17.10.09

el subsuelo de la patria sublevado (y no lo digo yo, lo dijo Scalabrini...)

(Inconexos fragmentos, y homenaje de por medio, de la crónica "Los Habitués: radiografía política" o "De cómo la incoherencia puede llegar a ser bandera". Flores dice que la va a ir presentando por entregas, porque es muy larga y no hay que atorar a los lectores del coso, que son medio fiacas. Entre nos, pa' mí que todavía no la terminó de escribir, y que el fiaca es él... Veremos si cumple.)

(...) porque si uno se pone a estudiarlos un poco más de cerca, guarda que muerde, al punto se da cuenta que cuando los muchachos están juntos abandonan sus eternas discusiones y, conjurados, básicamente gustan de llevarle la contraria a todo aquel que se presenta demasiado convencido de alguna cosa, a sabiendas que la realidad, y si hablamos de política mucho más, es siempre mucho más compleja y contradictoria que la teoría más teórica y científica. Sólo sé que no sé nada parece ser su lema, y de áhi es que en general se dejan llevar por el corazón. Que, ni hace falta decirlo pero por las dudas, late clarito y cual bombo de murga a la izquierda del pecho.

Pero como ahora parece ser que la oligarquía no existe, pero que la hay, la hay... (como bien lo demuestra esta fotografía...)



... los Habitués, cuando se topan con alguno de estos ejemplares del género de los grandes primates antropomorfos, que desgraciadamente nunca faltan si no que sobran (pasa en las mejores familias, señores, y a decir verdad de un tiempo a esta parte están por todos lados, si los grandes medios de comunicación parecen el África ecuatorial...), hacen causa común con todos los descamisados que en la historia han sido y serán, y se les da por poner patas arriba las mesas de los bares al grito de "¡Viva el Tirano Prófugo!" y ahogan toda discusión de la manera más autoritaria con los compases instrumentales, ¡y con arreglos!, de la marchita esa que cantaba el gran Huguito del Carril, con trompetas y todo, antes de lanzarse a cantar la letra a voz en cuello, si se la acuerdan, y poniendo énfasis en la parte esa de "combatiendo al capital" (esa que otros peronistas después y para su propia vergüenza decidieron cambiar). Si no se la acuerdan la inventan ipso facto intercalando por las dudas alguna que otra puteada para amedrentar a los tilingos...

Encuentre, si puede, las 5 diferencias:




Hablando un poco en serio, hoy, 17 de octubre, día soleadito, peronista, los Habitués se sacan el sombrero y brindan por el recuerdo de la gesta popular de 1945, en la que los "cabecitas negras", los "grasitas", los laburantes, los olvidados de siempre, lo que antes se decía "el pueblo", ¿vio?, desde el fondo del tiempo y el continente irrumpían en la historia política del país invadiendo desde las fábricas, los talleres, los barrios populares, la pituca y liberal Buenos Aires, más o menos conscientes, más o menos orgullosos, más o menos desafiantes, pero dispuestos a defender lo que habían ganado, su derecho, su destino, su dignidad de trabajadores. Ese día, los "negros", los laburantes, parieron otra Historia. Para ellos, hoy, nuestro homenaje.




Después esa gesta se institucionalizó como el Día de la Lealtad. Los Habitués, que profesan su indeclinable lealtad sólo a aquellos que se la merecen, sostienen que ser leal no es lo mismo que ser obsecuente o alcahuete (y déjenme decir que ésto que parece una obviedad, una verdad de perogrullo, no lo es en-a-so-lu-toc). Por eso hoy también brindamos, entre muchos que nos gustaría homenajear, por dos de nuestros peronistas preferidos, el Bebe Cooke, John William, hijo de irlandeses, y Juan José Valle.



Valle, fusilado por la "Libertadora" el 12 de junio de 1956, enorme, escribió en su última carta (leanlán, vale la pena): "derramo mi sangre por la causa del pueblo humilde, por la justicia y la libertad de todos, no sólo de minorías privilegiadas". Y Cooke fue uno de los pocos, quizás el único, además de Evita, que tuvo la lealtad y el coraje de decirle al Viejo que se estaba equivocando. El Gordo creyó que el peronismo, por razón de nacimiento, podía y debía ser revolucionario, y se fue a ver qué estaba pasando en Cuba. El Viejo, eligió otras yuntas. Así le fue... Así nos fue.

