7.12.09

prontuarios habitués

No tengo mucha información sobre el caso pero el sábado a la noche, ya amaneciendo el domingo en realidad, los Habitués cayeron en cana. Tan contentos estaban esa noche después de cantar ahí en Flores que se fueron de gira, como corresponde a un habitué de ley, pa' terminar a altas horas en un barsucho medio rasca en no sé qué arrabal extraño.

Parece ser, según me dicen algunos testigos directos del hecho, que los muchachos con varias copas de más a cuestas, felices y dicharacheros, decidieron impedir el cierre del mencionado establecimiento trabando las persianas con sillas porque los señoritos querían seguir cantándose unos tangos al mismo tiempo que aducían que no tienen lugar para ensayar. ¡Sí a la ley de mecenazgo, ortiba!, gritaban. La cosa se terminó de complicar cuando Cynar le espetó al dueño ¿Por qué en vez de cerrar no traés a tu jermu que le cantamo' una serenata, le cantamo'? La cosa, claro, terminó en la comisaría más cercana con diez Habitués detenidos y uno prófugo.

El que aquí escribe no estaba esa noche (o sí estaba, no me acuerdo, es posible que estuviera y que el prófugo sea yo, realmente no me consta. Recuerdo vagamente haber jugado a la escondi en un zaguán oscuro, un perro blanco con corbata, la cartera de Armando y un bondi que iba para otra parte). En todo caso hube de apersonarme posteriormente con un abogado (en realidad, con un actor que se hace pasar muy bien por abogado) para lograr la libertad de los reos recurriendo al sencillísimo trámite de caer con dos pizzas (los muchachos éstos de azul son locos por la pizza) y, claro está, de abonar una jugosa cometa (que también son locos de esto último).

En fin, el resultado de la jornada, quedó grabado para la posteridá, y lo compartimos con ustedes (la pared de fondo, después de volver locos a los tiras, dele, oficial, qué te cuesta, la confeccionaron ellos mismos con los corchos que portaban en los bolsillos):



Cosa seria estos Habitués... y a mucha honra, si de andar felices y haciendo un poco de desbarajuste se trata.

¡Salute!

29.11.09

La próxima. ¿La última? Misterio...

Sabrán disculpar la insistencia pero llega febrero, llega Carnaval, y Los Habitués se van despidiendo de este año 2009 que tantas alegrías les dio cantando, una vez más, junto a sus queridos amigos y amigas ahí en el barrio de Flores que los vio nacer.

Saquen lápiz y papel que van los detalles del convite:

sábado 5/12

LOS HABITUÉS
tango y murga fueyserá
en
CRITERIO Café Cultural

2 funciones: 21:30 y 23 hs, masomeno

¡a la gorra!
 
Varela 503, entre Avenida Directorio y Tandil.
A 6 cuadras de Plaza Flores, la del Angel Gris, pa’l sur.


¿Se vemo' ahí? ¡¡¡Vamo'!!!

¡Salú!

PD: por correo les mandamos el volador para que nos den una mano pa' difundir. Los Habitués, una vez más, agradecidos.

otras fechas

domingo 6/12

18hs
Festival Cultural Solidario

Achupallas y Rafael Obligado, en la plaza histórica del Barrio Villa Dorrego 
González Catán, La Matanza - Ruta 3 km 30  
desde las 13 hs
Folclore, trova, murga... en fin, un montón de artistas del barrio y de por ahí...

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22hs cerrando el
Pre-Carnaval 2010
Murguiondo y Zelarrayán Villa Lugano
desde las 17 hs


¡Salú!

27.11.09

Los brazos de mi padre en las banderas

A los Habitués, como se sabe, nos gusta homenajear a los poetas. Un poco porque sí, por el sólo hecho de serlo, otras veces por razones más del propio corazón que quizás no vienen mucho al caso.

Pero hoy es el cumpleaños de Miguel, nuestro querido Miguel (algunos compañeros de ahí, de la Matanza, de Villa Las Antenas, quizás lo conozcan como Moreyra. Otros, como el Chango). Poeta, músico y cantor, militante, ceramista, padre y compañero, un poco atorrante, enamorado de su pueblo y amigo entrañable. Hoy, no está. Pero dejó, entre otras cosas, sus canciones.

Sabrán perdonar, pero pa' mi, y pa' muchos, creo, esta zamba que es de él es la más hermosa de todas. Pero de todas todas...

Zamba para la guagüita

Quise hacerte esta zambita
Pa’ que aprendas a cantar
El canto de nuestra tierra, guagüita
La más hermosa que hay

Quise hacerla bien sencilla
Dos o tres tonos nomás
Para que puedan tus manos chiquitas
Acompañarla al cantar

Quise hacerte esta zambita, guagüita
Pa’ que aprendas a cantar
Que ser humilde y muy pobre, petisa
Nunca debe avergonzar
Porque son pobres y humildes, guagüita
Los que amasaron tu pan


Quise hacerte esta zambita
Pa’ que aprendas a soñar
Con esa patria grandota, guagüita
Con que sueña tu papá
Patria sin pobres ni tristes, guagüita
Que mucho no ha de faltar

Hay quien crece para arriba
Y otros que en ancho nomás
Pero hay quien crece hacia adentro, guagüita
Y es lo que debe importar
Pues si lo de adentro es grande, guagüita
Siempre tendrás para dar

Quise hacerte esta zambita, guagüita
Pa’ que aprendas a cantar
Que ser humilde y muy pobre, indiecita
Nunca debe avergonzar
Pues si lo de adentro es grande, guagüita
Siempre tendrás para dar


¡Abrazo grande y emocionado, mi viejo! ¡Y Feliz cumple! Esta noche, en el silencio y en el corazón quedarán sus palabras suspendidas, presentes, brillantes. Un vino en su honor, cumpa, en homenaje a tanto amor. Parece mentira pero parece que por ahí haiga un reencuentro. En una de esas, quién te dice... Y ese día...

"Y que entonces juntos ese día
nos reiremos de alegría
diles, viejo Paraná..."

¡Salú!

22.11.09

Criterios habitués

Mi amigo Juan Carlos Larousse (dígase larús), tipo pequeño pero ilustrado que ya presentamos en otra oportunidá, dictamina que la definición de "criterio" es: "Norma para conocer la verdad". Ahá. O sea, se ve que vendría a ser una especie de parapsicóloga o similar llamada Norma a la que uno acude para conocer LA verdá.

Habitué: Y hablando de todo un poco, Norma, digamé, ¿cuál es la verdad?
Sra. Norma: A ver… No se ofenda, pero la verdad es que usted tiene toda la pinta de ser un perfecto chitrulo.
Habitué: Ahora lo entiendo todo. Gracias, Norma. ¿Qué le debo?

Mmm... me parece que esto no tiene un corno que ver. Pasemos a la siguiente definición. Juan Carlos, prosiga, por favor:

CRITERIO m. Juicio, discernimiento.

¡Ja! Si hay un grupo de malandras en este malhadado mundo que ni por asomo tienen una pizca de juicio, y mucho menos de discernimiento, son mis amigos Habitués. Juicios penales tienen. "¡La historia me absolverá!", dicen que gritó Moscato en una audiencia pública en la que se pretendía, ¡ilusos!, que pagará una multa por sacar la basura fuera de horario. ¿Y discernimiento de qué, además? Campari, que es bastante chicato, no discierne tres arriba de un burro, por ejemplo.

