13.10.09

¡Juanito, aflojale que colea!


Antonio Berni. Rosarino, nació un 14 de mayo de 1905 y falleció un 13 de octubre, pero de 1981, hace 28 pirulos. En el medio de esas dos fechas más bien casuales, pintó. Eso nomás, pintó, como si fuera poca cosa, pero no. Porque nada de lo que pintó fue casual. Pintó lo que sentía, pintó lo que sentía que debía. Y pintó a su pueblo. Al nuestro, claro. Casi nada.

Y a Juanito Laguna...



Y como de la pintura no se habla, si no que se mira, los Habitués nos vamos a remontar barriletes con Juanito allá por algún descampado arrabalero, o a jugar con el trompo que le regalamos, mientras los dejamos a ustedes con el maestro, nuestro queridísimo Antonio Berni, para que vinito y conversa de por medio se animen a soltar los ojos, se animen a dejarse deslumbrar y emocionar al sentir lo que sentía, al pensar lo que pensaba, al escuchar lo que decía Antonio Berni, el más mejor, cuando pintaba (eso nomás, poca cosa, casi nada).

¡Salute, maestro! Los Habitués nos lo llevamos en los ojos. Y en el alma. Siempre.

http://www.youtube.com/watch?v=np2jleb3hTs





Y les dejamos unito de nuestra queridísima, amadísima Ramona Montiel:

12.10.09

Carnaval, torrencial tormenta, diluvio de voces, baile y bombos con platillo

Los Habitués participaron la noche del sábado del 10º Encuentro Nacional de Murgas en Suardi, provincia de Santa Fe. A manera de adelanto les dejamos una postal, perfecta síntesis de lo acontecido.



Nuestro querido Rodolfo, feliz después de la fiesta que fue la presentación en el escenario de la plaza, y, apenitas terminada, antes de aprestarnos a rajar a todo dar, que estaba empezando a caer un agüita...

-No, si está brava la sequía... En Suardi hace tres tres años que no llueve...

Bueno, parece ser que llegamos justo cuando se pusieron al día, mecachendié... El domingo, por suerte, salió el solcito y se puso preciosa la tarde. Y a la noche siguió la fiesta.


Los Habitués, contentos y un poco mojados, queremos saludar y agradecer a todos los y las, murgueros y murgueras, que le ponen alegría, corazón y mucho laburo al Encuentro.

A la gente de Suardi, por el recibimiento y las muestras de afecto (y, claro está, en especial, al destacamento de bomberos).

Y, sobre todo: ¡Gracias, Momo, por la murga y el Carnaval! (pero... ¿no se te fue un poquito la mano con el temita del agua?)



¡Sa... saa... aaa... aaaatchús! ¡Salú! 
Gracias

(Más informaciones en el próximo boletintintín.)

11.10.09

Che, acá hay unos cosos que dicen que vienen a descubrirnos...

-¿Que qué? Decile que vuelvan mañana.

Tan tranquilos que estábamos por estos lados...y ¡zas!, nos descubrieron. Maldito el día, mecachendié...



Hoy, al onceavo día de un mes octubre de un año 1492 de un calendario extraño, no "descubiertos" todavía, la historia de América la escribían manos americanas (la América se llama como se llama en honor a un navegante florentino, italiano. ¡Qué cosa, no?!). Para esa época el "Nuevo Mundo" era ya viejo, muy viejo. Y lleno de gente, además. Y de cultura.

Después, como decía, nos descubrieron los europeos, tipos gentiles, inteligentísimos y generosos que, por suerte, vinieron a traernos la civilización, que ya teníamos, a otro dios, que también teníamos, y las armas de fuego, que por suerte no teníamos, entre otras cosas. Ay, ay, ay... ¡Qué mala leche! Si nos hubieran descubierto los chinos, por ejemplo, por lo menos sabríamos kunfú, que tiene toda la onda...

Porque mire que si hay algunos que han hecho cagadas a diestra y siniestra, a lo largo y a lo ancho del orbe todo, son los europeos. Debe ser que están todos medio juntos ahí en ese lugar tan chiquito que no les queda otra que salir a cagarle la vida a la gente de los lugares más distantes.