“Las casas también se hacen con mierda”, dijo el General, y cuánta razón tenía, aunque no dijo, o por ahí sí dijo pero no soy un tipo muy leído, que la mierda a veces rebalsa.

El peronismo, "el hecho maldito del país burgués", después de la “limpieza” que hicieron primero los mismos peronistas, mal que nos pese, y después, y finalmente, las botas y el terror, vacío hace tiempo de todo contenido combativo, de toda voluntad de cambio profundo (faltan, nos faltan, muchos peronistas, quizás los mejores), y después de la segunda Década Infame, parece mentira pero renace y sigue jodiendo (algunos) privilegios, devolviéndole a la política y a la lucha en términos políticos, algo de su perdida dignidad.

En buena hora, si además eso significa levantar algo, aunque más no sea un retazo, de las viejas banderas populares. De más está decir que allí estaremos, de adentro o de afuera, buscándole la vuelta. Pero, y saco de en medio todas las honrosísimas excepciones, la mierda sola no se limpia…


(Hermosísima viñeta de la historieta El Sueñero, de don Enrique Breccia, publicada en la revista Fierro allá promediando los '80. Imperdible.)

¡Compañeros (una de las palabras más lindas), feliz día! ¡Salú!

16.10.09

Bien guardado se lo tenían... ¡y se agrandó la familia!

Tantos misteriosos misterios rodean a los Habitués, a cada uno de ellos, que ya casi son parte de la cotidiana de la mesa del bar. Desde hace tanto tiempo comparten con ellos alguna silla ocasionalmente vacía y el vino con soda, que a estas alturas ya nadie les da bola ni se molesta demasiado en revisarlos ni develarlos. Sospecho, de todos modos, que la razón principal de esta tácita indiferencia se debe más bien a la fiaca de la que hacen gala indecorosamente estos muchachos, pero también al temor que los embarga de sólo pensar que detrás de la promesa de grandes revelaciones se esconden las más perfectas paparruchadas. Por ende, espíritus trágicos, prefieren envolverse en sus pipiolos misterios cual bufanda.

Uno de los secretos mejor guardados entre los Habitués es a qué se dedica Nino Carcassonne, de qué cornos vive. Los muchachos, cuando él está ausente, arriesgan hipótesis diversas, a cual más descabellada, aunque la que se venía aceptando en forma mayoritaria era la versión que da cuenta de la existencia de una viuda algo mayor que lo mantiene a cambio de recibir algún oscuro favor de índole amorosa. Otra versión, más radical y sostenida empecidamente por Cynar en soledad, indica que Carcassonne es en realidad pirata del asfalto. Y que nunca duerme.

Nino por su parte no dice ni mú y sólo se limita a dejar caer una media sonrisa cuando le preguntan. Un dato curioso: desde hace un tiempo Pernod tampoco dice nada y sólo se limita a dejar caer la otra media sonrisa, la que faltaba. Tanto así que los muchachos empezaron a pensar que de alguna cosa se había enterado este atorrante y que, negocio turbio de por medio, estaba también metido en el ajo...

Hasta el otro día, hará una semanita, en que Carcassonne se apareció por el bar con un coso enfundado en azul y forma, a primera vista por lo menos, de instrumento musical. Va a continuación una imagen, la que mágicamente surgió de la mentada funda ante los incrédulos, azorados y maravillados ojos Habitués.



¿De dónde te choreaste eso, Nino?, pregunta obligada, y hay que decir que le costó un perú que le creamos que en realidad lo había hecho él, durante noches y noches de insomnio, en un taller que tiene en la terraza del bulín. Así que, eso nomás, el quía era luthier. Mirá vo', quién lo hubiera dicho, aunque Cynar porfía que TAMBIÉN es pirata del asfalto. Y bué...

La otra parte de la historia es que el coso éste, hermoso por donde se lo mire, se lo había encargado nuestro amigo Pernod (¡ah, picarón!), que soñaba desde hacía tiempo con tener un bajo de diseño y hecho a medida. De dónde se habrán afanado los planos es otro tema... Cynar dice que Nino tanta imaginación no tiene. Qué quiere que le diga, yo le creo a Carcassonne.

Así que en buena hora se acaba de agrandar la familia habitué con un nuevo integrante. El orgulloso y flamante dueño de esta maravilla única en el mundo, Tàlvez Pernod, lo acaba de bautizar Juan Domingo, Pernod de apellido, faltaba más, ya que declama que el bicho éste es como un hermano para él. Los Habitués, felices.

