2.8.10

quién dijo que me fui del barrio...


¿Ya era hora, no?
¡Salú!

28.7.10

tanguitos de mi flor

A ver... Espere. ¿Ahora? ¿No, nada? Espere un cacho, que tarda en daunloud. ¿Ahí? ¿Escucha algo? A ver, ¿tiene prendidos los parlantes? Entonces prendalós... ¡Esa! ¡Pero sí, cómo no!

¿Y, qué tul? ¿Qué me cuenta? Carpeteá, pipiolo, adónde son capaces de llegar los Habitués con un poco de maña y algún que otro curso en las Academias Pitman. Porque con esto de la tecnología al alcance de la mano, el sofwer libre y la mar en coche no nos íbamos a quedar con la ñata contra el vidrio viendo pasar el futuro como unos paspados del pasado siglo, no señor...


Siguiendo los pasos del General, que según leía hoy por ahí, parece ser que, entre otras cosas, también fue pionero en estas cuestiones de las nuevas tecnologías (estamos hablando del télex y de la cinta magnetofónica, ¿no?, porque, claro, en aquel momento... Lo que sí está claro es que el General evidentemente da para todo), es que hemos decidido abocarnos a la noble tarea de amigarnos con la pecé, nos compramo' un escaner, tenemo' yimeil y una cuenta de tuíter, andamos como locos con el emepetrés que graba y todo y, como usted acaba de apreciar, aprendimos a poner unos temitas de lo más selecto de nuestra viniloteca en el coso éste, pa' que usted escuche y se silbe unos tanguitos mientras lee.

Ver texto completo ▼

23.7.10

timba habitué

Ay, ay, ay, se acerca la fecha en Vinilo y se termina el concurso...

-¿¿¿Cómo que se termina el concurso??? ¡¿Cuándo?!
-El viernes que viene es la fecha límite pa' recibir las respuestas.
-¡¡¡No!!! ¿Y ahora cómo hago? ¿Una semana? Pará, pará... taquelotiró... ¿dónde puse el coso...? Pará...
-Bueno, che, no es para tanto... no se ponga así...
-No, pero pará... Pará que ya lo mando... esperame un cacho...

En fin...


Señores, señoritas, todo concluye al fin, nada puede escapar, y el inefable concurso se acerca a su inevitable final. Queda una semana... ¡Qué ansiedá! ¡Cuánto misterio! ¿Quién ganará?

¡Salú!

Si usté se entera recién hoy y cree que se anima, dese una vueltita por acá. Chasgracias.

20.7.10

che, Pototo...

"Los Habitués, hombres que se precian, y se esfuerzan, por estar siempre en la luna, y que por tal razón se enteran de todo tarde, se acaban de enterar que el Día del Amigo se festeja en razón de la llegada de no sé quién al mencionado astro un 20 de julio de milnovecientosnosécuánto... No está de más decir que, por más que se nos explique, las razones de semejante cosa se nos escapan. Pero bué... misterio. Por lo pronto nosotros, allá, nunca vimos a nadie.

Más allá de estas cuestiones, y como los Habitués a sus amigos los festejan y los honran todos los días, en realidad propugnan establecer el más interesante Día del Enemigo. Porque, enemigos, enemigos mortales, los Habitués tienen unos cuantos. Entonces: qué tal plantear un día rojo, una trinchera de combate, una ocasión para enarbolar banderas, gritar consignas, organizar tumultos y escaramuzas, hostigar a los pinches tiranos con gomeras de rulero, retar a duelo tenaz y perpetuo al ortiba y al innoble; contra las almas vulgares, los sentimientos berretas, los corazones desleales, tanto sorete impune, contra los pagados de sí mismos, contra el falso, el traidor y el fariseo, los salvages e inmundos unitarios, los helados espíritus, los que no sienten nada, la mala educación de algunas niñas, los conductores de televisión, el intendente de la ciudad, la mesa de enlace y la hora de cierre de los bares, por citar al tuntún.

En fin..."

(Fragmento de la crónica del día del gomía del año pasado. Y sí, estamos fiacas... saliendo del estado ameba en el que nos sumió tanto frío y tanta lluvia... y bué.)

Pa' los amigos queridos, los indispensables... 
¡Salú! Hoy, y todos los días.
¿Nos vemos el 7?

15.7.10

arroz con leche, me quiero casar...

Bueno, che, un tirito pa'l lado de la justicia. Hoy el ispa amaneció un poquito más lindo. En contra del miedo que a diestra y siniestra agitan viejos fantasmones, se puede cambiar, se puede ser mejor.


De a poco, empezamos a escribir nosotros nuestra propia historia. En democracia, poca cosa, casi nada. Mal que les pese a unos cuantos. Él, el Barba, pa' mí que también votó a favor.

¡Salute, che!

(PD: Faltos de tiempo y de imaginación nos afanamos la tapa del Página, que por lo demás es muy bonita. Y bué, será de Dió...)

12.7.10

pero los dinosaurios... (parte I)

Lo peor de todo es el cambalache, la interesada incongruencia. Porque, pongamos por caso, por ejemplo: si a uno se le rompe la canilla, si gotea, digamos, uno agarra y llama... no sé, a un plomero... ponele. Si se le rompe el auto va al mecánico, y si le duele la panza, va al gastroenterólogo. Nunca se le ocurriría a uno, si le duelen los callos, consultar a un bombero, o a un guitarrista, ¿verdad? Quiero decir, cada uno con lo que sabe, y los mejores resultados estarán garantizados.