-Che, ¿y si volamo' a la mierda la estuata esa de Colón que está ahí atrás de la Casa Rosada, eh? ¿Taría, no? ¿Eh? Y de paso cañazo la de Julito Roca...

Y sí, estaría...

Ojo, cabe aclarar que no queremos cometer la torpeza, sería una impostura, además, de renegar de la inmigración que nos parió, de lo que de sangre española e italiana, francesa, alemana, portuguesa, polaca, turca, rusa, árabe, etc., tenemos en las venas. Y de lo mucho bueno y noble que nos dejaron los abuelos inmigrantes que vinieron a yugarla. El tango, sin ir más lejos, es una fruta mestiza. Como la murga, la zamba, todo nuestro folklore, bellas flores nuestras, propias, nacidas acá de imposibles mezcolanzas. Cultura criolla, mestiza, decía, la nuestra: americana, europea y africana.

Pero no sería, si no que es, un acto perverso y criminal, nada inocente, además, heredero de una invasión y un genocidio, renegar de nuestra condición y tradición americana, nuestra sangre y nuestro color de piel, hijos de la América del sur, libre hoy de algunos imperios, colonia... todavía colonia de otros imperios más sutiles. Y de otros que de sutiles no tienen nada.

Personalmente, me da vergüenza pensar que sabemos hablar inglé, y nada pero nada de quechua o guaraní. O peor aún, pensar que todavía existen infrahumanos en este ispa, pobres, que creen que decir "boliviano" o "paraguayo" (de los pueblos nuestros los más dignos, los más altos) es un insulto. Hay algo que funciona mal, muchachos, muy mal. Y bueno, así nos va. Ooooooooh, maldición de Malinche...


Wiphala, emblema aymara y bandera del Collasuyo (Qulla suyu), una de las cuatro provincias o regiones (suyus) en la que estaba dividido el Tahuantinsuyo (Tawantinsuyu), el imperio inca. El Collasuyo era la parte sur, que desde el Cuzco como centro abarcaba Bolivia, el norte de Chile y el noroeste argentino hasta Mendoza.


Los Habitués hoy salen temprano a tomar un poco de sol, Inti pa´los amigos, y a saludar con reverencia a nuestra hermosa Pacha, como corresponde. Después, hacen un brindis dedicado a todos los hijos de los pueblos nuestros, de por estos lados, y hacen votos pa' que los hijos de la América, por fin, se miren, se vean, y, ya va siendo hora, la verdá, se reconozcan.

Aprovechemos el día, entonces, que está lindo, porque éste todavía es nuestro. Y mañana, no sé, vemos...

¡Salute, hermanos!

9.10.09

rocanrol



Señores, John Winston Ono Lennon, habitué, nacía en Liverpool un 9 de octubre (hoy cumpliría 69).

Uno de los tipos que yo y los Habitués, perdón, los Habitués y yo, más queremos y admiramos... y taqueloparió, me tengo que ir y no puedo escribir más nada. Y bué...todo no se puede.

Lucy in the sky with diamonds...



¡Salute, troesma, hermano! ¡Y feliz cumple!



Juná la tapa de disco que los pibes sacaron en 1968. Se la bancaban, ¿no? Si ésto no es rocanrol, decime dónde está...
(si alguien se siente ofendido por ver un pito, avisa). ¡Salú!


siempre que se hace una historia...

Más alto que el Aconcagua, más ancho que el Río de la Plata, más hondo que el Mar Caribe, más largo que el Amazonas, más valiente y más bueno que el Zorro. Nuestro querido y americanísimo Quijote, don Ernesto Guevara. El mejor de todos, che.

Que encima parece ser que estaba refuerte (tenía un póster yo medio viejo que, muerto de celos, tengo que confesar, decidí sacar a la tercera vez que una minusa se quedó embobada mirándolo con ojos lascivos. ¡Mas respeto con el comandante, señorita!).



El Che. Argentino, cordobés nacido en Rosario, estudió y se graduó de médico en Buenos Aires. Después, se fue de viaje. Se hizo cubano por derecho propio, anduvo por África, hasta que llegó a la honda Bolivia para entre otras cosas decirle a un sargento borracho y asustado: Póngase sereno y apunte bien. Va a matar a un hombre.

Un hombre...

Querido Comandante, desde la enorme estatura de su ejemplo... por qué no se baja y se prepara unos mates. ¿O prefiere un vino? Y nos cuenta.