Así que, señoras y señores, con ustedes, para ustedes, el Pocho Pernod. ¡Que lo disfruten!


Carcassonne y Pernod, los padres de la criatura, junto al Pocho. Nomás falta el balcón, falta...


(Ojota, develado el misterio, cualquier pedido, cualquier cosa que se les ocurra, se comunican con Carcassonne. Eso sí, van a tener que esperar dos o tres años para que se los haga... Paciencia, que vale la pena.
Él por su parte dice que acaba de diseñar un bombo con platillo en el que se puede guardar el redoblante adentro cuando se viaja. Cynar dice que cómo se le ocurrió semejante porquería, qué el no quiere un mueble si no un bombo todo hecho de ébano y con inscrustaciones de nácar. Internas habitués. Pa' mí que está celoso... )

¡Salú!

14.10.09

detrás de tus desvíos ¡todo el año es carnaval!

Suardi: tantas cosas para decir, tantas para contar...



…la corrida, hora y media de retraso, el micro, el fernet, la noche, la ruta, murga y retiradas, los amigos, la guitarra, tanguitos, una de Luca, bizcochitos, la espera y una guita que falta, el viento, el calor, el camping, el barrio habitué, los bombos, el baile, truco y cervecita, la tarde, tortafritas, metamorfosis, las murgas pateando la ruta yendo pa'l centro en un mágico atardecer, las levitas, galeras y banderas, los estandartes, tantos, tantos colores, el ensayo, perdón si la molesto, la ducha (¡fría!), el traje habitué por las callecitas de Suardi, la plaza, el corso, las murgas, los rejuntes, la pilcha y la pintura, cantar, cantar, cantar, la felicidad, las sonrisas, verlos bailar, los saltos, canción murguera serenatera, la risa, los saludos, el afecto, che, cantan muy lindo, pero ustedes cuándo bailan, estamos grandes, señorita, ¡dejate de joder!, el agüita, y no nos vamos nada, el temporal, la señora del almacén, la oscuridad, el viento, agua y barro, ¡los rayos!, en la volada perdimos dos carpas, el frío, por qué no el cagazo, el lime, la solidaridad, aguantar, los bomberos, las medias mojadas, el galpón, la vuelta, desarmar, la bronca, la gente valiosa, la que no, alguna puteada quizás inmerecida o quizás no, por fin unos mates, el reencuentro, los afanos, los abrazos, che, me dijeron que la rompieron, la organización, la desorganización, las cebollas, los y las que laburaron para todos, ¡los fideos con salsa!, el domingo, el solcito, los que se van, bombos y más bombos, los que se quedan, las nenas jugando, y ya nos vamos, uh... ¿por qué?, enfiestarse, mil quilombos, campari con naranjas, la asamblea, la apuesta, la partida, un paseo al sol en el techo de un camión, sanguchitos, la vuelta... Y los hermanos, los hermanos siempre.

¿Qué más decir...? Qué sé yo, que ¡siga el corso!



Los Habitués, el sábado a la noche en el corso de la plaza. Una fiesta. Sin palabras. (Y fijensén con atención, pa’ que vean que no mentimos, ¡ja!, en el ángulo superior derecho del video, en el minuto 3:31... ¡Mamita querida! ¡Eaeapepé…!)





Y va una dedicatoria especial: para aquel, aquellos, aquellas, que en el medio de la lluvia y el quilombo, del frío y de la noche, salieron a dar una mano y a preguntar "¿alguien necesita ayuda?", preocupados por los demás. Para ellos, ellas, nuestro abrazo.

¡Salú, Carnaval! 

(¡Gracias, Lu querida, por las fotos y el video!)

13.10.09

¡Juanito, aflojale que colea!


Antonio Berni. Rosarino, nació un 14 de mayo de 1905 y falleció un 13 de octubre, pero de 1981, hace 28 pirulos. En el medio de esas dos fechas más bien casuales, pintó. Eso nomás, pintó, como si fuera poca cosa, pero no. Porque nada de lo que pintó fue casual. Pintó lo que sentía, pintó lo que sentía que debía. Y pintó a su pueblo. Al nuestro, claro. Casi nada.

Y a Juanito Laguna...



