, tenemo' yimeil y una cuenta de tuíter, andamos como locos con el emepetrés que graba y todo y, como usted acaba de apreciar, aprendimos a poner unos temitas de lo más selecto de nuestra viniloteca en el coso éste, pa' que usted escuche y se silbe unos tanguitos mientras lee.

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23.7.10

timba habitué

Ay, ay, ay, se acerca la fecha en Vinilo y se termina el concurso...

-¿¿¿Cómo que se termina el concurso??? ¡¿Cuándo?!
-El viernes que viene es la fecha límite pa' recibir las respuestas.
-¡¡¡No!!! ¿Y ahora cómo hago? ¿Una semana? Pará, pará... taquelotiró... ¿dónde puse el coso...? Pará...
-Bueno, che, no es para tanto... no se ponga así...
-No, pero pará... Pará que ya lo mando... esperame un cacho...

En fin...


Señores, señoritas, todo concluye al fin, nada puede escapar, y el inefable concurso se acerca a su inevitable final. Queda una semana... ¡Qué ansiedá! ¡Cuánto misterio! ¿Quién ganará?

¡Salú!

Si usté se entera recién hoy y cree que se anima, dese una vueltita por acá. Chasgracias.

20.7.10

che, Pototo...

"Los Habitués, hombres que se precian, y se esfuerzan, por estar siempre en la luna, y que por tal razón se enteran de todo tarde, se acaban de enterar que el Día del Amigo se festeja en razón de la llegada de no sé quién al mencionado astro un 20 de julio de milnovecientosnosécuánto... No está de más decir que, por más que se nos explique, las razones de semejante cosa se nos escapan. Pero bué... misterio. Por lo pronto nosotros, allá, nunca vimos a nadie.

Más allá de estas cuestiones, y como los Habitués a sus amigos los festejan y los honran todos los días, en realidad propugnan establecer el más interesante Día del Enemigo. Porque, enemigos, enemigos mortales, los Habitués tienen unos cuantos. Entonces: qué tal plantear un día rojo, una trinchera de combate, una ocasión para enarbolar banderas, gritar consignas, organizar tumultos y escaramuzas, hostigar a los pinches tiranos con gomeras de rulero, retar a duelo tenaz y perpetuo al ortiba y al innoble; contra las almas vulgares, los sentimientos berretas, los corazones desleales, tanto sorete impune, contra los pagados de sí mismos, contra el falso, el traidor y el fariseo, los salvages e inmundos unitarios, los helados espíritus, los que no sienten nada, la mala educación de algunas niñas, los conductores de televisión, el intendente de la ciudad, la mesa de enlace y la hora de cierre de los bares, por citar al tuntún.

En fin..."

(Fragmento de la crónica del día del gomía del año pasado. Y sí, estamos fiacas... saliendo del estado ameba en el que nos sumió tanto frío y tanta lluvia... y bué.)

Pa' los amigos queridos, los indispensables... 
¡Salú! Hoy, y todos los días.
¿Nos vemos el 7?

15.7.10

arroz con leche, me quiero casar...

Bueno, che, un tirito pa'l lado de la justicia. Hoy el ispa amaneció un poquito más lindo. En contra del miedo que a diestra y siniestra agitan viejos fantasmones, se puede cambiar, se puede ser mejor.


De a poco, empezamos a escribir nosotros nuestra propia historia. En democracia, poca cosa, casi nada. Mal que les pese a unos cuantos. Él, el Barba, pa' mí que también votó a favor.

¡Salute, che!

(PD: Faltos de tiempo y de imaginación nos afanamos la tapa del Página, que por lo demás es muy bonita. Y bué, será de Dió...)