Ni hace falta que diga que los Habitués jamás disciernen entre "el momento oportuno" y "el peor momento" para ejecutar alguna cosa, cualesquiera que ésta sea, razón por la cual se la pasan metiendo la pata sin ton ni son y armando, claro está, imponderables quilombos que, a la postre, siempre terminan con un previsor y oportuno raje (ese momento sí lo disciernen bien, ¿vio?). Desde un "¿cómo está su marido?" a la flamante viuda de Etchepare, hasta ir a pedir la mano de Sonia Solís Peyrano el día que cumplía... doce añitos. "Parece más grande...", arguía Vittone con la bolsa de hielo en el ojo morado. Desde apasionadas declaraciones de amor eterno, en voz alta, a mujeres casadas (con jugadores de ragbi o forzudos levantadores de pesas), hasta por las dudas soltar un "no quiero" con 32 de mano. "¿Qué pasa, che, no hay que mentir acaso?".

Sintetizando, como los criterios que manejan en general para todas las cosas son más bien vagos, como ellos, apenas agarrados con broches de la ropa (o pegados con moco, diríase también), cuando no la mar de caprichosos, las cosas a veces se les complican, hay que decirlo, y llegamos por fin al punto de confesar que andan metidos en un brete de difícil resolución.



El asunto es así: se viene Carnaval y los muchachos, que andan con ganas de estar en primera fila, andan cortos de vento. Para usted, que ya se la ve venir, dejemé explicarle. La cuestión es la siguiente: Nino y Armando están emperrados con que no quieren manejar la chata de corso en corso (así pueden escabiar, dice Nino), y que la papa es contratar un escolar que te lleva y te trae hasta la puerta de tu casa y chaupinela con la alcoholemia y la mar en coche. Y mirá que los queremos convencer, pero los tipos insisten y hacen puchero...



Descartada la posibilidad de salir a escruchar un banco (¡ojo!, de la fiaca nomás que les da cavar un túnel, no vaya a creer), pedir un crédito (ninguno tiene recibo de sueldo), y, después de analizar distintas estrategias siguiendo ilustres ejemplos en esto de desplumar incautos con cualquier porquería, pensaron organizar un "Cantando por un Sueño" (el de Nino, claro, de poder mamarse a gusto), o un Baile "de caño" (¡todo el mundo a bailar...! Y aflojá la de cuero rapidito que esto es un asalto...).

Decidieron al fin, gracias a dios, pa' hacerse de unos morlacos sin demasiado esfuerzo, hacer una juntada a beneficio, de ellos mismos, claro, y como algo de pudor todavía les queda, parece, por ahí se cantan algo. Que además es lo que más les gusta hacer.

Así es que (¿cómo era eso del criterio?) los Habitués con su finísimo olfato, ¡ah, certera intuición!, su ojo de buen cubero, decidieron hacer las últimas presentaciones del año en los Buenos Aires justo a fin de mes cuando nadie tiene un mango...


Pa' ir cerrando entonces: Señoras y señores, los Habitués, a mucha honra completamente faltos de criterio, de juicio y de discernimiento, una vez más (no va a ir ni el loro, ya van a ver, manga de plomazos…), invitan a todos sus queridos amigos y amigas, familiares, vecinos, y a todos los amigos que todavía no conocemos que gusten prenderse, pa' que nos acompañen en esta patriada. Campanéa: Flores sur, barcito, nochecita de viernes y/o de sábado, una cervecita, por qué no un totín, amigos, bellas señoritas y apuestos caballeros, los Habitués como en casa, unos tanguitos y algo de murga. Y dos funciones dos cada noche en un evento íntimo, anplag-d-t, como se dice ahora, sutilmente de la gorra, y a la gorra (nunca para o con la gorra).

Sin compromiso de compra, total la gorra tampoco discierne, se vienen, se toman un vinito con nosotros y semo’ felices un rato. ¿Qué tul? Ta bueno, ¿no? Séee. ¿Ah, no? Nimporta, che, vénganse igual.




Queridos amigos y amigas, hermanos y hermanas de mi patria, compañeros y compañerazas, saquen papel y lápiz que el convite es el

viernes 27/11, el que viene, y el sábado 5/12

2 funciones: 21 y 23 hs., masomeno
 
en CRITERIO Café Cultural

Varela 503, entre Avenida Directorio y Tandil.
A 6 cuadras de Plaza Flores, pa’l sur.

¿Se vemo' ahí? ¡¡¡Vamo'!!!

¡Salú!

PD: por correo les mandamos el volador para que nos den una mano pa' difundir. Los Habitués, una vez más, agradecidos.

yo no sé, pero dicen que Los Compadritos Habitués la rompieron...

Que se sepa: Los Habitués son unos flor de avivados que no dudan en aprovecharse de la fama y el talento ajeno para sus rantifusos propósitos. Se cuelgan sin pudor del primer barrilete que pasa si les puede llegar a ser de provecho. Cosa seria, mecachendié...

Mirenlós qué atorrantes:


¿Ustedes se piensan que le pagaron a los niños? No. Estamo' en contra del trabajo infantil, dicen. ¿Ni siquiera un vaso de jugo? Tampoco. Sí, digaló más fuerte, doña, si tiene razón. ¡Qué roñosos! Manga de aprovechados...


Aquí los vemos, ayer sábado, junto a Los Compadritos de Consti, la murga infantil de ahí de Compadres del Horizonte. ¿A vos te parece? Lo que no logran por su cuenta (que el público baile y cante a rabiar), lo logran, claro, aprovechándose de la desinteresada mano que le dieron estos experimentados y talentosos murgueros, Karen y Damián (algunos dicen que fue lo mejor de la noche). Y bué...



Aunque hay que decir que la juntada no estuvo mal, si no todo lo contrario. Los Compadritos engalanaron la noche con su simpatía, bailaron como capos e interpretaron su canción de crítica coreada por todo el público. Un lujo, la verdá...
 

Solo queda agradecer entonces a los amigos de Compadres del Horizonte y a los 4 Payasos Muertos por el convite y la onda. Y en especial, claro está, a nuestros pequeños y queridos colegas por el honor de compartir el escenario.



"Teque-teque, toca-toca
esta murga está re-chocha
Compadritos hoy critica
y no se calla la boca."

¡Gracias por la magia, Compadritos!

¡Salú!

16.11.09

¿Dónde, cómo, cuándo? ¡Ah...!

LOS HABITUÉS
se complacen en presentar sus
próximas (dis)funciones


NOVIEMBRE

viernes 20
21hs
Recital a beneficio
Centro Cultural Macedonio Fernández
Martiniano Leguizamón 1470  Mataderos 
desde las 20 hs
Entrada libre y gratuita
junto a: Grupo de canto del C C. El Eternauta
(Dir: Camila Campodónico)
Invita: Coro Alquimia del C. C. M. Fernández
(Dir: Elsa Carballeda)


23hs
Casa Kúrkuma

Villarroel 1460  Chacarita  Entrada $ 10
desde las 22 hs
junto a Vamoarriba trío
http://www.myspace.com/vamoarribatrio

sábado 21
18hs
Festival Cultural Compadres del Horizonte

Av. Caseros y Pichincha, Parque Ameghino  Parque Patricios  
desde las 15 hs

junto a: Pampa Yakuza / Los Sabalos / La Brizuela Méndez / 4 Payasos Muertos / Los Otros Cuentos / Monstruito / Muestras plásticas y fotográficas + Artistas circenses + Murgas + Ediciones independientes + Teatro + Productos autogestivos + Proyecciones + Mesas de diversas organizaciones populares

21hs
Pre-Carnaval 2010

Murguiondo y Zelarrayán  Villa Lugano 
desde las 17 hs

Actuarán las murgas: Los Mamarrachos de Almagro / Los Diamantes de Soldati / Los Hechizados de Piedrabuena / Bufones de la Locura / Los Príncipes de La Boca


Y ojota, pa' agendar:

Los Habitués despiden el año en Buenos Aires (después se van pa' Rosario, se van) el viernes 27/11 y el sábado 5/12 en el portenísimo y querido barrio de Flores. ¡Más informaciones en el próximo boletintintín!