Entonces yo me pregunto: ¿cómo es que unos señores que no tienen ningún diploma de ninguna pero de ninguna cosa tengan el tupé de andar opinando y pretendiendo organizarle la vida al común de la gente? Y lo que es aún peor, ¿cómo es que mucha, mucha gente todavía les sigue dando pelota?

Porque, a ver, estos señores hace muchos años decidieron entre todos tomarse licencia de las cosas de la vida para mejor atenerse a las cosas de Dios (como si fueran distintas, mecachendié). Pa' no distraerse decidieron, en consecuencia, hacerse célibes, voto de castidad mediante. Y está perfecto, cada loco con su tema, y a otra cosa mariposa. Pero de ahí a pretender tener algún tipo de autoridad... Yo no sé, pero me parece que no deberían opinar sobre lo que no conocen. No sé, digo...

El hombre y la mujer, el deseo, el sexo, el matrimonio, la familia... Vamos, muchachos, de verdad pretenden que alguien los tome en serio. ¡Si hace siglos que no le ven la cara a Dios! Serán chistosos... En fin, será de Dió...

Pero bué, pobres, pa' mí que se mueren de envidia, los carcomen los celos, les da bronca la valentía que se negaron a sí mismos, qué quiere que le diga... La joda es que pretenden prohibírsela a otros. Y a otras. Y eso está mal, muuuuuy maaal.

Pobres muchachos, "buenos muchachos", que abandonaron sin más todo intento de armonizar el cuerpo y el alma, el deseo y la restricción, el placer y el dolor, cosas dificilísimas si las hay, si lo sabré yo, mutilando, escondiendo todo aquello que les produjera insoportables contradicciones, eligiendo, pobrecitos, mortificarse ad majorem dei gloriam. Ponele que estaba bien para la Europa del Medioevo, pero...

pero los dinosaurios... (parte II)

Habiendo dicho lo anterior, permítaseme una pequeña reflexión sobre el tema que nos ocupa en estos días. Que yo sepa, con la sanción de la nueva ley de matrimonio nadie queda obligado a ninguna cosa, así que todo aquel que no quiera casarse con alguien de su mismo sexo, no se casa, y listo, mirá qué fácil. Pero prohibírselo al que sí quiere a esta altura del partido es por lo menos una mariconada.

O una torpe torpeza, por no decir otra cosa, cuando se oyen los argumentos. Si hasta pareciera, oyendo hablar a algunos, que a partir de la sanción de la nueva ley se anularían todos los matrimonios heterosexuales y ya nadie podría casarse con alguien del sexo opuesto sino que seríamos obligados por el demonio a casarnos con alguien del mismo, y que todos los niños del país habrían de ser confiscados para entregárselos a parejas homosexuales. O escuchá ésta: "Todos los niños tienen derecho a tener papá y mamá"... ¿Lo qué? ¡Ja! Si así fuera el Estado debería garantizar, alquilando o subsidiando, supongo, padres y madres para aquellos niños que no los tuvieran o tuviesen... ¡Ah, muchachos! No lo ofendan al pobre Dios con tanta terrenal pelotudez, che.

Más quizás aquí sea menester hacer un aparte: Los Habitués saben, o más bien infieren, que Dios no existe. Aunque, en honor a la verdad, no se desvelan demasiado en arribar a ninguna certeza sobre esta peliaguda cuestión. Porque, en general, saben que no se trata de "saber". Así que con la más tranquila impunidad a veces gustan de creer en él, y a veces no. ¿Che, pedimos otra?

Desde un punto de vista más bien político se reconocen, cómo no, ateos militantes, pero más pa' molestar a anquilosadas instituciones que para otra cosa. Pero no por ésto, que quede claro, como al mismo tiempo se precian de ser tipos respetuosos, nunca dejan de respetar profundamente a todo aquel que en su corazón sostiene lo contrario en materia de existencias. En ese caso, es claro que sí, que existe, aunque más no sea en ese corazón. Pero lo que pasa es que si los argumentos son otros, y si en general vienen de púrpura, los Habitués descreen, fruncen la nariz, y sospechan. Porque, sencillamente, no puede ser.

pero los dinosaurios... (parte III)

Como para teminar: Me entristece pensar que detrás de todo esto, y más allá de cuestiones políticas, por supuesto, del Poder bien terrenal que lamentablemente los tipos ostentan, del oro y el moro, detrás de todo esto, allá bien en el fondo, se oculta el miedo. El miedo a ser por fin un hombre, una mujer, o un poco de cada, solito su alma y con el culo lleno de preguntas sobre el amor, la muerte, la vida; un hombre, una mujer, o un poco de cada, en bolas y a los gritos, sin nadie arriba que nos diga qué hacer, sin nadie abajo a quien atemorizar, a quien despreciar. Un hombre, o una mujer, o un poco de cada, con la bandera de sus seguramente contradictorios deseos flameando bien alta, buscando ser cada día un poco mejor, seguramente más frágil, un poco más fiel, más honesto con uno mismo y con los otr@s, que están ahí para uno, para hacer de esta vida, de la vida de cada uno, un lugar un poco más gozoso y placentero. Una vida, y un cuerpo, compartidos.

Los Habitués proclaman hoy, y mal que les pese a los anacrónicos viejitos de los que hablábamos antes, que el amor y la familia se crean y recrean, se inventan, todos los días. Que la sexualidad es libre y que no tiene forma ni razón, más que las que dicta el propio cuerpo y la imaginación (¡por favor, sobre todo la imaginación!). Que el corazón y la mente también son órganos sexuales y que el cuerpo ama y se enamora sin detenerse a pedir documentos a ver si Roberto o si María. Y que a Dios, si es que existe, seguramente le importa un catzo la palabra "matrimonio" ni ninguna de todas estas pavadas (mirá vos si el “plan de Dios”, enorme, terrible, infinito, va a detenerse en estas minucias). Y bué...