12.7.10

pero los dinosaurios... (parte I)

Lo peor de todo es el cambalache, la interesada incongruencia. Porque, pongamos por caso, por ejemplo: si a uno se le rompe la canilla, si gotea, digamos, uno agarra y llama... no sé, a un plomero... ponele. Si se le rompe el auto va al mecánico, y si le duele la panza, va al gastroenterólogo. Nunca se le ocurriría a uno, si le duelen los callos, consultar a un bombero, o a un guitarrista, ¿verdad? Quiero decir, cada uno con lo que sabe, y los mejores resultados estarán garantizados.

Entonces yo me pregunto: ¿cómo es que unos señores que no tienen ningún diploma de ninguna pero de ninguna cosa tengan el tupé de andar opinando y pretendiendo organizarle la vida al común de la gente? Y lo que es aún peor, ¿cómo es que mucha, mucha gente todavía les sigue dando pelota?

Porque, a ver, estos señores hace muchos años decidieron entre todos tomarse licencia de las cosas de la vida para mejor atenerse a las cosas de Dios (como si fueran distintas, mecachendié). Pa' no distraerse decidieron, en consecuencia, hacerse célibes, voto de castidad mediante. Y está perfecto, cada loco con su tema, y a otra cosa mariposa. Pero de ahí a pretender tener algún tipo de autoridad... Yo no sé, pero me parece que no deberían opinar sobre lo que no conocen. No sé, digo...

El hombre y la mujer, el deseo, el sexo, el matrimonio, la familia... Vamos, muchachos, de verdad pretenden que alguien los tome en serio. ¡Si hace siglos que no le ven la cara a Dios! Serán chistosos... En fin, será de Dió...

Pero bué, pobres, pa' mí que se mueren de envidia, los carcomen los celos, les da bronca la valentía que se negaron a sí mismos, qué quiere que le diga... La joda es que pretenden prohibírsela a otros. Y a otras. Y eso está mal, muuuuuy maaal.

Pobres muchachos, "buenos muchachos", que abandonaron sin más todo intento de armonizar el cuerpo y el alma, el deseo y la restricción, el placer y el dolor, cosas dificilísimas si las hay, si lo sabré yo, mutilando, escondiendo todo aquello que les produjera insoportables contradicciones, eligiendo, pobrecitos, mortificarse ad majorem dei gloriam. Ponele que estaba bien para la Europa del Medioevo, pero...

pero los dinosaurios... (parte II)

Habiendo dicho lo anterior, permítaseme una pequeña reflexión sobre el tema que nos ocupa en estos días. Que yo sepa, con la sanción de la nueva ley de matrimonio nadie queda obligado a ninguna cosa, así que todo aquel que no quiera casarse con alguien de su mismo sexo, no se casa, y listo, mirá qué fácil. Pero prohibírselo al que sí quiere a esta altura del partido es por lo menos una mariconada.

O una torpe torpeza, por no decir otra cosa, cuando se oyen los argumentos. Si hasta pareciera, oyendo hablar a algunos, que a partir de la sanción de la nueva ley se anularían todos los matrimonios heterosexuales y ya nadie podría casarse con alguien del sexo opuesto sino que seríamos obligados por el demonio a casarnos con alguien del mismo, y que todos los niños del país habrían de ser confiscados para entregárselos a parejas homosexuales. O escuchá ésta: "Todos los niños tienen derecho a tener papá y mamá"... ¿Lo qué? ¡Ja! Si así fuera el Estado debería garantizar, alquilando o subsidiando, supongo, padres y madres para aquellos niños que no los tuvieran o tuviesen... ¡Ah, muchachos! No lo ofendan al pobre Dios con tanta terrenal pelotudez, che.

Más quizás aquí sea menester hacer un aparte: Los Habitués saben, o más bien infieren, que Dios no existe. Aunque, en honor a la verdad, no se desvelan demasiado en arribar a ninguna certeza sobre esta peliaguda cuestión. Porque, en general, saben que no se trata de "saber". Así que con la más tranquila impunidad a veces gustan de creer en él, y a veces no. ¿Che, pedimos otra?