13.11.09

¡Que se me sube la mostaza, se me sube!



Sí, señores, es él.

El gran Rodolfo Manyalapietra, Cocoliche, el payaso luchador que hizo las delicias de grandes y chicos allá por las décadas del '30 y del '40, es, en realidad, nuestro querido Rodolfo Pascualón.

Rodolfo integró durante toda su fulgurante carrera de luchador la troupe de Esteban Sá, el visionario gallego que introdujo en el país las luchas de catch. Esta experiencia es previa a la televisación del asunto y los tipos, al estilo de los circos de antaño, hacían giras por barrios y pueblos donde instalaban la carpa y el ring. Cada función era todo un acontecimiento y la fama alcanzada por la troupe llegó a ser extensísima (llegaron a presentarse en Montevideo), y los hinchas se contaban por miles.

Cocoliche salía al ring con la cara pintada de blanco y, pionero, fue uno de los primeros por estos pagos que empezó a agregarle el toque de fantasía (los personajes, los disfraces) al mero hecho de cagarse a mamporros que después popularizó Martín Karadagián llevando la técnica y la imaginación a límites excelsos e inimaginables.

Inmediato antecedente del famoso Pepino el Payaso, se conoce que Cocoliche le inició acciones legales a Karadagián acusándolo de plagio. No sabemos en qué quedó ese asunto, en algún momento se habló de un duelo entre los dos payasos, pero no se sabe, y Rodolfo prefiere no hablar del tema.

Algún agravio, alguna deuda no saldada, los Habitués no conocen detalles, quizás alguna profunda desilusión, hacen que Rodolfo prefiera no recordar ni hacer alharaca sobre su pasado de titán. Pero Rodolfo llegó a ser un tipo famoso, la hinchada infantil lo adoraba, y dicen que algunos morlacos logró juntar en aquellos años, que le alcanzaron, dicen, para comprar el Chevrolet que todavía usa.

El argumento de sus combates, y perdonen si le pincho algún globo a algún abuelo memorioso pero el asunto estaba todo arreglado de antemano, era el siguiente:

Rodolfo, como todo payaso, es bueno y ama a los niños. Nada le colma más su corazón de payaso que la sonrisa de un niño. Los malos que hay en todas partes codician envidiosos el amor que los niños profesan a Cocoliche, pero como son malos y en su corazón no hay amor si no envidia no logran que los niños los quieran, por lo que no paran de hacerle cagadas al bueno de Rodolfo, que, como es bueno, los deja hacer y no reacciona (uno de los momentos preferidos de los chicos era cuando se ponía los anteojos para convencer a los malos de que no podían pegarle).

La fotografía, tapa a color del Gráfico (lo que da cuenta de la fama que alcanzaron estos titanes por aquellos años), ilustra el momento cúlmine de sus combates cuando, después de que le dan como adentro de un saco durante diez minutos, con anteojos o sin ellos, al final se calentaba (la reacción llegaba cuando uno de los malos insultaba o empujaba a alguno de los niños que se desvivían por defender a Cocoliche), y empezaba con su latiguillo "¡Que se me sube la mostaza, se me sube!", y ahí nomás soltaba el "yo soy bueno pero no soy otario" que le guiñaba cómplice a la hinchada, que en ese momento se empezaba a mear de excitación contenida.

Lo que seguía se puede adivinar: Cocoliche, que además de bueno era muy fuerte, no dejaba títere con cabeza, mientras la hinchada deliraba. Y cuando todos sus adversarios yacían tirados como bolsa de papas en el improvisado ring, llegaba el sublime gesto final, su toma característica, el golpe de gracia:

"Chicos, ustedes que son sabios, ¿qué es lo más lindo que hay en la vida?" le preguntaba pícaro a la platea (la foto ilustra este preciso instante). "¡¡¡Una sonrisa!!!", tronaba maliciosa la barra infantil. "¡Sí, señor, una sonrisa!" decía él, y, mientras dulcemente amonestaba al adversario de turno con frases como "¿por qué sos malo?, ¿no ves que ser bueno es más lindo?", o "mirá qué linda sonrisa que tenías escondida, tontolón", le enseñaba a sonreir con la peculiar técnica que muy bien puede apreciarse en la imagen.

Dejaremos aquí esta crónica de tiempos idos. Hace años que Rodolfo no combate: "tengo la mano prohibida", dice él, aunque algo de las viejas mañas todavía le queda y, corazón tierno, espíritu sensible, todavía a veces se le sube la mostaza. Sus amigos Habitués fueron parciales testigos de una mano sublime que se comió un maleducado que andaba molestando a unas damas en el viejo Conventillo de Teodoro, ahí en Almagro. No diré más, no es algo para enorgullecerse, y aprovechamos este medio para pedir las disculpas del caso. Pero que se la merecía, se la merecía. Y la ñapi, un toque nada más, casi una caricia, perfecta.

"¿Qué es lo más lindo que hay en la vida?" No sé, pero mis amigos se le parecen bastante.

¡Salute, Habitués! ¡Y salute, Rodolfo Manyalapietra, Cocoliche!

¡¡¡Cocoliche!!! ¡¡¡Cocoliche!!! ¡¡¡Cocoliche!!!

Avivate, pelandrún, que te pasás de zonzo...

El 13 de noviembre de 1901 nacía en Lincoln don Arturo Jauretche.



DE LA MADRE QUE LAS PARIÓ A TODAS
Y en particular de sus dos hijas mayores

Zoncera N° 1
"CIVILIZACIÓN Y BARBARIE"

"Antes de ocuparme de la cría de las zonceras corresponde tratar de una que las ha generado a todas —hijas, nietas, bis­nietas y tataranietas—. (Los padres son distintos y de distinta época —y hay también partenogénesis—, pero madre hay una sola y ella es la que determina la filiación).
Esta zoncera madre es Civilización y barbarie. Su padre fue Domingo Faustino Sarmiento, que la trae en las primeras páginas de Facundo, pero ya tenía vigencia an­tes del bautismo en que la reconoció como suya.
En Los profetas del odio y la yapa digo de la misma:
"La idea no fue desarrollar América según América, in­corporando los elementos de la civilización moderna; enrique­cer la cultura propia con el aporte externo asimilado, como quien abona el terreno donde crece el árbol. Se intentó crear Europa en América trasplantando el árbol y destruyendo lo indígena que podía ser obstáculo al mismo para su crecimien­to según Europa y no según América". 
"La incomprensión de lo nuestro preexistente como hecho cultural o mejor dicho, el entenderlo como hecho anticultural, llevó al inevitable dilema: Todo hecho propio, por serlo, era bárbaro, y todo hecho ajeno, importado, por serlo, era civili­zado. Civilizar, pues, consistió en desnacionalizar —si Nación y realidad son inseparables—."

(fragmento de Manual de zonceras argentinas, Arturo Jauretche, 1968)

¿Qué quiere que le diga? Tiene razón, don Arturo...




Y bué...

10.11.09

¿17 de octubre u octubre del '17?


No está muy clara la fecha en que fue tomada la fotografía pero todos coinciden en que se trata de la época de oro de los Habitués, cuando de tarde en tarde los muchachos dejaban caer su estampa diquera por el Club Social, Cultural y Deportivo "Las patas en la fuente". Si mal no recuerdan los cronistas la foto corresponde al día de la inauguración del clú.


En el centro de la foto, sonriente, su fundador, don Domingo (para los amigos era Pocho, aunque los muchachos le decían cariñosamente "el Viejo"), eterno presidente de la Comisión Directiva, y ganador por afano en cada elección. Tipo querido, al Pocho le gustaba asomarse al balconcito que daba a la calle, tenía esa manía el hombre, pa' conversar y saludar a los vecinos y regalar algún que otro pan dulce, alguna sidrita.