Los Habitués, pervertidos sexuales, eternamente conflictuados en estas épocas de crisis y de replanteos en casi todos los rubros, se ven hoy en la obligación de definirse. Después de mucho análisis llegaron a una angustiosa conclusión: se asumen como heterosexuales reprimidos, aún en el closet. Pero cuando el alcohol les bulle en la sangre y se derrumban pacatas fronteras (a mí no me engañan, con toda esa pinturita y los brillitos...) asumen con orgullo su homosexualidad. Señores, señoritas, los Habitués son, en buena hora, lesbianas de la más pura cepa. ¡Aleluya!

En fin: unos putos bárbaros. Y anarcoperonistas.

Y, ¡ah, su purpurísima…!, ¿sabés qué? ¡La tenés adentro! Y que la sigan mamando. Qué tanto.

¡Salú!

ver
Parte I
Parte II

3.7.10

pa' mí que sí...

... que hubiera sido lindo, taqueloparió... Sí que hubiera sido lindo.

Los Habitués detienen su andar por remotos caminos del espaciotiempo, del pasadofuturo, para escribir hoy, pa' decir hoy 3 de julio del 2010, unas palabrejas apuradas sobre... no sé muy bien qué, el amor quizás, uno de tantos. Porque los Habitués aman con alegre y apasionada pasión este juego (qué lindo suena "juego" hoy) de once contra once boludos corriendo detrás de un balón (o cualquier cosa que tenga una forma más o menos redonda).

Voy a empezar diciendo, y hablo por mí pero sé que es un sentimiento habitué compartido, que hacía mucho tiempo que no andaba tan contento, casi como orgulloso, mire. Y sabés qué, me asombra, porque hacía mucho tiempo, varios Mundiales, que me daba más o menos lo mismo el destino de la Selección de turno; no sentía que representaran algo que tuviera que ver conmigo. Pero esta vez sí, realmente tenía ganas de decir, de pronunciar: campeones. Quizás por estos pibes, por este equipo, y por el Diego, claro, por ellos y por nosotros, poder decir "campeones". Mecachendié, digaló y va a ver: campeones.

¿Pero campeones de qué? Qué sé yo, andá a saber. Pero campeones.


¿Será por darnos el gusto de ser "los mejores del mundo"? ¿Los mejores al fóbal? Pequeño premio, che. Porque me parece que esta vez las ganas de campeonato tienen que ver con otras cosas, a mi humilde juicio, un poco más valiosas. Y hablo del afecto, del respeto, de las ganas, de la alegría de jugar y de jugarse que este equipo supo transmitir. Antes que triunfalismos berretas, este equipo tuvo humildad, se esforzó, la remó y la remó, y se hizo de abajo. Y esas virtudes, que hacen a los buenos tipos, a los tipos dignos, merecen ser, cómo no, celebradas.

Este equipo del Diego encendió las ganas y el bichito del deseo empezó a picar fuerte y, creo, siento, que pudimos reconocernos ahí; que se estaba jugando algo nuestro, algo de nosotros. "Nosotros" nomás jugando al fóbal. Y creo que así sí vale la pena. Y, la verdá, me alegra.

22.6.10

mundial, bolú... mundial

Conmoverse... datisdecuestion. Los Habitués admiran, respetan y honran a toda persona capaz de conmoverse, si es hasta las lágrimas mejor, el motivo es lo de menos. Porque consideran, básicamente, que detrás, muy detrás, del aconsejable disfraz de ser humano circunspecto y más o menos "normal", y de las palabras que nos visten pero no nos dicen, recién ahí y allá lejos, se agita la vida en terribles remolinos. Y cuando uno se conmueve... bueno, caramba, algo de bueno pasa.

Porque hay un instante -no sé si a usted le pasó, doña, pero ojalá-, insoportable, incontenible, donde se conjugan pasados y futuros, uno y los otros, derrotas, terrores y esperanzas, la tristeza, el cansancio, el descanso y las batallas... La maravilla y la magia. Y ahí, en ese instante, es que uno se pone a moquear, no entiende, no entiende, no entiende, se larga -o logra contenerse-, y...

Y yo qué sé, no hay posibilidad de expresarlo con palabras. Y, miré usted cómo, de improviso caímos de cabeza en los terrenos del arte. Pero como estamos en medio del Mundial y hoy es una fecha especial trataré de hilvanar. No creo que pueda, pero a ver...

Hoy se cumplen 24 pirulos de un gol perfecto, del que no hablaré porque todos, o casi todos, lo llevamos con marcador indeleble en el corazón y en la retina. Sí diré, aunque ni falta que hace, que los Habitués están firmemente convencidos de que el fútbol es, por sobre todas las cosas, un arte. Y esto no es ninguna novedad; no serán ni los primeros ni los últimos en sostener tal cosa. Pero quizás valga aclarar el sentido especial que tiene esa afirmación: los Habitués creen que el fútbol es un "Arte". Como la Poesía, como la Pintura y, claro está, y cómo no, como la Música.