Desde un punto de vista más bien político se reconocen, cómo no, ateos militantes, pero más pa' molestar a anquilosadas instituciones que para otra cosa. Pero no por ésto, que quede claro, como al mismo tiempo se precian de ser tipos respetuosos, nunca dejan de respetar profundamente a todo aquel que en su corazón sostiene lo contrario en materia de existencias. En ese caso, es claro que sí, que existe, aunque más no sea en ese corazón. Pero lo que pasa es que si los argumentos son otros, y si en general vienen de púrpura, los Habitués descreen, fruncen la nariz, y sospechan. Porque, sencillamente, no puede ser.

pero los dinosaurios... (parte III)

Como para teminar: Me entristece pensar que detrás de todo esto, y más allá de cuestiones políticas, por supuesto, del Poder bien terrenal que lamentablemente los tipos ostentan, del oro y el moro, detrás de todo esto, allá bien en el fondo, se oculta el miedo. El miedo a ser por fin un hombre, una mujer, o un poco de cada, solito su alma y con el culo lleno de preguntas sobre el amor, la muerte, la vida; un hombre, una mujer, o un poco de cada, en bolas y a los gritos, sin nadie arriba que nos diga qué hacer, sin nadie abajo a quien atemorizar, a quien despreciar. Un hombre, o una mujer, o un poco de cada, con la bandera de sus seguramente contradictorios deseos flameando bien alta, buscando ser cada día un poco mejor, seguramente más frágil, un poco más fiel, más honesto con uno mismo y con los otr@s, que están ahí para uno, para hacer de esta vida, de la vida de cada uno, un lugar un poco más gozoso y placentero. Una vida, y un cuerpo, compartidos.

Los Habitués proclaman hoy, y mal que les pese a los anacrónicos viejitos de los que hablábamos antes, que el amor y la familia se crean y recrean, se inventan, todos los días. Que la sexualidad es libre y que no tiene forma ni razón, más que las que dicta el propio cuerpo y la imaginación (¡por favor, sobre todo la imaginación!). Que el corazón y la mente también son órganos sexuales y que el cuerpo ama y se enamora sin detenerse a pedir documentos a ver si Roberto o si María. Y que a Dios, si es que existe, seguramente le importa un catzo la palabra "matrimonio" ni ninguna de todas estas pavadas (mirá vos si el “plan de Dios”, enorme, terrible, infinito, va a detenerse en estas minucias). Y bué...

Los Habitués, pervertidos sexuales, eternamente conflictuados en estas épocas de crisis y de replanteos en casi todos los rubros, se ven hoy en la obligación de definirse. Después de mucho análisis llegaron a una angustiosa conclusión: se asumen como heterosexuales reprimidos, aún en el closet. Pero cuando el alcohol les bulle en la sangre y se derrumban pacatas fronteras (a mí no me engañan, con toda esa pinturita y los brillitos...) asumen con orgullo su homosexualidad. Señores, señoritas, los Habitués son, en buena hora, lesbianas de la más pura cepa. ¡Aleluya!

En fin: unos putos bárbaros. Y anarcoperonistas.

Y, ¡ah, su purpurísima…!, ¿sabés qué? ¡La tenés adentro! Y que la sigan mamando. Qué tanto.

¡Salú!

ver
Parte I
Parte II

3.7.10

pa' mí que sí...

... que hubiera sido lindo, taqueloparió... Sí que hubiera sido lindo.

Los Habitués detienen su andar por remotos caminos del espaciotiempo, del pasadofuturo, para escribir hoy, pa' decir hoy 3 de julio del 2010, unas palabrejas apuradas sobre... no sé muy bien qué, el amor quizás, uno de tantos. Porque los Habitués aman con alegre y apasionada pasión este juego (qué lindo suena "juego" hoy) de once contra once boludos corriendo detrás de un balón (o cualquier cosa que tenga una forma más o menos redonda).