El grandote con pinta de papá nuel es Carlitos. Ex-luchador de catch y a la sazón profesor del club, donde dictaba clases de lucha. Aunque no se llevaban muy bien se decía que el Viejo, flor de pícaro, lo aguantaba porque le atraía a la muchachada. Filósofo, habitué de mostradores mistongos y entrañable camarada, gran discutidor, dialéctico, siempre con su vasito de grapa, acostumbraba deslumbrar a los muchachos con sus esclarecedoras teorías sobre el devenir del barrio y especialmente con su casi científica certeza sobre quién, indefectiblemente, habría de matarle el punto a la pituca "Los Burgueses, la capital de la pizza", la pizzería donde se juntaban los estirados del barrio y a la que los muchachos tenían prohibida la entrada desde que una navidá, y en complicidá con los mozos del lugar, habían repartido fainá a los chicos del barrio sin el consentimiento de los dueños.


A la derecha, el Bebe, al que los pibes le decían en joda "el Delegado". Durante un tiempo fue la mano derecha de don Domingo y atendía todos los asuntos cuando el Viejo no estaba presente (en esa época el Viejo ante cualquier quilombo decía "si lo dice el Bebe es como si lo estuviera diciendo yo, ¿tamo'?"), pero el tiempo (y la distancia, el Bebe se mudó a la calle La Habana) y la creciente amistad del Bebe con Carlitos fueron enfriando la relación.


En la foto también aparece, arriba y a la izquierda, claro, el Gringo Agustín, electricista del club. Entrañable amigo y compañero de correrías de los muchachos ahí por los corsos de Avenida Córdoba, donde siempre se terminaban armando tremendos despiporres (era fama que los corsos de Avenida Córdoba únicamente terminaban cuando caía la policía).


Y abajo, al lado de Pernod, el querido Alfredito, yorugua y cantor, con el que los Habitués gustaban de cantar de vez en cuando en las largas trasnochadas cuando el clú cerraba la persiana para quedarse guitarreando hasta que amanecía.


Otros tiempos, tipos de los que ya no se encuentran...


La barra todavía los recuerda.


¡Salú!

4.11.09

filosofía habitué

Estimadísimo público:
nos acaban de avisar que por problemas con el Consejo Directivo de la Facultad 
la fecha se SUSPENDE
 
y bué... sabrán disculpar

viernes 6 de noviembre
LOS HABITUÉS
en

La Caravana!

Facultad de Filosofía y Letras (UBA)
Puán 480
    
desde las 23 hs

entrada $ 5

 Tute Cabrero (murga uruguaya) / Los Habitués (tango y murga fueyserá) / Se armó! (rock latinoamericano) / Saravá! (samba brasilero)

y después FIESTA pa' bailar toda la noche...


(organiza La Simón Rodríguez)

1.11.09

Sur



Ninguna

Esta puerta se abrió para tu paso.
Este piano tembló con tu canción.
Esta mesa, este espejo y estos cuadros
guardan ecos del eco de tu voz.
Es tan triste vivir entre recuerdos...
Cansa tanto escuchar ese rumor
de la lluvia sutil que llora el tiempo
sobre aquello que quiso el corazón.

No habrá ninguna igual, no habrá ninguna,
ninguna con tu piel ni con tu voz.
Tu piel, magnolia que mojó la luna.
Tu voz, murmullo que entibió el amor.
No habrá ninguna igual, todas murieron
en el momento que dijiste adiós.

Cuando quiero alejarme del pasado,
es inútil... me dice el corazón.
Ese piano, esa mesa y esos cuadros
guardan ecos del eco de tu voz.
En un álbum azul están los versos
que tu ausencia cubrió de soledad.
Es la triste ceniza del recuerdo
nada más que ceniza, nada más... 


Homero Nicolás Manzioni, el Barbeta, el santiagueño y porteñísimo don Homero Manzi.

¡Salute, maestro! ¡Y que los cumpla muy feliz! ¿Ciento dos ya? la pucha...

31.10.09

Brujas te voy a dar yo, cabeza de zapallo...

El otro día andábamos a altas horas por Palermo a secas (nos negamos a usar la sarta de nombres de porquería que le vienen adosando al barrio) y nos encontramos en un bar con un extraño objeto: una calabaza con agujeros y una vela adentro. Esto yo lo vi en algún lado, dijo Crespi, algo perplejo. Qué pelotudez, ¿no?, dijo Norton. Con la comida no se juega, sentenció, serio, Vittone.

Porque ¿qué es eso de andar recortando zapallos? ¿Estamos todos locos? ¿Dónde se ha visto? Porque digo, en estos pagos jamás se había visto semejante cosa. Mañana es treintiuno de octubre: Halloween, explicó, políglota, Moscato. ¡Jálouin! ¡A la perinola! Los Habitués se persignaron erizados los pelitos de la nuca (a veces se cagan bastante en las patas, hay que decirlo), ¡avemaríapurísima!, gritó Pernod, ¡sinpecadoconcebida!, soltaron los demás a manera de contraconjuro y ahí nomás salieron rajando, por las dudas, no sea cosa, convencidos de que estaban ante una nueva y acechante estratagema del Imperio para robarles el alma.


¿De dónde salió este asunto de jálouin, fiesta foránea, otra más, que nos quieren enchufar? Antes de continuar bien vale una aclaración: los Habitués, a priori, no están en contra de lo extranjero; mucho menos de las extranjeras. Y muchísimo menos de las fiestas. ¿Con extranjeras? De ninguna fiesta, Campari. El mundo es tan ancho, y redondo, dicen, que debe estar lleno de cosas maravillosas, fiestas populares de puta madre, la del chancho con pelo por ejemplo, que uno ni siquiera sospecha. Muy bien: bienvenidas sean. Las fiestas y las extranjeras. Pero che, en este caso, ¿no será mucho? ¿No nos estarán tomando un poco por boludos? ¿Que vemos cualquier gilada por televisión y salimos corriendo a comprarla o imitarla? Y ahí, justamente ahí, está la madre del borrego. Las madres de los borregos que se gastan una fortuna en un disfraz de juguetería pensando que, como sale en la tele, debe ser ¡¡¡redivertido!!!, ¿no?

Sin ninguna imaginación y disfrazados de mostros de molde, manufacturados, muy al gusto de jólibud, los niños deben salir a tocar timbres y gritar ¡dulce o treta!, con voz finita como corresponde a su condición. ¿Perdón? Esquiusmi, aidonanderstánuncatzo, diría yo antes de proceder a cerrarles la puerta en las mismísimas y pequeñas naricitas. Cosa seria, mecachendié... Rajá de acá o se pudre, Draculeta...

Lo que siguió a este triste descubrimiento fue una honda preocupación y una pregunta: ¿cómo hacemos, qué podemos hacer, para contener el aluvión de pelotudeces que nos llueven a diario desde el norte? (Como sainpatric, por ejemplo, San Patricio en buen criollo... ¿alguien anduvo por el centro ese día? Bueno, manadas desaforadas de nabos vestidos de verde y con pinta de júligans tomando birra que da calambre. Los Habitués sabemos hacerle el honor a una buena pinta de cerveza de vez en cuando, pero muchachos, qué necesidá de andar haciendo el otario pa' las cámaras...).

Indignados y decididos a tomar cartas en el asunto, con la Noche de Brujas encima, nos pusimos a evaluar distintos cursos de acción. A saber:

Salir por el barrio el sábado a la tarde a tocar el timbre a los vecinos explicando que estos grupos de inocentes, simpáticos y sonrosados querubines son en realidad conspiradores a sueldo de la CÍA. Y que, por supuesto, no hay que darles nada de lo que exijen, ni caramelos, ni agua, ni petróleo, ni lamadrequelosparió.