Y como de la pintura no se habla, si no que se mira, los Habitués nos vamos a remontar barriletes con Juanito allá por algún descampado arrabalero, o a jugar con el trompo que le regalamos, mientras los dejamos a ustedes con el maestro, nuestro queridísimo Antonio Berni, para que vinito y conversa de por medio se animen a soltar los ojos, se animen a dejarse deslumbrar y emocionar al sentir lo que sentía, al pensar lo que pensaba, al escuchar lo que decía Antonio Berni, el más mejor, cuando pintaba (eso nomás, poca cosa, casi nada).

¡Salute, maestro! Los Habitués nos lo llevamos en los ojos. Y en el alma. Siempre.

http://www.youtube.com/watch?v=np2jleb3hTs





Y les dejamos unito de nuestra queridísima, amadísima Ramona Montiel:

12.10.09

Carnaval, torrencial tormenta, diluvio de voces, baile y bombos con platillo

Los Habitués participaron la noche del sábado del 10º Encuentro Nacional de Murgas en Suardi, provincia de Santa Fe. A manera de adelanto les dejamos una postal, perfecta síntesis de lo acontecido.



Nuestro querido Rodolfo, feliz después de la fiesta que fue la presentación en el escenario de la plaza, y, apenitas terminada, antes de aprestarnos a rajar a todo dar, que estaba empezando a caer un agüita...

-No, si está brava la sequía... En Suardi hace tres tres años que no llueve...

Bueno, parece ser que llegamos justo cuando se pusieron al día, mecachendié... El domingo, por suerte, salió el solcito y se puso preciosa la tarde. Y a la noche siguió la fiesta.


Los Habitués, contentos y un poco mojados, queremos saludar y agradecer a todos los y las, murgueros y murgueras, que le ponen alegría, corazón y mucho laburo al Encuentro.

A la gente de Suardi, por el recibimiento y las muestras de afecto (y, claro está, en especial, al destacamento de bomberos).

Y, sobre todo: ¡Gracias, Momo, por la murga y el Carnaval! (pero... ¿no se te fue un poquito la mano con el temita del agua?)



¡Sa... saa... aaa... aaaatchús! ¡Salú! 
Gracias

(Más informaciones en el próximo boletintintín.)

11.10.09

Che, acá hay unos cosos que dicen que vienen a descubrirnos...

-¿Que qué? Decile que vuelvan mañana.

Tan tranquilos que estábamos por estos lados...y ¡zas!, nos descubrieron. Maldito el día, mecachendié...



Hoy, al onceavo día de un mes octubre de un año 1492 de un calendario extraño, no "descubiertos" todavía, la historia de América la escribían manos americanas (la América se llama como se llama en honor a un navegante florentino, italiano. ¡Qué cosa, no?!). Para esa época el "Nuevo Mundo" era ya viejo, muy viejo. Y lleno de gente, además. Y de cultura.

Después, como decía, nos descubrieron los europeos, tipos gentiles, inteligentísimos y generosos que, por suerte, vinieron a traernos la civilización, que ya teníamos, a otro dios, que también teníamos, y las armas de fuego, que por suerte no teníamos, entre otras cosas. Ay, ay, ay... ¡Qué mala leche! Si nos hubieran descubierto los chinos, por ejemplo, por lo menos sabríamos kunfú, que tiene toda la onda...

Porque mire que si hay algunos que han hecho cagadas a diestra y siniestra, a lo largo y a lo ancho del orbe todo, son los europeos. Debe ser que están todos medio juntos ahí en ese lugar tan chiquito que no les queda otra que salir a cagarle la vida a la gente de los lugares más distantes.



-Che, ¿y si volamo' a la mierda la estuata esa de Colón que está ahí atrás de la Casa Rosada, eh? ¿Taría, no? ¿Eh? Y de paso cañazo la de Julito Roca...

Y sí, estaría...

Ojo, cabe aclarar que no queremos cometer la torpeza, sería una impostura, además, de renegar de la inmigración que nos parió, de lo que de sangre española e italiana, francesa, alemana, portuguesa, polaca, turca, rusa, árabe, etc., tenemos en las venas. Y de lo mucho bueno y noble que nos dejaron los abuelos inmigrantes que vinieron a yugarla. El tango, sin ir más lejos, es una fruta mestiza. Como la murga, la zamba, todo nuestro folklore, bellas flores nuestras, propias, nacidas acá de imposibles mezcolanzas. Cultura criolla, mestiza, decía, la nuestra: americana, europea y africana.