Voy a empezar diciendo, y hablo por mí pero sé que es un sentimiento habitué compartido, que hacía mucho tiempo que no andaba tan contento, casi como orgulloso, mire. Y sabés qué, me asombra, porque hacía mucho tiempo, varios Mundiales, que me daba más o menos lo mismo el destino de la Selección de turno; no sentía que representaran algo que tuviera que ver conmigo. Pero esta vez sí, realmente tenía ganas de decir, de pronunciar: campeones. Quizás por estos pibes, por este equipo, y por el Diego, claro, por ellos y por nosotros, poder decir "campeones". Mecachendié, digaló y va a ver: campeones.

¿Pero campeones de qué? Qué sé yo, andá a saber. Pero campeones.


¿Será por darnos el gusto de ser "los mejores del mundo"? ¿Los mejores al fóbal? Pequeño premio, che. Porque me parece que esta vez las ganas de campeonato tienen que ver con otras cosas, a mi humilde juicio, un poco más valiosas. Y hablo del afecto, del respeto, de las ganas, de la alegría de jugar y de jugarse que este equipo supo transmitir. Antes que triunfalismos berretas, este equipo tuvo humildad, se esforzó, la remó y la remó, y se hizo de abajo. Y esas virtudes, que hacen a los buenos tipos, a los tipos dignos, merecen ser, cómo no, celebradas.

Este equipo del Diego encendió las ganas y el bichito del deseo empezó a picar fuerte y, creo, siento, que pudimos reconocernos ahí; que se estaba jugando algo nuestro, algo de nosotros. "Nosotros" nomás jugando al fóbal. Y creo que así sí vale la pena. Y, la verdá, me alegra.

22.6.10

mundial, bolú... mundial

Conmoverse... datisdecuestion. Los Habitués admiran, respetan y honran a toda persona capaz de conmoverse, si es hasta las lágrimas mejor, el motivo es lo de menos. Porque consideran, básicamente, que detrás, muy detrás, del aconsejable disfraz de ser humano circunspecto y más o menos "normal", y de las palabras que nos visten pero no nos dicen, recién ahí y allá lejos, se agita la vida en terribles remolinos. Y cuando uno se conmueve... bueno, caramba, algo de bueno pasa.

Porque hay un instante -no sé si a usted le pasó, doña, pero ojalá-, insoportable, incontenible, donde se conjugan pasados y futuros, uno y los otros, derrotas, terrores y esperanzas, la tristeza, el cansancio, el descanso y las batallas... La maravilla y la magia. Y ahí, en ese instante, es que uno se pone a moquear, no entiende, no entiende, no entiende, se larga -o logra contenerse-, y...

Y yo qué sé, no hay posibilidad de expresarlo con palabras. Y, miré usted cómo, de improviso caímos de cabeza en los terrenos del arte. Pero como estamos en medio del Mundial y hoy es una fecha especial trataré de hilvanar. No creo que pueda, pero a ver...

Hoy se cumplen 24 pirulos de un gol perfecto, del que no hablaré porque todos, o casi todos, lo llevamos con marcador indeleble en el corazón y en la retina. Sí diré, aunque ni falta que hace, que los Habitués están firmemente convencidos de que el fútbol es, por sobre todas las cosas, un arte. Y esto no es ninguna novedad; no serán ni los primeros ni los últimos en sostener tal cosa. Pero quizás valga aclarar el sentido especial que tiene esa afirmación: los Habitués creen que el fútbol es un "Arte". Como la Poesía, como la Pintura y, claro está, y cómo no, como la Música.

Y permítaseme explayarme al respecto: un pintor que carga su pincel y lo pasea por una tela en blanco, un músico que improvisa un solo, un jugador que le pega un patadón a una pelota son, en esencia, la misma cosa. Se me dirá "no exagere, caballero, en un artista hay pensamiento, reflexión, rumbo, intención... y un jugador de fóbal, la verdá...". Debe ser así, seguramente, pero el Arte, cuando llega, cuando es, ni se entera de todas estas cosas. Y uno tampoco. Uno anda ahí medio distraído y de repente, zas, cagaste, algo, alguien, un verso, un color, una melodía, un gol, te toca cual cuerda de guitarra, te lleva de paseo y, agarrate catalina, que uno no sabe dónde termina. Porque el Arte, como decíamos antes, sin querer, sin darse cuenta, revela lo guardado en el corazón. Y, de paso y ya que estamos, la posibilidad de sospechar, intuir, alguna cosa grande. El designio de algún dios quizás, o la certeza de su ausencia.