Y permítaseme explayarme al respecto: un pintor que carga su pincel y lo pasea por una tela en blanco, un músico que improvisa un solo, un jugador que le pega un patadón a una pelota son, en esencia, la misma cosa. Se me dirá "no exagere, caballero, en un artista hay pensamiento, reflexión, rumbo, intención... y un jugador de fóbal, la verdá...". Debe ser así, seguramente, pero el Arte, cuando llega, cuando es, ni se entera de todas estas cosas. Y uno tampoco. Uno anda ahí medio distraído y de repente, zas, cagaste, algo, alguien, un verso, un color, una melodía, un gol, te toca cual cuerda de guitarra, te lleva de paseo y, agarrate catalina, que uno no sabe dónde termina. Porque el Arte, como decíamos antes, sin querer, sin darse cuenta, revela lo guardado en el corazón. Y, de paso y ya que estamos, la posibilidad de sospechar, intuir, alguna cosa grande. El designio de algún dios quizás, o la certeza de su ausencia.

-Flores, Flores... vaya redondeando, hágame al favor...

4.6.10

pero si algún pingo llega a ser "fija" el domingo... (concurso habitué)

Bueno, vemos con alegría que el concurso viene haciendo furor... lo que nos hace pensar que, gracias a Momo y a Carlitos, el mundo está lleno de gente tanto o más demente que nosotros mismos.

A pedido de los interesados, entonces, aprovechamos para arreglar algunos desarreglos entre la imagen original de Barbieri, que es la que sigue:

  (click en la imagen para agrandar, después click derecho para bajar con "guardar imagen como")

y la "ayuda" numerada, que, a continuación, subimos de vuelta con la numeración (en azul) faltante en la versión del posteo anterior:

 (click en la imagen para agrandar, después click derecho para bajar con "guardar imagen como")

Y, ya que estamos, aprovechamos la volada para volver a plantear las bases del concurso este tan raro:

La primera imagen, a color, pertenece, como ya dijimos, a la serie de fotografías tomada por nuestro fotógrafo oficial, el genial don Ricardo Barbieri Aguilar (más genial aún porque era ciego), durante los corsos organizados por el C.S.C.yD. "Las patas en la fuente", años ha, durante los festejos del bicentenario del clú.

Entonces, el objetivo del concurso es reconocer a los asistentes al corso en aquella fantástica noche inmortalizada por Barbieri. Si mira bien la imagen a color se va encontrar con artistas, cantores, músicos, poetas, jugadores de fóbal, personajes de ficción, históricos, militantes políticos, gremiales... En fin, hay de todo, como en botica. Y, para que no se embarullen, es que agregamos la ayuda numerada (la imagen en blanco y negro con numeritos), para poder anotar junto a cada número la identidad de la persona en cuestión.

Va un ejemplo di-dá-ti-co-c (es que tenemos algunos amigos medio troncos que nos lo han pedido): usté agarra y mira la foto a color y enrredepente reconoce a un personaje, ahí nomás sobre el pucho lo busca en la imagen blanco y negro y mira qué número tiene; por ejemplo, el 6. Entonces agarra un papel y un lápiz, y pone: Número 6, Fulanito, o Menganito, de tal (depende de quién sea, ¿no?). Digamos que esta misma operación la tiene que repetir con todas y cada una de las caruchas que aparecen. Y listo. Una vez logrado ésto, no tienen más que enviarnos las respuestas a loshabitues@gmail.com

26.5.10

¡Concurso habitué! Importantísimos premios...

Los Habitués, además de cantar, son fanáticos de los concursos y certámenes de cualquier tipo y factor; se los puede ver en las kermesses intentando voltear montañas de latitas, o en el corso con manojos de cartones de bingo y bolsas de porotos. Al casino no van, porque además de que no son especialmente afectos a toda esa parafernalia más bien tilinga, no los dejan entrar por quilomberos. Y bué... pero que se divierten, se divierten igual.

Apostadores natos, incrédulos e ingenuos (no importa tanto el tamaño o el valor del premio, si no el lance. Cuanto más difícil sea la prueba y más ínfima la recompensa, allí estarán), no pueden evitar la tentación de dejar por un instante en suspenso la fría racionalidad de las causas y los efectos para entregarse enteros al dulce temor, al segundo infinito en el que el más puro azar decida, quizás para siempre, su destino. Mirá, para hacerla corta: timberos, los Habitués son timberos.

Por esta razón es que decidimos lanzar un ¡espectacular concurso! en base a la portentosa fotografía de Ricardo Barbieri, que, para los que no la vieron ya, es la que sigue:

(click en la imagen para agrandar, después click derecho para bajar con "guardar imagen como")

¡Sí, señoras, caballeros, sí! ¡El concurso de "las patas en la fuente"!

Doscientas cinco caruchas o caripelas (le juro que es casualidad, porque no las contamos... aunque mire qué mala leche esas "cinco" de más... se habrán colado... en fin), más los diez habitués, claro, más el cronista que aquí escribe. Amigos queridos y admirados, personajes de la cultura, músicos, poetas; del deporte, de la política; revistas, publicaciones, personajes de ficción, representaciones...

Así que vea, señora: si no tiene un corno que hacer a la hora de la siesta y tiene ganas de ejercitar la memoria, consultar enciclo o wikipedias, descular relacionando o sencillamente adivinar quienes estaban presentes en aquella magnífica noche de corso en el clú, dele nomás, que su esfuerzo será premiado. Para que no se aturule y se haga galleta, le dejamos esto:

(click en la imagen para agrandar, después click derecho para bajar con "guardar imagen como")

Así que no tiene más que fijarse en el numerito que aparece en la imagen junto a cada caripela, enchufarle su respectivo nombre, y enviar la lista a
loshabitues@gmail.com con la frase "concurso de las patas" en el asunto.