Otra propuesta fue la de salir a la noche a increpar directamente a los niños involucrados:

-A ver, mocito, ¿me quiere decir de qué corno viene usted disfrazado? Ahá, de esqueleto sangrante... Y digamé, ¿el disfraz se lo hizo su abuela? Ah no, lo compró ya hecho. Ahá. ¿Y no le da vergüenza? Ah, no le da. Me dice por favor dónde vive que tengo que decirle unas palabritas a sus papás...

La discusión venía peliaguda y finalmente derrapó cuando uno, no voy a decir quién, propuso aprovechar la volada y salir nosotros mismos disfrazados de niños-que-a-su-vez-están-disfrazados-de-mostros y tocar el timbre a los vecinos al grito de ¡vino o treta! Por ahí ligamos algo, ¿pueden creer que dijo...? (la versión original rezaba ¡vino o te quemamo' el rancho, te quemamo'! Increíbles algunos Habitués). Sin entrar en argumentaciones más complejas la idea se rechazó de plano por las dificultades que presentaba el hecho de intentar hacernos pasar por niños. A nuestra edad y con esta busarda, muchachos, dijo otro (tampoco voy a decir quién).

La alternativa finalmente votada por unanimidad fue la que se consideró más contundentemente pedagógica:

¿Querés Noche de Brujas? Noche de Brujas te vamos a dar, y a atenerse a las consecuencias, fue la consigna. Se programaron entonces ataques relámpago. Esperar emboscados (detrás de árboles añosos, en zaguanes oscuros, adentro de algún contenedor de basura) las alegres caravanas de infantiles mostrencos para salirles al paso con un aterrador rugido y las manos en forma de garra al grito de ¡aaaahijunaconlalobunaasílosqueríaagarrarmangadecipayos, sevanrajandoyamismopasuscasasmocososatolondrados!, y a ver si así les quedan ganas de andar instalando festejos ajenos pa' llenarles los bolsillos a más de un rana. Y que le vayan a cantar al Jinete Sin Cabeza.

A la hora de escribir estas líneas algunos Habitués deben de andar por ahí correteando y espantando, y, hay que decirlo, divirtiéndose como locos, cumpliendo la misión encomendada. Supongo que mañana los comandos de combate "La Momia Blanca" y "Ni loco te cruzo solari el descampado" emitirán sus respectivos comunicados dando cuenta del resultado de las acciones. Cuando salga el sol veremos en qué termina todo esto. Si con el triunfo de los muchachos o la definitiva victoria de las huestes imperiales.

El Carnaval de Juanito Laguna, Antonio Berni, 1960

Damos por finalizado este acto no sin antes dejar un saludo y un brindis en honor de tanto monstruo nuestro devaluado y negado: el Hombre de la Bolsa, el imponderable, total, oscuro y nunca visto Cuco, el Lobizón, qué sé yo, la Llorona, el Alma Mula, la Luz Mala, el mismísimo Mandinga, sin ir más lejos, que han poblado de terribles, y deliciosos, terrores nocturnos nuestra infancia, los primeros fogones, los rincones oscuros.

El otro brindis es obligado y va en honor del Carnaval nuestro, que está acá a la vuelta de la esquina, en un par de meses nomás, y que tiene mucha más onda. Se juega con agua, como corresponde a la época del año, los chicos corren a las chicas y viceversa, la gente sale a la vereda, chicos y grandes se disfrazan de lo que les viene en gana, y una ropa vieja y vistosa, una sábana, algo, un corcho quemado más algún coso encontrado pa' completar alcanzan (y sobran) para divertirse y ser felices un rato.


Con la satisfacción de la tarea cumplida, los Habitués se van a apoliyar un rato y a juntar fuerzas pa' seguir combatiendo, a puras voces y bombo con platillo, humildemente, desde su sencillo oficio de cantores, a los monstruos de verdad. No hace falta y no los voy a nombrar, todo el mundo los conoce. O por ahí sí hace falta, que anda un poco confundida la gente. Usté dirá: hambre, egoísmo, miedo, paco, miseria, desprecio, UCEP, algún que otro cardenal, algún que otro empresario, algún que otro ex-comisario, y siguen las firmas...

Señores, señoritas: ¡Salute! Y hasta más ver.

27.10.09

Carlos, acá... usted póngase en el medio. Ahí, perrrfecto... ¡Whisky!

Revolviendo viejos papeles encontramos esta imagen. Un tesoro habitué: la única foto con el Zorzal...



La imagen, un poco ajada, fue tomada por un fotógrafo anónimo en febrero de 1935, durante un baile de Carnaval en el Club Estrella de Maldonado, cuando Carlitos decidió darles una mano a los muchachos y hacer valer su fina estampa como garantía de calidad.

Días después iniciaba su gira final y se nos terminaba yendo pa'l cielo.

Esa noche don Carlos les regaló a los presentes una versión a capella de Siga el Corso. Los Habitués, boquiabiertos, decidieron incluirla en su repertorio.

Un comentario aparte merecen las chicas que aparecen. Dice Crespi que eran unas amigas de él, y que se llamaban Isabel la morocha y María Eva la rubia. También dice, rencoroso, que nunca ninguna de las dos le dio pelota. Y bué, qué querés, al lado de Carlitos...


Para los que vienen diciendo que los Habitués somos unos advenedizos (claro, ahora que el tango está de moda y que el campeonato de baile lo ganan unos chinos...), les decimos a coro y en Do mayor (con perdón de las damas): ¡chupate esta mandarina! Y que la sigan mamando...

Sin palabras. Cuando uno es grande, es grande, qué se le va a hacer...

¡Salú!

21.10.09

Los Habitués: radiografía política (parte I).

O De cómo la incoherencia puede llegar a ser bandera.

La identidad política de los Habitués es otro de los misterios de los que hablábamos antes. Cuando están todos juntos gustan definirse con algo de vaguedad (con algo de vagancia, para ser más exactos) como peronistas. Criollos, porteños, tangueros atorrantes y peronistas, por entender quizás que en este increíble y contradictorio lugar del culo del mundo casi nada queda por fuera de esta última definición. Los Habitués (bah, algunos…) sostienen, o mejor dicho sospechan, que no existe la posibilidad ontológica de haber nacido por estos lados y no ser peronista, de lo que se infiere que, siguiendo esta poco menos que delirante teoría, habría un montón de peronistas que lo son aún sin saberlo y, sobre todo, aún sin quererlo.

Si los apuran un poco, o cuando empieza a ser “nesario” (¿no te digo?, todos peronistas, hasta las ratas) separar la paja del trigo, y un poco en honor a los dignos y queridos anarcos de principios del siglo… pucha, me hago lío a veces..., bueno, del siglo dieciveintimasomeno, pero principalmente por culpa de algunos peronistas como el del comienzo del párrafo, los Habitués se autotitulan con orgullo como anarco-peronistas, creyendo que con eso explican algo a estas alturas, y sin caer en la cuenta, o quizás todo lo contrario, del sinsentido que aquello representa. Otras veces, es medio según el día, o la humedad, se presentan como peronistas de Agustín Tosco, y a ver quién se atreve a matarles el punto. Ya que, peronistas trasnochados, de la primera hora… del día, cuando se van a dormir, si es que duermen, y de los tiempos, porfían que el peronismo existía aún antes de que naciera el mismísimo Pocho, por lo que el famoso general vendría a ser algo así como la encarnación mortal, una entre tantas, de una fuerza cósmico-telúrica de raíz inmemorial y profunda, a la sazón morena, americana y quilombera. Pa’ mí que un poco exageran, pero bueno, qué querés, son cantores…

Así que dicen sin pudor que San Martín y Belgrano eran peronistas, Artigas y Andresito peronistas de pura cepa, Moreno, aunque un poco jacobino, también, Martín Fierro y Juan Moreyra, el Chacho Peñaloza, etc., sin ir más lejos. Bolívar, Camilo Cienfuegos y Gardel, por citar al tuntún, también caen en la volteada, y a la hora en que las botellas de vino se amontonan sobre la mesa Platón y Aristóteles, aunque medio peleaus entre sí, también son, por supuesto, filósofos peronistas. Y el Flaco, claro, Jesucristo. Y Judas también, quéselevacer. Las evidencias, según ellos, son abrumadoras. Y Eva, claro, la capitana, la más peronista de todas, de lo que fácilmente se deduce que Adán también lo era, así que imaginate.