-Flores, Flores... vaya redondeando, hágame al favor...

4.6.10

pero si algún pingo llega a ser "fija" el domingo... (concurso habitué)

Bueno, vemos con alegría que el concurso viene haciendo furor... lo que nos hace pensar que, gracias a Momo y a Carlitos, el mundo está lleno de gente tanto o más demente que nosotros mismos.

A pedido de los interesados, entonces, aprovechamos para arreglar algunos desarreglos entre la imagen original de Barbieri, que es la que sigue:

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y la "ayuda" numerada, que, a continuación, subimos de vuelta con la numeración (en azul) faltante en la versión del posteo anterior:

 (click en la imagen para agrandar, después click derecho para bajar con "guardar imagen como")

Y, ya que estamos, aprovechamos la volada para volver a plantear las bases del concurso este tan raro:

La primera imagen, a color, pertenece, como ya dijimos, a la serie de fotografías tomada por nuestro fotógrafo oficial, el genial don Ricardo Barbieri Aguilar (más genial aún porque era ciego), durante los corsos organizados por el C.S.C.yD. "Las patas en la fuente", años ha, durante los festejos del bicentenario del clú.

Entonces, el objetivo del concurso es reconocer a los asistentes al corso en aquella fantástica noche inmortalizada por Barbieri. Si mira bien la imagen a color se va encontrar con artistas, cantores, músicos, poetas, jugadores de fóbal, personajes de ficción, históricos, militantes políticos, gremiales... En fin, hay de todo, como en botica. Y, para que no se embarullen, es que agregamos la ayuda numerada (la imagen en blanco y negro con numeritos), para poder anotar junto a cada número la identidad de la persona en cuestión.

Va un ejemplo di-dá-ti-co-c (es que tenemos algunos amigos medio troncos que nos lo han pedido): usté agarra y mira la foto a color y enrredepente reconoce a un personaje, ahí nomás sobre el pucho lo busca en la imagen blanco y negro y mira qué número tiene; por ejemplo, el 6. Entonces agarra un papel y un lápiz, y pone: Número 6, Fulanito, o Menganito, de tal (depende de quién sea, ¿no?). Digamos que esta misma operación la tiene que repetir con todas y cada una de las caruchas que aparecen. Y listo. Una vez logrado ésto, no tienen más que enviarnos las respuestas a loshabitues@gmail.com

26.5.10

¡Concurso habitué! Importantísimos premios...

Los Habitués, además de cantar, son fanáticos de los concursos y certámenes de cualquier tipo y factor; se los puede ver en las kermesses intentando voltear montañas de latitas, o en el corso con manojos de cartones de bingo y bolsas de porotos. Al casino no van, porque además de que no son especialmente afectos a toda esa parafernalia más bien tilinga, no los dejan entrar por quilomberos. Y bué... pero que se divierten, se divierten igual.

Apostadores natos, incrédulos e ingenuos (no importa tanto el tamaño o el valor del premio, si no el lance. Cuanto más difícil sea la prueba y más ínfima la recompensa, allí estarán), no pueden evitar la tentación de dejar por un instante en suspenso la fría racionalidad de las causas y los efectos para entregarse enteros al dulce temor, al segundo infinito en el que el más puro azar decida, quizás para siempre, su destino. Mirá, para hacerla corta: timberos, los Habitués son timberos.

Por esta razón es que decidimos lanzar un ¡espectacular concurso! en base a la portentosa fotografía de Ricardo Barbieri, que, para los que no la vieron ya, es la que sigue:

(click en la imagen para agrandar, después click derecho para bajar con "guardar imagen como")

¡Sí, señoras, caballeros, sí! ¡El concurso de "las patas en la fuente"!