25.5.10

las patas en la fuente corsito



No están todos los que quisiéramos, ni todos los que debieran. Pero en unos también están otros, están todos. Algunos, por unas razones; otros, por otras. Pero todos, todos. Nosotros.

Mi pueblo, mi gente, los amigos, los hermanos... los compañeros; remando día a día, pensando, iluminando, construyendo, nuestra hermosa historia nuestra. La de todos los días.

Brindamos por aquella revolución, la de mayo, allá hace como doscientos años, y por algunas otras. Pero, sobre todo, por las que faltan todavía. Sobre todo por esas.

¡Feliz cumpleaños, patria!
¡Salú!

Los Habitués, una patota rante, poética y musical, en el combate popular...

con el alma aferrada a un dulce recuerdo que hoy canta otra vez...

Por fin, señores, señoritas, ha llegado el día. Como habíamos prometido en estas páginas, y como lo prometido es deuda, acá va: una, sólo una por ahora, de las imágenes de la serie del corso "de las patas", de nuestro querido y nunca bien ponderado Ricardo Barbieri Aguilar, nuestro fotógrafo oficial, eterno y entrañable partener de Flores y de la muchachada habitué en tantas paradas.

Como explicábamos en la crónica anterior, esta imagen, que algunos consideran la obra cumbre de Barbieri, pertenece a la serie de "retratos" realizada por nuestro poeta de la lente durante los históricos corsos que organizaba el C.S.C.y D. "Las patas en la fuente" en la puerta del clú, en el corazón del barrio.


No queríamos dejar de mostrarla en esta ocasión especial, aunque, como dijimos, todavía los negativos están en proceso de restauración. En un esfuerzo sobrehumano de producción, un equipo de expertos (tenemos un japonés, un alemán y un argentino) se encuentran abocados a la tarea. En cualquier momento, cuando termine el feriado al que el japonés y el alemán increíblemente insistieron en plegarse, mostraremos el resultado de sus científicos desvelos y, por fin, las imágenes de Barbieri llegarán a ustedes en todo su, polémico, esplendor.

Un comentario aparte: en aquella ocasión, la que Barbieri tan magníficamente retrató, la edición de los corsos fue especial porque se celebraba en realidad (era mayo y no febrero) algo así como el aniversario de la asunción de la primera junta directiva del clú, fecha que ha dado en señalarse, y recordarse, como la del mismísimo nacimiento de tan respetable y recordada institución. Todavía hoy es difícil precisar cuántos años se cumplían entonces, aunque algunos exagerados dicen que, por lo menos, doscientos.


Más allá o más acá de estos debates, los corsos "de las patas", fueran en mayo o febrero, se hicieron terriblemente famosos y llegaron a ser multitudinarios. En esas nochecitas tibias de verano se daban cita en las calles del rioba filósofos, músicos, poetas, artistas notables y no tanto, jugadores de fóbal, los muchachos del gremio, amigos, compañeros y camaradas de toda laya... Hay que decir que, entre guitarras y botellas de vino, a la luz de las lamparitas de colores y con los bombos con platillo de fondo, solían armarse unas jaranas de órdago y, cómo no, unos tremendos desbarajustes que para qué te cuento...

17.5.10

¡Qué bárbaro, Barbieri! Una barbaridá lo suyo...

Hace rato que venimos hablando, un poco sin querer y de casualidad, del noble oficio de la fotografía. Habremos de mencionar entonces, ya que estamos en tema, a un personaje central, clave, en la ya larguísima historia habitué: don Ricardo Barbieri Aguilar, fotógrafo "oficial" de la muchachada que aquí canta desde sus ya casi míticos comienzos.

Primero que nada ha de decirse que, entre sus muchos y múltiples talentos, Barbieri parecía tener el de la ubicuidad: siempre aparecía yirando distraído en el momento justo para registrar fabulosas andanzas de la barra habitué por los mil y un barrios porteños. Encuentros imposibles, eventos irrepetibles y, por tanto, memorables, quedaron grabados para siempre gracias a la lúcida mirada, a la nerviosa y precisa sensibilidad de su dedo índice a la hora de disparar el obturador, pero, sobre todo, a este raro "don" de Barbieri.

Muchas imágenes de las que los Habitués hoy hacen gala y suelen sacar de la galera de los recuerdos pa' darse dique, son obra de este amigo entrañable. Algunas de ellas ya han desfilado por estas páginas; las volvemos a mostrar a continuación, a modo de ejemplo y de exposición retrospectiva:


Fotógrafo barrial y reportero gráfico (laburó en "El Gráfico" y en alguna que otra publicación de renombre), Barbieri jamás se consideró un artista. Si lo apuraban un poco admitía tener dotes y paciencia de artesano, pero, sobre todo, se pensaba a sí mismo como un atorrante con suerte. Hay que decir que por aquellas épocas para ser considerado un "artista" lo primero que había que hacer era estudiar. No como hoy, y sabrán disculpar la disgresión, que cualquier poligrillo con aires de superioridá cree que tiene "algo para decir" y se desvive por publicar, grabar, exponer, explicar, sobre todo explicar, sin empacho, la primer gansada que se le ocurre. Así es como, a veces, la lluvia de pelotudeces parece diluvio.