Más acá de estas incongruentes definiciones es claro que los Habitués gustan de discutir de política, apasionada y acaloradamente, y aunque como se ha visto se resisten a ponerse cualquier camiseta más o menos ceñida, enseguida toman (algún) partido. Más de una vez han llegado al borde de recontrarrecagarse a piñas ahí en el bar por un quítame de ahí esas pajas, sutilezas ideológicas, dicen, aunque hay que decir que las más de las veces las razones son totalmente incomprensibles (para ellos mismos, a mí no me engañan). Todo sea para defender el honor, de paso ganar la discusión, si pueden, y dejar bien en claro que saben poner el pecho si hay que defender una causa. Sea ésta cual fuere, claro está, que es lo de menos. Aunque ojo, siempre, siempre de este lado de la vereda.

(Continuará…)

Los Habitués: radiografía política (parte II). La vereda.

Entrando en el tema este de las veredas... Las reflexiones (¿?) políticas Habitués parten de la premisa de que este mundo se divide en dos grandes campos, llamados veredas, o modalidades espirituales: por un lado están los hijos de puta y por otro, los que no. Los primeros, si bien son relativamente pocos, en general son los que tienen la sartén por el mango (no importa el tamaño de la sartén sino el hecho de tener el mango, algún mango, bien agarrado). Como suele decirse en el barrio, los dueños de la pelota.

Los otros son muchos, muchísimos más, por suerte, y llenan el mundo y la existencia de belleza, arte, dignidad, generosidad, hidalguía, ciencia, alegría, etc., etc., etc., pero en razón de la variedad lamentablemente les cuesta un perú ponerse de acuerdo en algo, así es que andan, andamos, como bola sin manija. Razón por la cual los otros, con una nadita de esfuerzo, siguen en la suya lo más panchos cagándole la vida a la gente, sin que nadie les mee el asado ni les moje la oreja.

Los Habitués, cómo no, también hacen gala, o son víctimas, de esta dificultad para ponerse de acuerdo en la más mínima cosa, tanto así que por debajo de una difícilmente lograda identidad más o menos común, que eso sí, defienden a capa y espada, las internas los atraviesan feroces, ferocísimas (ya hablamos antes del modo en que sostienen sus discusiones), al punto de llegar al extremo, como dijimos, de irse a las manos o dejar de hablarse en algunos casos durante décadas. Por suerte, espíritus inconstantes, en general la causa de la ofensa se olvida pronto, o se firman temporarios armisticios ideológicos a la hora de tomarse un vino o ponerse a cantar algún tanguito. Que es lo que más les gusta hacer y, por lo tanto, lo más importante.

(Continuará...)

Los Habitués: radiografía política (parte III). Las fracciones.

Líneas internas o fracciones, hay varias. Cabe aclarar que, como someramente se explica en el primer capítulo, todas ellas se asumen peronistas, y, la verdá, me gustaría saber cómo se las ingenian para sostener tal cosa, pero bué. Son, a saber:

La más numerosa y bullanguera es la fracción peronista-peronista, o requete-peronista, la que sostiene básicamente que Evita estaba refuerte y que el Diego, Gardel y Perón son ni más ni menos que la Santísima Trinidad (no se sabe muy bien quién es quién, quién el hijo, quién el padre, quién el espíritu santo, pero se ve que no importa tanto si, de última, son tres y uno al mismo tiempo). Hinchas de Boca además, de tardecita se sientan con el mate en la vereda, se llevan dos o tres pares de alpargatas para tener algo pa’ leer, y viven en bulines hace tiempo sin parquet (y decí que no trabajan, que sino se irían derechito para casa). Si andan cabreros suelen soltar la críptica consigna “5x1” y agarratecatalina. En esos momentos es mejor tomarse el primer buque que pase…

Esta fracción se superpone con la fracción que se autotitula más-o-menos-peronista, un poco menos ortodoxa, que se permite abrevar en otros charcos ideológicos. Coquetean con el socialismo... perdón, esto no es exacto, en realidad coquetean con las socialistas, no se acomplejan si el destino los ha hecho hinchas de River, y, por ejemplo, de vez en cuando leen a Cortázar y a Borges (cuando esto ocurre son acusados de “satánicos” por los otros). El punto más fuerte en común: éstos también sostienen que Evita estaba refuerte.

Un parrafillo aparte merece el hecho de que unos y otros, los réquete y los masomeno, comparten y padecen un oscuro síntoma: toda vez que en la mesa del bar alguien hace referencia a las "masas", se transforman. Empiezan a transpirar, tiemblan y los ojos se le inyectan en sangre. Fobia, dicen los especialistas consultados. Ma' qué fobia ni qué ocho cuartos, dicen ellos. Para masa, masa fina; el pueblo tiene cara, historia, nombre y apellido, gritan, y ahí nomás se desmayan de pura indignación ante tamaña e irrespetuosa abstracción. Pasado el chubasco se van pa' la Plaza de Mayo, a tomar el solcito. Qué saben éstos de "masas", haceme el favor, todavía putean por lo bajo.

Existe, claro está, una fracción peronista-K, muy de moda en estos tiempos, pero por Karlitos, el mayor de los hermanos Marx. Éstos son acusados por todos los anteriores de supersticiosos, ya que, éstos no, aquellos, empecinadamente sostienen que no, que no puede ser, que tal cosa es imposible ya que NO HAY VIDA más allá de las fronteras latinoamericanas, y que el marxismo es un invento de los medios. Los más contemporizadores, de aquellos, dicen que por ahí sí, que vida hay, que debe haber, pero también sostienen que todo aquel que hable y piense en alemán o en ruso es, para un criollo, poco menos que un marciano, y viceversa. Hay que decir que algunos Habitués a veces se pasan… Los K por su parte ni se inmutan y abroquelados ahí en su mini-soviet acusan a los otros de “bonapartistas”, los que tampoco se inmutan, quizás porque no saben qué cornos quiere decir. La Historia nos dará la razón, ya van a ver, dicen los K, y dejan entrever que ya tienen todo organizado, más o menos lista la toma del poder y la dictadura del proletariado, y esperan que se cumplan las inefables leyes del universo mientras silban La Internacional en tiempo de murga.

(Continuará…)

Los Habitués: radiografía política (parte IV). Las fracciones (continuación).