Doscientas cinco caruchas o caripelas (le juro que es casualidad, porque no las contamos... aunque mire qué mala leche esas "cinco" de más... se habrán colado... en fin), más los diez habitués, claro, más el cronista que aquí escribe. Amigos queridos y admirados, personajes de la cultura, músicos, poetas; del deporte, de la política; revistas, publicaciones, personajes de ficción, representaciones...

Así que vea, señora: si no tiene un corno que hacer a la hora de la siesta y tiene ganas de ejercitar la memoria, consultar enciclo o wikipedias, descular relacionando o sencillamente adivinar quienes estaban presentes en aquella magnífica noche de corso en el clú, dele nomás, que su esfuerzo será premiado. Para que no se aturule y se haga galleta, le dejamos esto:

(click en la imagen para agrandar, después click derecho para bajar con "guardar imagen como")

Así que no tiene más que fijarse en el numerito que aparece en la imagen junto a cada caripela, enchufarle su respectivo nombre, y enviar la lista a
loshabitues@gmail.com con la frase "concurso de las patas" en el asunto.

25.5.10

las patas en la fuente corsito



No están todos los que quisiéramos, ni todos los que debieran. Pero en unos también están otros, están todos. Algunos, por unas razones; otros, por otras. Pero todos, todos. Nosotros.

Mi pueblo, mi gente, los amigos, los hermanos... los compañeros; remando día a día, pensando, iluminando, construyendo, nuestra hermosa historia nuestra. La de todos los días.

Brindamos por aquella revolución, la de mayo, allá hace como doscientos años, y por algunas otras. Pero, sobre todo, por las que faltan todavía. Sobre todo por esas.

¡Feliz cumpleaños, patria!
¡Salú!

Los Habitués, una patota rante, poética y musical, en el combate popular...

con el alma aferrada a un dulce recuerdo que hoy canta otra vez...

Por fin, señores, señoritas, ha llegado el día. Como habíamos prometido en estas páginas, y como lo prometido es deuda, acá va: una, sólo una por ahora, de las imágenes de la serie del corso "de las patas", de nuestro querido y nunca bien ponderado Ricardo Barbieri Aguilar, nuestro fotógrafo oficial, eterno y entrañable partener de Flores y de la muchachada habitué en tantas paradas.

Como explicábamos en la crónica anterior, esta imagen, que algunos consideran la obra cumbre de Barbieri, pertenece a la serie de "retratos" realizada por nuestro poeta de la lente durante los históricos corsos que organizaba el C.S.C.y D. "Las patas en la fuente" en la puerta del clú, en el corazón del barrio.


No queríamos dejar de mostrarla en esta ocasión especial, aunque, como dijimos, todavía los negativos están en proceso de restauración. En un esfuerzo sobrehumano de producción, un equipo de expertos (tenemos un japonés, un alemán y un argentino) se encuentran abocados a la tarea. En cualquier momento, cuando termine el feriado al que el japonés y el alemán increíblemente insistieron en plegarse, mostraremos el resultado de sus científicos desvelos y, por fin, las imágenes de Barbieri llegarán a ustedes en todo su, polémico, esplendor.

Un comentario aparte: en aquella ocasión, la que Barbieri tan magníficamente retrató, la edición de los corsos fue especial porque se celebraba en realidad (era mayo y no febrero) algo así como el aniversario de la asunción de la primera junta directiva del clú, fecha que ha dado en señalarse, y recordarse, como la del mismísimo nacimiento de tan respetable y recordada institución. Todavía hoy es difícil precisar cuántos años se cumplían entonces, aunque algunos exagerados dicen que, por lo menos, doscientos.