El Che, el ejemplo del Che, quedó detenido. Y sus derroteros, sus elecciones, sus aciertos, sus errores, perdidos, casi un detalle de color. Hoy nadie, los jóvenes, no saben muy bien qué hizo, qué dijo, qué pensó. ¿Qué habrá pensado ahí en el Yuro, en la escuelita de la Higuera? ¿Qué pensaría el Che ahora del Che aquel? Digo estas cosas y aventuro una opinión personal: prefiero las montoneras populares, qué le voy a hacer, aunque se tarde más, que a las puras vanguardias. ¿Maestro, me cambia el foco?



Nos gusta pensar en el Che como un tipo sencillo, que es decir complejo a la vez, todo lo íntegro que quería y se exigía ser, un hombre entero. Y apasionado. Y valiente. Un tipo que por otros y para otros se fue a la guerra, como Mambrú, y cabe decir que la guerra es la guerra. No es poesía, no son las canciones, los homenajes. La revolución es calzarse un fierro en la cintura, y a poner el pecho. De ahí en más, en terreno tan espinoso, la diferencia la marca el corazón. Y el del Che era grande.



"Queridos viejos: Otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante; vuelvo al camino con la adarga al brazo."



El Che, por suerte, todavía sigue su viaje...

Querido Che, ¡qué lindo que suena "che" en este caso (y en todos los casos)!, para usted nuestro saludo, nuestro abrazo, nuestro pequeño pero enorme abrazo habitué, nuestra admiración, nuestro irreverente respeto.

Y nuestras canciones, para usted, che comandante, y para todos, todos, todos los que pensaron, imaginaron, soñaron y se pusieron a hacer (alguna) revolución alguna vez. Patria sin pobres ni tristes, escuché por ahí. De eso se trata. En eso estamos. ¡Salute, mi amigo!

Un hombre... casi nada...

O casi todo. Lo único que hace falta.

¡Salú!

6.10.09

viernes de candombe, milonga y murga

viernes 9 de octubre
LOS HABITUÉS
en la presentación del CD
Milongas de la Ribera
de Germán Pontoriero y Polentaitum


 
Teatro La Máscara
Piedras 736  San Telmo
 
22 hs PUNTUAL

Entrada $ 20

Músicos invitados:
 
Kumbabantú / Marisa Otero / Los Habitués / Martín "Pitu" Frontera / Esteban Buazzo
 

 www.myspace.com/polentaitum - www.germanpontoriero.com.ar

¡Salute!

4.10.09

y bué...



Decí que la entrada es un poco cara, pero la peña que se debe estar armando allá en el cielo...

Campaneá esta mesa: la Negra, el Cuchi, Castilla, Jaime Dávalos, Alfredo Ábalos, Cafrune... Atahualpa... el yorugua Zitarrosa, Violeta Parra... Chabuca, por citar a algunos nomás. ¿Te imaginás un dúo entre Mercedes y Gardel, por ejemplo? Mamita querida...



Qué quiere que le diga, habrá que ir aprendiendo en este tiempo y de este lado, a bailar la zamba, porque esa, señores, no me la pierdo...

¡Salute, madre!

2.10.09

se quede un ratito más, cantora...

¿Cuántas veces la escuchamos cantar? Seguro miles. Cuánto la amamos, cuántas zambas en su voz, cuántas chacareras. Cuántas veces nos habremos hinchado las pelotas... Uh, otra vez...

"¡Viva Tucumán, Colacho!", dejó grabado en la hermosísima Zamba a Monteros. "Menos uno", completó para siempre, para la vergüenza eterna de algún lamentable dictador. Y claro, como no quererla.

Y ahora que por ahí se está yendo nomás, la verdad, no quiero que se vaya.  

Cada cual con sus preferencias, con sus razones, musicales y de las otras, pero cómo canta la Negra. Y vuelvo a decir cómo no quererla a Mercedes, que ahora que la escucho, una vez más, pienso en algo así como la banda de sonido de mi vida nuestra, de mi vida que no es sólo mía, que es compartida.