Pero no sería, si no que es, un acto perverso y criminal, nada inocente, además, heredero de una invasión y un genocidio, renegar de nuestra condición y tradición americana, nuestra sangre y nuestro color de piel, hijos de la América del sur, libre hoy de algunos imperios, colonia... todavía colonia de otros imperios más sutiles. Y de otros que de sutiles no tienen nada.

Personalmente, me da vergüenza pensar que sabemos hablar inglé, y nada pero nada de quechua o guaraní. O peor aún, pensar que todavía existen infrahumanos en este ispa, pobres, que creen que decir "boliviano" o "paraguayo" (de los pueblos nuestros los más dignos, los más altos) es un insulto. Hay algo que funciona mal, muchachos, muy mal. Y bueno, así nos va. Ooooooooh, maldición de Malinche...


Wiphala, emblema aymara y bandera del Collasuyo (Qulla suyu), una de las cuatro provincias o regiones (suyus) en la que estaba dividido el Tahuantinsuyo (Tawantinsuyu), el imperio inca. El Collasuyo era la parte sur, que desde el Cuzco como centro abarcaba Bolivia, el norte de Chile y el noroeste argentino hasta Mendoza.


Los Habitués hoy salen temprano a tomar un poco de sol, Inti pa´los amigos, y a saludar con reverencia a nuestra hermosa Pacha, como corresponde. Después, hacen un brindis dedicado a todos los hijos de los pueblos nuestros, de por estos lados, y hacen votos pa' que los hijos de la América, por fin, se miren, se vean, y, ya va siendo hora, la verdá, se reconozcan.

Aprovechemos el día, entonces, que está lindo, porque éste todavía es nuestro. Y mañana, no sé, vemos...

¡Salute, hermanos!

9.10.09

rocanrol



Señores, John Winston Ono Lennon, habitué, nacía en Liverpool un 9 de octubre (hoy cumpliría 69).

Uno de los tipos que yo y los Habitués, perdón, los Habitués y yo, más queremos y admiramos... y taqueloparió, me tengo que ir y no puedo escribir más nada. Y bué...todo no se puede.

Lucy in the sky with diamonds...



¡Salute, troesma, hermano! ¡Y feliz cumple!



Juná la tapa de disco que los pibes sacaron en 1968. Se la bancaban, ¿no? Si ésto no es rocanrol, decime dónde está...
(si alguien se siente ofendido por ver un pito, avisa). ¡Salú!


siempre que se hace una historia...

Más alto que el Aconcagua, más ancho que el Río de la Plata, más hondo que el Mar Caribe, más largo que el Amazonas, más valiente y más bueno que el Zorro. Nuestro querido y americanísimo Quijote, don Ernesto Guevara. El mejor de todos, che.

Que encima parece ser que estaba refuerte (tenía un póster yo medio viejo que, muerto de celos, tengo que confesar, decidí sacar a la tercera vez que una minusa se quedó embobada mirándolo con ojos lascivos. ¡Mas respeto con el comandante, señorita!).



El Che. Argentino, cordobés nacido en Rosario, estudió y se graduó de médico en Buenos Aires. Después, se fue de viaje. Se hizo cubano por derecho propio, anduvo por África, hasta que llegó a la honda Bolivia para entre otras cosas decirle a un sargento borracho y asustado: Póngase sereno y apunte bien. Va a matar a un hombre.

Un hombre...

Querido Comandante, desde la enorme estatura de su ejemplo... por qué no se baja y se prepara unos mates. ¿O prefiere un vino? Y nos cuenta.



El Che, el ejemplo del Che, quedó detenido. Y sus derroteros, sus elecciones, sus aciertos, sus errores, perdidos, casi un detalle de color. Hoy nadie, los jóvenes, no saben muy bien qué hizo, qué dijo, qué pensó. ¿Qué habrá pensado ahí en el Yuro, en la escuelita de la Higuera? ¿Qué pensaría el Che ahora del Che aquel? Digo estas cosas y aventuro una opinión personal: prefiero las montoneras populares, qué le voy a hacer, aunque se tarde más, que a las puras vanguardias. ¿Maestro, me cambia el foco?