Más allá o más acá de estos debates, los corsos "de las patas", fueran en mayo o febrero, se hicieron terriblemente famosos y llegaron a ser multitudinarios. En esas nochecitas tibias de verano se daban cita en las calles del rioba filósofos, músicos, poetas, artistas notables y no tanto, jugadores de fóbal, los muchachos del gremio, amigos, compañeros y camaradas de toda laya... Hay que decir que, entre guitarras y botellas de vino, a la luz de las lamparitas de colores y con los bombos con platillo de fondo, solían armarse unas jaranas de órdago y, cómo no, unos tremendos desbarajustes que para qué te cuento...

17.5.10

¡Qué bárbaro, Barbieri! Una barbaridá lo suyo...

Hace rato que venimos hablando, un poco sin querer y de casualidad, del noble oficio de la fotografía. Habremos de mencionar entonces, ya que estamos en tema, a un personaje central, clave, en la ya larguísima historia habitué: don Ricardo Barbieri Aguilar, fotógrafo "oficial" de la muchachada que aquí canta desde sus ya casi míticos comienzos.

Primero que nada ha de decirse que, entre sus muchos y múltiples talentos, Barbieri parecía tener el de la ubicuidad: siempre aparecía yirando distraído en el momento justo para registrar fabulosas andanzas de la barra habitué por los mil y un barrios porteños. Encuentros imposibles, eventos irrepetibles y, por tanto, memorables, quedaron grabados para siempre gracias a la lúcida mirada, a la nerviosa y precisa sensibilidad de su dedo índice a la hora de disparar el obturador, pero, sobre todo, a este raro "don" de Barbieri.

Muchas imágenes de las que los Habitués hoy hacen gala y suelen sacar de la galera de los recuerdos pa' darse dique, son obra de este amigo entrañable. Algunas de ellas ya han desfilado por estas páginas; las volvemos a mostrar a continuación, a modo de ejemplo y de exposición retrospectiva:


Fotógrafo barrial y reportero gráfico (laburó en "El Gráfico" y en alguna que otra publicación de renombre), Barbieri jamás se consideró un artista. Si lo apuraban un poco admitía tener dotes y paciencia de artesano, pero, sobre todo, se pensaba a sí mismo como un atorrante con suerte. Hay que decir que por aquellas épocas para ser considerado un "artista" lo primero que había que hacer era estudiar. No como hoy, y sabrán disculpar la disgresión, que cualquier poligrillo con aires de superioridá cree que tiene "algo para decir" y se desvive por publicar, grabar, exponer, explicar, sobre todo explicar, sin empacho, la primer gansada que se le ocurre. Así es como, a veces, la lluvia de pelotudeces parece diluvio.


No obstante, el "arte" de Barbieri era, notoriamente, reconocido más allá de las fronteras del rioba (llegó a tener, en algunos círculos, una modesta pero leal hinchada). Era proverbial la infinitesimal puntería de su pupila inquieta, su superior instinto a la hora de capturar... la forma de una emoción, el olor de una rosa, la letra de una canción o, sin más, una melodía silbada. Tanto así que hasta los energúmenos más insensibles y más alejados de todo pensamiento delicado y/o abstracto admitían que las fotos de Barbieri tenían "un algo", "algo más", que las hacía, no sé, poéticas, indefinibles y cautivantes. Y ojo que hasta en las imágenes más prosaicas: casamientos, bautismos, la foto del equipo campeón del clú del barrio. En imperceptibles combinaciones de luces y sombras siempre lograba añadirle su "toque": una expresión reflexiva y reconcentrada adornando la jeta del otario del cuñado; una fugaz sombra de imposible sonrisa en el rostro de la tía famosa por su acritud; un aire de simpatía, casi como una lindura, en la prima Esther, bagre de antología.

10.5.10

Señores, atenti al matafuego: la percu habitué




Señores, señoritas: Aurelito Cynar y Carlitos "Charles" Norton, habitués. Alta calidad percumúsicomurguera en hachedé (jaigdefineiyon).
Otra imborrable estampa del recital del sábado en Café Vinilo.

¡Salú!