Y pienso en todas las maravillosas músicas, en las maravillosas letras, poesías, que ella le puso nomás, como quien no quiere la cosa, la garganta y el corazón. En esta época de cantautores, que mire usted, más de uno podría dedicarse a componer si le gusta y dejar que otros canten sus canciones, saludamos a la intérprete, a la cantora, a la voz y a la manera de cantar, que es lo mismo que decir sentir, de esa señora cantora con todas las letras, las letras de su nombre: Mercedes Sosa.



(Mercedes acaba de sacar un disco acompañada, homenajeada, por los grossos más grossos de todos los grossos, los más lindos de todos, tanto que ni falta que hace nombrarlos. Pero sí voy a mencionar dos "curiosidades": Diego Torres, sí, Diego Torres, el hijo de Lolita, cantando la tremenda Zamba para olvidarte, y la versión junto a León del Himno de mi corazón, de Miguel Abuelo de la Nada. Chupate esa mandarina. De la hostia.)

Nada más. Un abrazo habitué, salute y gracias, Mercedes. Hasta mañana.

29.9.09

no sé, me sale así, no lo puedo evitar...

Para alcanzar una definición de lo "inevitable" basta con ir hasta el pequeño larús ilustrado, buscar (i... in... inf... no, ind... taqueloparió... ine, inex... uh... ines... timable, inestimado, inevi... ¡inevitable!), y leer:

INEVITABLE adj. Dícese de aquello que no se puede evitar: peligro inevitable // SINÓN. forzoso, ineluctable, obligatorio. V. tb. fatal.

Ahá. Salvando el hecho de que me acabo de enterar qué cornos significaba "ineluctable", hasta acá viene fácil el asunto. Lo inevitable es lo que no se puede evitar, o sea: lo inevitable es, como su nombre lo indica, inevitable. Al fin de cuentas, una obviedad, ¡con lo que me costó encontrar el puto diccionario, mecachendié!

Ahora bien, dado este paso y salvada esta primera dificultad, cabe preguntarse por las razones de la inevi... tabi... lidad (¡esa!): por qué hay cosas, y qué cosas, que son inevitables; y ahí la cosa, valga la redundancia, se complica un cacho porque entramos inevitablemente... ejem... en terrenos digamos que filosóficamente peliagudos (sabrán perdonar, pero sólo puedo abordar estos temas en términos académicos. No en vano hice el CBC pa' filosofíayletras, humildemente. Si alguien no entiende algo me pregunta).

Decía entonces: ¿por qué lo inevitable NO PUEDE ser, sencillamente, evitado, y a otra cosa mariposa? ¡¿Eh?! ¿Quizás porque hay fuerzas ingentes, cósmico-físicas, físico-cósmicas, superiores a toda voluntad humana? ¿Quizás porque existe acaso un dios matrero y mala onda que ha decretado que lo inevitable no pueda, no deba, ser evitado, para consternación de tantas asustadizas abuelas que ven a un niño trepado a un árbol y ven, i-ne-vi-ta-ble-men-te, un yeso, una cabeza rota?

Para seguir echando algo de luz eléctrica sobre tan espinosas cuestiones el diccionario nos sugiere (¿v. tb.?) la definición de "fatal", que es: ... ... dónde miércoles puse el... che, Moscato, ¿te llevaste el diccionario? Ah, no, acá está. Gracias. ¿Me traés un vino?, tengo los dedos secos... Gracias. Decía:

FATAL adj. (del latín fatalis... ) ...cagoenlahostia... sasarasasá sarasasasasa... sa... "fijado irrevocablemente por la suerte". La suerte... Cagamos.

La suerte, el destino, irrevocablemente... Dios, el paso del tiempo, cabezas rotas...el rumbo de los tomates. Siempre me pasa, inevitablemente...

Los cumpleaños son inevitables, por ejemplo, cuestión ésta fatal y trágica para aquellas personas que, misteriosamente, quizás avergonzados vaya uno a saber de qué cosa, ocultan su edad y sufren que para qué te cuento, porque los años, ¡inevitablemente!, cada año son uno más. Y otro, y otro... Y así. No llore, Pascualón, si estás hecho un pibe...

Inevitable es también el dolor en este mundo aciago. Sobre todo si uno la va de tipo sensible. O, en todo caso, queda bastante bien, garpa, digamos, sufrir un poco si uno la va de poeta mistongo, pero este es otro tema. Morir también es inevitable, los grandes cantores se nos van, pero es inevitable recordar también... Rodolfo, no te pongas así, che, hombre grande...