Nos gusta pensar en el Che como un tipo sencillo, que es decir complejo a la vez, todo lo íntegro que quería y se exigía ser, un hombre entero. Y apasionado. Y valiente. Un tipo que por otros y para otros se fue a la guerra, como Mambrú, y cabe decir que la guerra es la guerra. No es poesía, no son las canciones, los homenajes. La revolución es calzarse un fierro en la cintura, y a poner el pecho. De ahí en más, en terreno tan espinoso, la diferencia la marca el corazón. Y el del Che era grande.



"Queridos viejos: Otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante; vuelvo al camino con la adarga al brazo."



El Che, por suerte, todavía sigue su viaje...

Querido Che, ¡qué lindo que suena "che" en este caso (y en todos los casos)!, para usted nuestro saludo, nuestro abrazo, nuestro pequeño pero enorme abrazo habitué, nuestra admiración, nuestro irreverente respeto.

Y nuestras canciones, para usted, che comandante, y para todos, todos, todos los que pensaron, imaginaron, soñaron y se pusieron a hacer (alguna) revolución alguna vez. Patria sin pobres ni tristes, escuché por ahí. De eso se trata. En eso estamos. ¡Salute, mi amigo!

Un hombre... casi nada...

O casi todo. Lo único que hace falta.

¡Salú!

6.10.09

viernes de candombe, milonga y murga

viernes 9 de octubre
LOS HABITUÉS
en la presentación del CD
Milongas de la Ribera
de Germán Pontoriero y Polentaitum


 
Teatro La Máscara
Piedras 736  San Telmo
 
22 hs PUNTUAL

Entrada $ 20

Músicos invitados:
 
Kumbabantú / Marisa Otero / Los Habitués / Martín "Pitu" Frontera / Esteban Buazzo
 

 www.myspace.com/polentaitum - www.germanpontoriero.com.ar

¡Salute!

4.10.09

y bué...



Decí que la entrada es un poco cara, pero la peña que se debe estar armando allá en el cielo...

Campaneá esta mesa: la Negra, el Cuchi, Castilla, Jaime Dávalos, Alfredo Ábalos, Cafrune... Atahualpa... el yorugua Zitarrosa, Violeta Parra... Chabuca, por citar a algunos nomás. ¿Te imaginás un dúo entre Mercedes y Gardel, por ejemplo? Mamita querida...



Qué quiere que le diga, habrá que ir aprendiendo en este tiempo y de este lado, a bailar la zamba, porque esa, señores, no me la pierdo...

¡Salute, madre!

2.10.09

se quede un ratito más, cantora...

¿Cuántas veces la escuchamos cantar? Seguro miles. Cuánto la amamos, cuántas zambas en su voz, cuántas chacareras. Cuántas veces nos habremos hinchado las pelotas... Uh, otra vez...

"¡Viva Tucumán, Colacho!", dejó grabado en la hermosísima Zamba a Monteros. "Menos uno", completó para siempre, para la vergüenza eterna de algún lamentable dictador. Y claro, como no quererla.

Y ahora que por ahí se está yendo nomás, la verdad, no quiero que se vaya.  

Cada cual con sus preferencias, con sus razones, musicales y de las otras, pero cómo canta la Negra. Y vuelvo a decir cómo no quererla a Mercedes, que ahora que la escucho, una vez más, pienso en algo así como la banda de sonido de mi vida nuestra, de mi vida que no es sólo mía, que es compartida.

Y pienso en todas las maravillosas músicas, en las maravillosas letras, poesías, que ella le puso nomás, como quien no quiere la cosa, la garganta y el corazón. En esta época de cantautores, que mire usted, más de uno podría dedicarse a componer si le gusta y dejar que otros canten sus canciones, saludamos a la intérprete, a la cantora, a la voz y a la manera de cantar, que es lo mismo que decir sentir, de esa señora cantora con todas las letras, las letras de su nombre: Mercedes Sosa.



(Mercedes acaba de sacar un disco acompañada, homenajeada, por los grossos más grossos de todos los grossos, los más lindos de todos, tanto que ni falta que hace nombrarlos. Pero sí voy a mencionar dos "curiosidades": Diego Torres, sí, Diego Torres, el hijo de Lolita, cantando la tremenda Zamba para olvidarte, y la versión junto a León del Himno de mi corazón, de Miguel Abuelo de la Nada. Chupate esa mandarina. De la hostia.)

Nada más. Un abrazo habitué, salute y gracias, Mercedes. Hasta mañana.