Aunque como dijimos todos los Habitués son por naturaleza medio anarcos, la fracción anarco-peronista-pura-pura rompe los huevos incesantemente para que los arreglos musicales se hagan entre todos, a lo que Crespi se niega rotundamente y amenaza incesantemente también con que si le siguen rompiendo las pelotas con lo de la democracia creativa un día de estos se hace stalinista, o lisa y llanamente se manda a mudar, se va a la mismísima madre que los parió a todos y que los arreglos los haga Magoya, a ver si suena lindo, y chaupinela…

La fracción peronista-trotskista puso el grito en el cielo con las amenazas de Crespi (hay que decir en su favor que éste en un ataque de furia los amenazó con entrarles a martillazos en el marote) y se escindió, indignada, para volverse a escindir de sí misma posteriormente indignada por otra cosa, y, pasado el tiempo, nuevas indignaciones y nuevas escisiones, hoy sobreviven como organismos unicelulares. Los extrañamos un poco, son tan lindos, pero hace rato que ni se los ve. En qué andarán…

La fracción chino-peronista a la final se terminó yendo también porque, aunque se expresaban en perfecto castellano y no en chino como podría presuponerse, nadie entendía lo que decían, ni mucho menos las razones que esgrimían. Se ve que intentar superponer y/o expresar ideogramas en la florida lengua de Castilla es una tarea poco menos que imposible. Cosas que pasan…

Los demás, que son los menos, zanjan toda cuestión declarándose ateos. O dicen, como decía el Mono Gatica, “yo nunca me metí en política, yo siempre fui peronista”, y se van a tocar la guitarrita.

Quizás haya que aclarar por las dudas que a la fracción merdo-peronista, bautizada de esa manera en forma casi directa por el General en una de sus célebres frases, e integrada, a saber, por los facho-peronistas, las ratas del carlo-peronismo y sus amigos, el mafio-peronismo, el fraude-peronismo, el tinelli-peronismo, el empresario-peronismo, etc., se le ha hecho saber hace tiempo que no es bienvenida en las tertulias habitués, por considerarse que esta gente hace rato cruzó de vereda pa’ aliarse con el enemigo histórico. Por suerte, ellos tampoco tienen ningún interés en juntarse con nosotros.


En algún momento hubo un sector progre o casi-peronista, pero se fue diluyendo solo, ya que los muchachos fueron llegando a la conclusión que aquello les daba mufa, era demasiado aburrido el asunto, como todo lo que tiene sabor a poco, y empezaron a sospechar que por una razón o por otra se estaba amarreteando ahí algo de coraje, para llegar a la convicción más o menos general, junto a don Alfredo, que “el que no cambia todo no cambia nada”, y-de-áhi es que sueñan entonces con grandes quilombos, absurdas batallas, revoluciones, el pueblo en las calles, mareas clasistas; sueñan con tomar, agarrar o no sé, por lo menos hacer algo con el poder, por fin hacer un poco de justicia, poner a Discépolo de presidente (ah, ¿se murió Discépolo?, cagamos... ¿y ahora? Bueno, vemos...), declarar obligatorio que se cante en las esquinas, y poblar de corsos subversivos, desaforados, todas las callecitas del suelo patrio, y por qué no del mundo, ya que estamos. Entre otras cosas.

(¿Continuará...? No sé, no creo. O por ahí sí. No sé. Misterio.)

Los Habitués: radiografía política (parte V). Colofón.

A manera de colofón cabe aclarar que los Habitués intuyen que todo este despipiole ideológico se da en un plano más bien pelotudo y egoísta del asunto y que depende más bien de una cuestión de puntos de vista, o de llamar a las mismas cosas con otros nombres, un poco por costumbre, historia o gusto personal. En lo que a ellos respecta, jamás pondrán en duda lo que late en el corazón de sus compañeros, cada uno con su ritmo y su compás, y sean éstos de la fracción que fueren, porque antes que nada se quieren y sobre todo se respetan. Y, como dijimos antes, el mundo está lleno de gente valiosa de todos los colores. Y la tarea es ardua.

Los Habitués todavía gustan de imaginar mundos donde lo bueno y lo bello no cuesten dinero, donde todo el mundo tenga lo que necesita y nadie pero nadie se saque ventaja. Si vamos pa' allá, tenemos que ir todos, por lo menos todos los que podamos, así que, señores, me parece que ya va siendo hora de dejarse de joder con algunas cosas...

Así que señores, señoritas, a sacarse las camisetas y..., y..., perdón, me distraje... ¡Y qué sé yo! ¡Guarda la tosca...!


¡Viva Perón!, ¡viva la anarquía! ¡Y hasta la victoria siempre!

Compañeros, compañeras: ¡salú!

males que conocen todos, pero que naides contó (con yapa)

Miré usted, hoy es el aniversario del fallecimiento de don José Hernández, hace cientoveintitrés años... ¡ahijuna con la lobuna, velay pué!



...
Yo he sido manso primero,
y seré gaucho matrero;
en mi triste circunstancia,
aunque es mi mal tan projundo,
nací y me he criado en estancia.
pero ya conozco el mundo.

Ya les conozco sus mañas,
le conozco sus cucañas;
sé como hacen la partida,
la enriedan y la manejan;
deshaceré la madeja
aunque me cueste la vida.

Y aguante el que no se anime
a meterse en tanto engorro
o si no aprétese el gorro
y para otra tierra emigre;
pero yo ando como el tigre
que le roban los cachorros.

Aunque muchos creen que el gaucho
tiene alma de reyuno,
no se encontrará a ninguno
que no le dueblen las penas;
mas no debe aflojar uno
mientras hay sangre en las venas. 


El Gaucho Martín Fierro, capítulo 6 (fragmento) 

Para él, pa' don José, para Fierro y especialmente para Cruz, y en ellos, pa' tuitos los gauchos perseguidos, nuestro homenaje. 

Y de paso, de colado, o de yapa, pa' don Carlos Castagnino, uno de nuestros dibujantes y pintores preferidos, el de los colores deslumbrantes, que en 1962 ilustró a Fierro así:





¿Qué tul? ¡Salute, maestros!

19.10.09

¡Santa noche habitué de milonga, tango y murga!

domingo 25 de octubre
LOS HABITUÉS
y
La Santa Milonga
 

Espacio Cultural Arcoyrá
Humberto Iº 2758
 
20:30 hs PUNTUAL

Entrada $ 15

reservas: 4308-6253 / info@arcoyra.com

¡Salute!

17.10.09

el subsuelo de la patria sublevado (y no lo digo yo, lo dijo Scalabrini...)

(Inconexos fragmentos, y homenaje de por medio, de la crónica "Los Habitués: radiografía política" o "De cómo la incoherencia puede llegar a ser bandera". Flores dice que la va a ir presentando por entregas, porque es muy larga y no hay que atorar a los lectores del coso, que son medio fiacas. Entre nos, pa' mí que todavía no la terminó de escribir, y que el fiaca es él... Veremos si cumple.)

(...) porque si uno se pone a estudiarlos un poco más de cerca, guarda que muerde, al punto se da cuenta que cuando los muchachos están juntos abandonan sus eternas discusiones y, conjurados, básicamente gustan de llevarle la contraria a todo aquel que se presenta demasiado convencido de alguna cosa, a sabiendas que la realidad, y si hablamos de política mucho más, es siempre mucho más compleja y contradictoria que la teoría más teórica y científica. Sólo sé que no sé nada parece ser su lema, y de áhi es que en general se dejan llevar por el corazón. Que, ni hace falta decirlo pero por las dudas, late clarito y cual bombo de murga a la izquierda del pecho.

Pero como ahora parece ser que la oligarquía no existe, pero que la hay, la hay... (como bien lo demuestra esta fotografía...)



... los Habitués, cuando se topan con alguno de estos ejemplares del género de los grandes primates antropomorfos, que desgraciadamente nunca faltan si no que sobran (pasa en las mejores familias, señores, y a decir verdad de un tiempo a esta parte están por todos lados, si los grandes medios de comunicación parecen el África ecuatorial...), hacen causa común con todos los descamisados que en la historia han sido y serán, y se les da por poner patas arriba las mesas de los bares al grito de "¡Viva el Tirano Prófugo!" y ahogan toda discusión de la manera más autoritaria con los compases instrumentales, ¡y con arreglos!, de la marchita esa que cantaba el gran Huguito del Carril, con trompetas y todo, antes de lanzarse a cantar la letra a voz en cuello, si se la acuerdan, y poniendo énfasis en la parte esa de "combatiendo al capital" (esa que otros peronistas después y para su propia vergüenza decidieron cambiar). Si no se la acuerdan la inventan ipso facto intercalando por las dudas alguna que otra puteada para amedrentar a los tilingos...