Y además, por suerte, hay otras cosas inevitables, aunque mirá que hay tanto hijo de puta empeñado, tanto garca devenido en intendente, que se quema las pestañas buscando la forma, pero no hay caso, es imposible. Inevitables son la felicidad, la alegría, los abrazos, las canciones, bailar, bailar, bailar cuando suenan los bombos...
La justicia es inevitable. Tarda, pero llega.
Y el amor, percanta. Digo: inevitable, tal vez, sea quererte. Y bué...


Y, por fin llegamo' al punto, mirá que se hizo largo: para inevitable, Los Inevitables de Flores. Flores del Carnaval, inevitables, que inevitablemente festejan un añito más, cinco van, entran al pre-escolar (¿existe el pre-escolar todavía?) y sacan patente de murgón... bah, hace rato la sacaron... y hacen un corso este sábado 3 de octubre ahí en Flores.

Y los Habitués, inevitablemente enamorados de la murga, de la fiesta popular, alegre y humilde, ¡y gratis!, se dan el gusto de estar ahí, en la yeca, entreverados, desaforados, inevitables, pa' regalarles su mejor canción.

Siempre cantando estos Habitués... quéselevacer, es INEVITABLE.

¡SALÚ!
sábado 3 de octubre
LOS HABITUÉS
en el Cumple-Corso
de Los Inevitables de Flores

Av. San Pedrito y Av. Eva Perón
Plaza Tupac Amarú (ex de los Virreyes)
desde las 15 hs.

Actuarán (¡NO en este orden!):

Cantores autoconvocados de tango, murga y folklore
LA FLECHADA  murga de estilo uruguayo
LOS HABITUÉS  tango y murga fueyserá
AYLLU SARTAÑANI  grupo de sikuris
LOS DESCARRILADOS DE PARQUE AVELLANEDA  murga porteña
LOS RELEGADOS DE BELGRANO  murga porteña
LOS PIZPIRETAS DE LINIERS  murga porteña

Y como cierre, los cumpleañeros:
LOS INEVITABLES DE FLORES

buffet economiquísimo

si inevitablemente llueve, se hace enfrente
Escuela Nº 23 "Gral Savio"  Av. San Pedrito 1137 

Los Habitués, a eso de las 19 hs.

Se vemo' ahí. ¡Y que los cumplan inevitablemente felices! 
¡Salute!

25.9.09

la piedra de la locura...

Qué peligro llegar tan hondo. Si sólo hay palabras y las palabras nombran el mundo...

¿de qué murió Alejandra Pizarnik?
dirán:
de poesía.



Tiempo
A Olga Orozco

Yo no sé de la infancia
más que un miedo luminoso
y una mano que me arrastra
a mi otra orilla.

Mi infancia y su perfume
a pájaro acariciado.

Signos

Todo hace el amor con el silencio.
Me habían prometido un silencio como un fuego, una casa de silencio.
De pronto el templo es un circo y la luz un tambor.



La última inocencia

Partir
en cuerpo y alma
partir.

Partir
deshacerse de las miradas
piedras opresoras
que duermen en la garganta.

He de partir
no más inercia bajo el sol
no más sangre anonadada
no más fila para morir.

He de partir

Pero arremete ¡viajera!


Los Habitués, si en algo creen, es en los poetas. La poesía duele. Y quema. Con eso ya alcanza para ganarse, por lo menos, nuestros respetos, ya que, como para todos los asuntos delicados, se necesita de un corazón taura y valiente, y un alma extensa.

Además, duro oficio el de lidiar con las palabras, pobrecitas, que parecen explicar todo y, en realidad, no explican nada. Pero alumbran, y abren puertas. Y los poetas, sin querer, seguro sin querer, alumbran, las alumbran, y las paren, y descubren, ahondan, se desvelan, donde sólo hay ceniza a veces amanece y cantan pájaros, hacen música, te despeinan, se ahogan, se matan. Te matan. Y sólo con palabras. Nada más, sólo palabras.

Pocos oficios tan bellos, y tan difíciles... llegar con las palabras al lugar donde, justamente, celo y cielo de los artistas, el arte mismo, sobran las palabras.