No obstante, el "arte" de Barbieri era, notoriamente, reconocido más allá de las fronteras del rioba (llegó a tener, en algunos círculos, una modesta pero leal hinchada). Era proverbial la infinitesimal puntería de su pupila inquieta, su superior instinto a la hora de capturar... la forma de una emoción, el olor de una rosa, la letra de una canción o, sin más, una melodía silbada. Tanto así que hasta los energúmenos más insensibles y más alejados de todo pensamiento delicado y/o abstracto admitían que las fotos de Barbieri tenían "un algo", "algo más", que las hacía, no sé, poéticas, indefinibles y cautivantes. Y ojo que hasta en las imágenes más prosaicas: casamientos, bautismos, la foto del equipo campeón del clú del barrio. En imperceptibles combinaciones de luces y sombras siempre lograba añadirle su "toque": una expresión reflexiva y reconcentrada adornando la jeta del otario del cuñado; una fugaz sombra de imposible sonrisa en el rostro de la tía famosa por su acritud; un aire de simpatía, casi como una lindura, en la prima Esther, bagre de antología.

10.5.10

Señores, atenti al matafuego: la percu habitué




Señores, señoritas: Aurelito Cynar y Carlitos "Charles" Norton, habitués. Alta calidad percumúsicomurguera en hachedé (jaigdefineiyon).
Otra imborrable estampa del recital del sábado en Café Vinilo.

¡Salú!

9.5.10

vinilo y feca


Suerte la nuestra de haber elegido ser cantores de Carnaval. Noche hermosa, potente y mágica, anoche, en Café Vinilo.

No queda nada por decir más que, a todos, a todas: ¡¡¡Gracias, che!!!

Y muy especialmente a los amigos de Vinilo que, la verdá, se pasan. Además de ser un hermoso lugar, cómodo y con una técnica excelente, pocos lugares hay donde el respeto y el cuidado a los músicos, en todo sentido, se tenga tan pero tan en cuenta. Habiendo tanto mercenario suelto: gracias por animarse a dar el ejemplo de que las cosas se pueden hacer de otra manera, con corazón. ¡Salute!

(Fotos, quién va a ser: y sí, la Lucía Franco)

-¿Y Aurelito Cynar?, miralo.
-No sé, che, se le habrá caído algo...

28.4.10

sonrían, palurdos...

Yo no sé, pero parece que alguna buena estrella nos acompaña, o algún santito decidió concedernos sus favores, o será nomás el Gauchito Gil, a quien hace rato llevamos con nosotros a todas partes (aunque a decir verdad me acabo de acordar que todavía le estoy debiendo una promesa que le hice años ha), porque de un tiempo a esta parte muchos y variados artistas de la lente, el flash y el rollo de 200 asas nos vienen escrachando duro y parejo.


Pare serle honesto, las razones se me escapan. Lindos, lo que se dice lindos, no somos. Algunos más que otros, pero tampoco es como para decir ¡pah, qué brutos de lindos estos pibes! Por ahí interesantes, digamos, y más o menos podemos parar de contar. ¿Simpáticos? Quizás Carcassone. Y Pascualón. Cynar, ponele. Yo no, por lo pronto. Inteligentes sí, una barbaridá, pero la inteligencia no sale en las fotos... Así que no sé. ¿Será la fama?


Pero aunque los motivos permanezcan aún desconocidos, es cierto. Talentosísimos fotógrafos (y fotógrafas) de todo tipo y pelaje nos vienen haciendo objeto de sus más bajos instintos de artistas logrando (esto es lo más sorprendente, teniendo en cuenta la materia prima) unas imágenes de una calidad y belleza pocas veces vista en estos escrachos patibularios. ¡Y se agrandó Chacarita!


En esta ocasión, la que se animó a correr el riesgo de romper la lente ante semejante manga de adonis carnavaleros fue nuestra querida, queridísima y admiradísima, Lucía Franco, pebeta de Flores e hija 'e tigre. ¿Qué más decir? Si las imágenes hablan, y cantan, por si solas.


Muchachos y muchachas, nos están consintiendo más de lo que es debido. Y mirá lo que te digo: el día que empecemos a posar para la cámara y/o a poner nuestro mejor perfil y no el otro, ese día, por favor, nos hacen cagar de un tiro. Que si no uno se envicia y después así le van las cosas.


Ay, ay, ay... Los Habitués, ojeptos sesuales y sensuales, ya no pueden vivir sin estar rodeados de paparazzis. Y bué... cosas de la vida. ¡Salú!

¡Gracias, Lulú! ¡Y gracias, Pipi! Chiflado y de Boedo...

(ver la serie completa)


 

26.4.10

atenti, pebeta

sábado 8 de mayo
LOS HABITUÉS
en Café Vinilo
 
Gorriti 3780 (y Salguero) Palermo
24 hs. - Entrada: $ 15 (anticipadas: $ 10)

reservas@cafevinilo.com.ar


Venta anticipada de entradas
De martes a domingo de 20 a 24 hs.

Reservas, hasta un día antes del show

Las reservas caducan 15 minutos antes del horario de la función.
Se reserva el lugar, no la ubicación. La ubicación es por orden de llegada.



Un consejo: reservad, reservad, reservad... Y después no digais que no os avisé. ¡Salute y hasta más ver!

17.4.10

milongas de la ribera..., ¡mirá qué interesante!

sábado 24 de abril
LOS HABITUÉS
(en actuación completa y compartida)

en la presentación del disco Milongas de la ribera
GERMÁN PONTORIERO 
POLENTAITUM
Manzana de las Luces (sala de La Ranchería)
Perú 272 - 23 hs. - Entrada: $ 25


Declarado de Interés Cultural de la Nación... ¿Qué tul? ¡Grande, Polentaitum!
¡Salú!

réquiem por cuatro payasos muertos

Los Habitués, pobres cronopios incruentos, hoy, con lágrimas en los ojos y el corazón traspasado de dolor claman venganza. ¡¡¡¿¿¿Por qué???!!!, dirán ustedes. Porque, señores, señoritas, han muerto cuatro payasos. Pero tenga mano, tallador, que es menester hacer valer algunas aclaraciones antes.