Encuentre, si puede, las 5 diferencias:




Hablando un poco en serio, hoy, 17 de octubre, día soleadito, peronista, los Habitués se sacan el sombrero y brindan por el recuerdo de la gesta popular de 1945, en la que los "cabecitas negras", los "grasitas", los laburantes, los olvidados de siempre, lo que antes se decía "el pueblo", ¿vio?, desde el fondo del tiempo y el continente irrumpían en la historia política del país invadiendo desde las fábricas, los talleres, los barrios populares, la pituca y liberal Buenos Aires, más o menos conscientes, más o menos orgullosos, más o menos desafiantes, pero dispuestos a defender lo que habían ganado, su derecho, su destino, su dignidad de trabajadores. Ese día, los "negros", los laburantes, parieron otra Historia. Para ellos, hoy, nuestro homenaje.




Después esa gesta se institucionalizó como el Día de la Lealtad. Los Habitués, que profesan su indeclinable lealtad sólo a aquellos que se la merecen, sostienen que ser leal no es lo mismo que ser obsecuente o alcahuete (y déjenme decir que ésto que parece una obviedad, una verdad de perogrullo, no lo es en-a-so-lu-toc). Por eso hoy también brindamos, entre muchos que nos gustaría homenajear, por dos de nuestros peronistas preferidos, el Bebe Cooke, John William, hijo de irlandeses, y Juan José Valle.



Valle, fusilado por la "Libertadora" el 12 de junio de 1956, enorme, escribió en su última carta (leanlán, vale la pena): "derramo mi sangre por la causa del pueblo humilde, por la justicia y la libertad de todos, no sólo de minorías privilegiadas". Y Cooke fue uno de los pocos, quizás el único, además de Evita, que tuvo la lealtad y el coraje de decirle al Viejo que se estaba equivocando. El Gordo creyó que el peronismo, por razón de nacimiento, podía y debía ser revolucionario, y se fue a ver qué estaba pasando en Cuba. El Viejo, eligió otras yuntas. Así le fue... Así nos fue.

“Las casas también se hacen con mierda”, dijo el General, y cuánta razón tenía, aunque no dijo, o por ahí sí dijo pero no soy un tipo muy leído, que la mierda a veces rebalsa.

El peronismo, "el hecho maldito del país burgués", después de la “limpieza” que hicieron primero los mismos peronistas, mal que nos pese, y después, y finalmente, las botas y el terror, vacío hace tiempo de todo contenido combativo, de toda voluntad de cambio profundo (faltan, nos faltan, muchos peronistas, quizás los mejores), y después de la segunda Década Infame, parece mentira pero renace y sigue jodiendo (algunos) privilegios, devolviéndole a la política y a la lucha en términos políticos, algo de su perdida dignidad.

En buena hora, si además eso significa levantar algo, aunque más no sea un retazo, de las viejas banderas populares. De más está decir que allí estaremos, de adentro o de afuera, buscándole la vuelta. Pero, y saco de en medio todas las honrosísimas excepciones, la mierda sola no se limpia…


(Hermosísima viñeta de la historieta El Sueñero, de don Enrique Breccia, publicada en la revista Fierro allá promediando los '80. Imperdible.)

¡Compañeros (una de las palabras más lindas), feliz día! ¡Salú!

16.10.09

Bien guardado se lo tenían... ¡y se agrandó la familia!

Tantos misteriosos misterios rodean a los Habitués, a cada uno de ellos, que ya casi son parte de la cotidiana de la mesa del bar. Desde hace tanto tiempo comparten con ellos alguna silla ocasionalmente vacía y el vino con soda, que a estas alturas ya nadie les da bola ni se molesta demasiado en revisarlos ni develarlos. Sospecho, de todos modos, que la razón principal de esta tácita indiferencia se debe más bien a la fiaca de la que hacen gala indecorosamente estos muchachos, pero también al temor que los embarga de sólo pensar que detrás de la promesa de grandes revelaciones se esconden las más perfectas paparruchadas. Por ende, espíritus trágicos, prefieren envolverse en sus pipiolos misterios cual bufanda.

Uno de los secretos mejor guardados entre los Habitués es a qué se dedica Nino Carcassonne, de qué cornos vive. Los muchachos, cuando él está ausente, arriesgan hipótesis diversas, a cual más descabellada, aunque la que se venía aceptando en forma mayoritaria era la versión que da cuenta de la existencia de una viuda algo mayor que lo mantiene a cambio de recibir algún oscuro favor de índole amorosa. Otra versión, más radical y sostenida empecidamente por Cynar en soledad, indica que Carcassonne es en realidad pirata del asfalto. Y que nunca duerme.

Nino por su parte no dice ni mú y sólo se limita a dejar caer una media sonrisa cuando le preguntan. Un dato curioso: desde hace un tiempo Pernod tampoco dice nada y sólo se limita a dejar caer la otra media sonrisa, la que faltaba. Tanto así que los muchachos empezaron a pensar que de alguna cosa se había enterado este atorrante y que, negocio turbio de por medio, estaba también metido en el ajo...

Hasta el otro día, hará una semanita, en que Carcassonne se apareció por el bar con un coso enfundado en azul y forma, a primera vista por lo menos, de instrumento musical. Va a continuación una imagen, la que mágicamente surgió de la mentada funda ante los incrédulos, azorados y maravillados ojos Habitués.



¿De dónde te choreaste eso, Nino?, pregunta obligada, y hay que decir que le costó un perú que le creamos que en realidad lo había hecho él, durante noches y noches de insomnio, en un taller que tiene en la terraza del bulín. Así que, eso nomás, el quía era luthier. Mirá vo', quién lo hubiera dicho, aunque Cynar porfía que TAMBIÉN es pirata del asfalto. Y bué...

La otra parte de la historia es que el coso éste, hermoso por donde se lo mire, se lo había encargado nuestro amigo Pernod (¡ah, picarón!), que soñaba desde hacía tiempo con tener un bajo de diseño y hecho a medida. De dónde se habrán afanado los planos es otro tema... Cynar dice que Nino tanta imaginación no tiene. Qué quiere que le diga, yo le creo a Carcassonne.

Así que en buena hora se acaba de agrandar la familia habitué con un nuevo integrante. El orgulloso y flamante dueño de esta maravilla única en el mundo, Tàlvez Pernod, lo acaba de bautizar Juan Domingo, Pernod de apellido, faltaba más, ya que declama que el bicho éste es como un hermano para él. Los Habitués, felices.

Así que, señoras y señores, con ustedes, para ustedes, el Pocho Pernod. ¡Que lo disfruten!


Carcassonne y Pernod, los padres de la criatura, junto al Pocho. Nomás falta el balcón, falta...


(Ojota, develado el misterio, cualquier pedido, cualquier cosa que se les ocurra, se comunican con Carcassonne. Eso sí, van a tener que esperar dos o tres años para que se los haga... Paciencia, que vale la pena.
Él por su parte dice que acaba de diseñar un bombo con platillo en el que se puede guardar el redoblante adentro cuando se viaja. Cynar dice que cómo se le ocurrió semejante porquería, qué el no quiere un mueble si no un bombo todo hecho de ébano y con inscrustaciones de nácar. Internas habitués. Pa' mí que está celoso... )

¡Salú!