Alejandra, nuestra admiración de poetas rantes; nuestro silencio, sus palabras; nuestro humilde homenaje. ¡Salú!

23.9.09

Si Gardel es uruguayo, ¡Artigas es argentino! (¡Y hondureño!)

1850. Don José, el Pepe, como le dicen cariñosamente los yoruguas, fallecía pobre y solo, pero tremendamiente digno, en el hermoso y verde Paraguay que lo albergó y lo quiso.

Vale la aclaración: Don José Gervasio Artigas, oriental hasta la médula, es un prócer (qué feo que suena "prócer" cuando se habla de un amigo, ¿no?) también nuestro, pero nuestro-nuestro. De cuando las Provincias Unidas del Río de la Plata eran una misma cosa. Después conveniencias seguramente ajenas trazaron una frontera donde no la había, y la Banda Oriental es desde ese entonces otro país. Pero la sangre y el corazón de los pueblos... (¿a quién le importa de qué lado de un río se nace?).



Lo trataron de bandolero, a él, los copetudos, los comerciantes del Puerto, los diarios de los oligarcas de Buenos Ayres y Montevideo (¿te suena?); porque además de ser un "guerrero de la Independencia", también quiso que esa revolución en marcha fuera para los pobres y los mestizos, los indios, los mulatos. Y eso, como es sabido, no conviene mucho a la civilización (esa de la que hablaba el bueno de Domingo Faustino) y/o la libertad de mercado.

Don José, federal y hombre de corajes, peleó hasta donde pudo junto a su gente, sus gauchos desnudos, que lo siguieron hasta el final. Después, se fue.

Hoy los Habitués se sacan el sombrero, se endulzan la boca, y lo recuerdan en esta vidalita cantada por la voz profunda de Don Alfredo, otro compatriota oriental de esos, de los buenos, de los nuestros.


A José Artigas
(Carlos Bonavita-Alfredo Zitarrosa)

Vidalita acordate de José Artigas,
y endulzate la boca, cuando lo digas.
A la huella de un siglo que otros borraron,
mintiendo los martirios del traicionado.

A la huella vieja, vidalitay,
que te estoy buscando,
junto a Lavalleja, vidalitay,
yo quiero oírte andando.

A la huella, primero, de José Artigas,
y sacate el sombrero, cuando lo digas.
Lararailaira, lararairá,
y sacate el sombrero, cuando lo digas.

Vidalita orientala, lejana y pura,
a la patria cantala sin amargura.
No hay más huella, canejo, que la de Artigas,
y jugate el pellejo, cuando la sigas.

Patria sola y patria, vidalitay,
patria sola y muda,
rompé tu silencio, vidalitay,
vamos en tu ayuda.

En tu ayuda, ¡ay paisanos!, monten baguales;
vamos mano con mano, los orientales.
Lararairara, lailararará;
vamos mano con mano, los orientales.


¡Un vaso de caña a su salud, Don José! Los Habitués, presentes y al pie, con usted donde usted vaya. 
¡Salute, bo!

21.9.09

dan ganas de balearse en un rincón... (¿no será mucho?)

Es triste reconocerlo, pero los Habitués, personajes oscuros y afiebrados, odian la primavera. Y en especial al 21 de septiembre. Ese día (y lo peor es que se repite ¡todos los años!) los Habitués se esconden. No van al bar, y tratan de permanecer el mayor tiempo posible en la catrera, debajo de la frazada, bien tapados hasta las orejas.

¿Por qué semejante cosa?, dirá usted, con lo linda que es la primavera. Vea, hay para mencionar dos razones principales. Una, la primera, es que los Habitués no soportan, no lo pueden evitar, es más fuerte que ellos, a esas hordas desaforadas de adolescentes que salen de debajo de los adoquines el 21, ráfagas de impúberes que todo lo colman con sus infernales bataholas, manadas atolondradas de imberbes (como decía uno, tristemente, desde un balcón) felicísimos, y que encima se empeñan en ir todos siempre al mismo lugar, lugar en el que, claro está, no caben, y allí, entre dulces humaredas de la legalizada plantita, vinachos en tetra-brik, y bucólicos acordes de Arco Iris, Los Piojos o de la Guersuit Gerfarafat, es que se arman unos tremendos despiporres que para qué te cuento.