Aunque el Conde de Montecristo (el de la novela no..., o sí, el de la novela, pero ésa que viene en un montón de hojas de papel con tapa y letras... como un libro, ¿vio?) o el gran Jean Valjean del inmortal Víctor Hugo (Morales no..., el otro, el franchute) son dos de sus personajes preferidos, los Habitués no son tipos vengativos. Antes prefieren perdonar (o ignorar, si andan con fiaca) que andar perdiendo el tiempo pergeñando complicadas vendettas. Amén de que la venganza es un ¿sentimiento? algo pasado de moda. Los entuertos hoy, del corazón y del alma, se resuelven de manera civilizada y sin recurrir a incómodos y terribles ojo por ojo. Las culpas propias y ajenas se lavan en general yendo a terapia, y listo.

Pero hay cosas... hay cosas... ¿Qué mal han hecho estos pobres payasos para sufrir tan irrevocable destino? ¡Ningún niño volverá a sonreír, a mearse de la risa o a cagarse de miedo (¿vio que algunos payasos en realidad dan miedo?) con sus simpáticas morisquetas! ¿Qué pasó?, ¿tan mal actuaban?

¿Qué oscuro burócrata de qué infame poder ordenó su muerte? Si no le hacían mal a nadie y cantaban de lindo... ¡Cobardes! ¿Por qué no se animan con nosotros que somos más? ¡¿Eh?! Los Habitués exigen al gobierno que se descubra a los autores materiales e intelectuales de tan vil atropello, crimen de lesa payasidad; que se los juzgue y se los meta en cana de por vida. Que si no, ahora mismo y acá hacemos un solemne juramento: no descansar, no cejar ni dormir la siesta hasta vengar cabalmente la muerte de estos cuatro payasos rocanroleros, poetas, músicos y artistas, entrañables compañeros en la risa y la pintura. Y te juro por ésta... perdón, ¡por ésta!, que no va a quedar títere con cabeza.

-¡Bah, ma' sí!, matenlón a esos payasos...
-¡Pero Cynar, caramba! ¿Cómo "matenlón"?
-Pero escuchame una cosa, escuchame... Son unos muertos, y trascartón, unos payasos... Tá bien, sí, matenlón... total...

En fin. Entonces:

viernes 23 de abril
LOS HABITUÉS
(en actuación completa y compartida)

en la presentación oficial del disco de
CUATRO PAYASOS MUERTOS
Acrópolis de Luisa  Av. Rivadavia 9037, Villa Luro
21:30 hs. - Entrada: $ 15 (Anticipadas: $ 12)
 


Allí estaremos para hacerle el honor a los Payasos Pierrot, Pablete, Arlecchino y Giuseppe (tremenda banda la de estos amigos y compañeros de ruta), con nuestros tangos, nuestras canciones, en una presentación conjunta para alquilar balcones, aplaudir a rabiar y, de paso, comprarse al disco, que bien lo vale y los Payasos se lo merecen.

Queridos amigos, el juramento está hecho. Se vemo' ahí. ¡Salute!

Y pa' quien no los conozca, aproveche:

13.4.10

al sur un corazón granate...

domingo 18 de abril
LOS HABITUÉS
 
FIESTA POPULAR en LANÚS
 Plaza Auyero, Arias e/Córdoba y Salta, Lanús Este
19 hs
 
desde las 12 hs
Feria de artesanos, comidas típicas, espectáculos
y Los Habitués, papá...

organiza: Dirección de Cultura del Municipio de Lanús

¡Salú!

6.4.10

¿Cómo, otra vez? Sí, otra vez...

Los Habitués en estos dos años, se sabe, demostraron tener talento para el disparate. Faltos de criterio se declaran, a veces, anarcoateoscomuperonistas de la primera hora (otras veces no). Porteñitos, milongueros independientes e itinerantes, y cultores (culpables, mejor dicho) de un estilo en el que se mezclan los más flagrantes delirios con la más pura sanata, despliegan su alegre Rosario de tangos y murgas, sus callejeras poesías y Su ardiente racimo de (censurables) pasiones en tantas altas caravanas, raras cantatas dadas al Carnaval, que ya un poco se pasan. Fanáticos del vinilo compadrean horizontes; analfabetos culturosos, culturales, devoran legüas y más legüas en infinitas jirafas sin fin, nocturnas y arrabaleras, en pos de vaya uno a saber qué extrañas promesas, qué intransigentes deseos. Hay tantos bares, bulines, sucuchos, clubes, corsos, teatros, peñas (en tantos pero tantos barrios de los Buenos Aires y del más allá) que vieron pasar su fugaz estela cantora, que se hace prácticamente imposible hacer la lista completa. Lo hemos intentado parcialmente (por falta de tiempo) ut supra. En fin...

Pero de todos ellos hay un lugar, un lugar, en el que los Habitués se sienten como en casa, y es por eso que siempre vuelven, al que siempre están llegando, como dice Pichuco. Porque, ojota, sin perder su elegancia diquera y sin despeinarse, a los Habitués les gusta el rejunte, confían en él y se tiran de cabeza. A entreverarse, a hacer raras y mágicas mescolanzas en las que la amistad, el arte, el encuentro, las músicas, alguna que otra idea, el morfi y el vino escriban en el corazón palabras todavía no dichas, ideas nuevas y emociones que esperan a que se les de pista. Por eso, señores, señoritas:

viernes 9 de abril
LOS HABITUÉS
en los Viernes de Rejunte
del C. C. El Cántaro
 
Av Caseros 2516 (y Alberti) Parque Patricios
23 hs entrada libre, ¡salida a la gorra!

junto a

La Joven Guarrior
http://www.myspace.com/lajovenguarrior


Compañeros, pa' lo inesperado, pa' los nacimientos, ¡salú!

¡Que los cumplás, que los cumplás...! (2)

Queridos amigos, lo prometido es deuda. Acá va:


Como puede verse, los Habitués apretados como perejil en maceta en plena función, junto a la autora de tan bello retrato. Clarita no nos quiso decir por qué hay siete habitués, como los enanitos, en vez de diez, ni quiénes son los que faltan. No importa, los Habitués se la bancan de a diez, de a siete y  de a uno, sobre todo si están acompañados por tan simpática y bella damisela, y el mundo es naranja e infinito...

¡Gracias, Clarita Bols! ¡Te queremos!
¡¡¡Y queremos más dibujos tan lindos como éste!!!

Posdata: firma d'autora y dos perlitas dos con las que Clara nos hace destornillar de la risa en cada función:


-¿Qué le dijo una iguana a otra iguana?
-No sé...
-¡Somos iguanitas!

-¿Qué es lo que más les gusta a las vacas?
-...
-La múuuuuuu... sica. ¡¡¡La música!!!

Qué grande Clarita, por dió...

5.4.10

¡queloscumplás, queloscumplás...!

Yo no quiero decir nada, pero parece que los Habitués están cumpliendo años. Y digo parece porque, por supuesto, y como no podía ser de otra manera, en el seno habitué hay opiniones dispares sobre el asunto, y mitos sobre la creación del grupo abundan.

Hay quien dice que la fecha de nacimiento es en enero, fecha en la que los proto-habitués se reunieron secretamente con un gran productor de pelo colorado en cierto sucucho ahí por el barrio de Flores para convenir vaya a saber uno qué cosas. Nadie sabe muy bien quién o quiénes asistieron a esa famosa reunión. Lo cierto es que muchos habitués dicen que allí estuvieron para plantar la piedra fundamental. Cuándo se les pregunta quién más estuvo, no saben contestar, se contradicen y dubitatean... Mmm.

Hay quienes dicen que esa reunión nunca ocurrió, y que los que dicen que estuvieron mienten con el objeto de conseguir prerrogativas de fundador, y mencionan como contraprueba un asado anterior (o quizás posterior, no se sabe) en un bodegón de Almagro en el que se habrían decidido las líneas fundamentales de la futura agrupación. Acá siempre se suscita un problema porque los de Flores también dicen que estuvieron en el asado, cosa que es refutada con virulencia por los del bodegón de Almagro (¡ah, claro!, son como Dios ustedes, omnipresentes, ¡andá!). Sin embargo ambos bandos coinciden en que, se trate de uno u otro encuentro, era enero. Los de Flores dicen que los de Almagro seguro estaban demasiado encurdelados como para acordarse quién estaba o no, y así seguimos...

Crespi dice que él inventó a Los Habitués después de un extraño sueño que tuvo estando en un país extranjero, y que estaba solo. Y que era febrero. Todos le dicen que sí pero no le dan un cuarto de pelota, si total lo dejan contento.

Yo opino por mi parte, y para agregarle un poco de sal al asunto, que los Habitués nunca existieron, que todavía no nacieron, y que se trata de un invento de los medios. De más está decir que todos los demás, que no entienden de sutilezas filosóficas, me quieren cagar bien a trompadas cuando trato de llevar la discusión para ese lado.

Lo que es indiscutible es que un día viernes 4 de abril de hace como dos años los Habitués, después de semanas de arduos ensayos, de intensas discusiones, de frágiles consensos en torno a la pilcha y la pintura, por fin debutaron en un café medio famoso ahí por Avenida de Mayo. ¡Enhorabuena, muchachos! Porque llegamos al punto.

Hoy los Habitués recibieron un regalo. De pura casualidad. Y viene a resultar que ayer se cumplía este segundo aniversario de aquel histórico puntapie inicial... Acá va:


¡Esss-pe-tac-u-larrr! Increíble la puntería de don Miguel Middonno, del que ya hablamos en otra oportunidad. Hace unas semanas nos pidió las servilletas y se las llevó misteriosamente para por fin, hoy, entregarnos el resultado de sus artísticos desvelos. Qué quiere que le diga, estoy conmovido, estoy.

Los Habitués, agrandados como sorete en kerosén  (¿era así el dicho?), no tienen palabras para agradecer el gesto de este amigo de ley que supo capturar la esencia habitué en esta hermosísima imagen (un vinito también hubiera ido bien, me dicen por sobre el hombro). Miguelito, ¡a su salú y a la de su mágica lente!

¿Qué más decir? Nada. Por mi parte agrego: ¡Feliz cumple, muchachos! Un gusto, un placer, un honor y un orgullo formar parte de esta patriada músico-histórico-vital-carnavalera tan... pero tan..., tan-tán..., bueno... Eso.


¡Salute, compañeros! Y que cuuuuumplan muuuuchos máaaaas...

Posdata: hay otro importantísimo y bello regalo que recibieron los Habitués en estos días, otra obra de arte, directa desde el corazón de Clarita "Muchaonda" Bols que sacó lagrimones a la muchachada. Debo confesar que no he tenido tiempo de ponerla todavía en el coso, y pido disculpas. Paciencia, querubines, a aguantar los trapos, y a esperar hasta mañana. Por ahora: misterio...