La segunda razón es quizás un poco más delicada y no se remite únicamente al día 21, y es que la primavera, como decía usted hace un rato, es justamente eso, demasiado linda. Demasiado linda para el frágil corazón habitué.



En primavera, y con los primeros calorcitos, todo florece. Todo, pero todo. Y los Habitués son testigos, pobrecitos, de las más inconcebibles y voluptuosas transformaciones, turgentes metamorfosis… La niña que ayer pasaba en gamulán hoy se te cae en musculosa y con el ombligo al aire... Y los Habitués, al borde del infarto, desesperan.

De un día para el otro y sin-ningún-tipo-de-advertencia (por la ventana del bar, en el subte, en el chino, ¡en todas partes!), aparecen, ingenuas, despreocupadas, tremendas naifas en minifalda, pollerita al viento, soleritos de colores, felices de por fin sacar a pasear para admiración (y desesperación) de los miserables mortales los generosos dones que un dios despiadado les otorgó. ¿De dónde, por dios, de dónde salió tanta belleza junta?, se pregunta el habitué sin acertar con la respuesta.

Los Habitués, espíritus enamoradizos, capaces de postrarse, jurar amor eterno y pedir en matrimonio a la primera percanta que les pide fuego, se turulan en primavera, quedan en un estado parecido a la catatonia, sin poder reaccionar y se sienten, irremediablemente, unos imbéciles de catálogo. Es que, por favor, entiendasé, es demasiado.

Por eso se esconden, temerosos del amor que se agita allí afuera. Ya llegará el día en que, habiendo juntado el coraje necesario, y con un buen stock de piropos en la manga, salgan a la cancha a morir combatiendo en la dulce geografía de un escote, a suspirar y arremeter ante una mirada que promete delicias sin fin, ¡ah, ojazos!, a dejarse embriagar y perderse olvidados del tiempo en sutiles perfumes, a sentirse héroes conquistando por fin y con ingentes esfuerzos, sudorosos, las alturas de tus caderas…

Bellas, adorables, perfectas, gota de rocío, son ustedes crueles. Pero las queremos tanto…

Y bué, ma sí, ¡feliz primavera!

16.9.09

lápices de colores

A los Habitués no se nos da, no nos sale, de saludar ni a los mártires, ni a los héroes. Ya tendrán ellos sus altares, sus estatuas de bronce.

Preferimos quizás tomar un mate, llamarnos a silencio, y conversar. Sin palabras, claro, e imaginar. La sonrisa, las palabras de una niña, una piba, que estudiaba Bellas Artes (¿qué cuadro soñaba con pintar?).

¿Qué veían sus ojos de niña pintora? ¿Qué paisajes, qué rostros? ¿Qué miserias, qué sufrimientos? ¿Qué patria soñaba con crear?




María Claudia Falcone estudiaba Bellas Artes y era militante de la U.E.S., aquella Unión de Estudiantes Secundarios. Quizás sí, quizás no, se sabía, se sentía peronista, o socialista, o las dos cosas. Quizás era, o quería ser, combatiente; montonera.

Quien esto escribe tiene un poco más del doble de años de los que tenía María Claudia cuando estos mierdas se la llevaron. Hacía exactamente un mes había cumplido 16 años. Alguien (sabemos quién, quiénes) decidió que había que hacerla "desaparecer". A esta niña, a esta piba, pintora y militante de la U.E.S.

Seguramente lloró y tuvo miedo, y eso... Seguramente no entendió lo que le estaba pasando, o por ahí sí entendió. Entendía. Que los sueños grandes, los cuadros hermosos, las vidas enteras cuestan tristeza y dolor y a veces, sí, cuestan la vida... Aún, terriblemente aún (el horror indecible, el crimen más cobarde, la miseria más honda de las bestias), las de las niñas pintoras de 16 años.

Los Habitués hoy, la verdá, quisieran poder abrazarla a María Claudia, y mirarse en sus ojos de niña pintora, cantarle una canción de cuna, o su canción preferida, regalarle  unas flores o un vestido. Y escucharla contar sus sueños. Y cuidarla. Carajo, compañerita...

María Claudia, María Clara Ciocchini, Claudio De Acha, Francisco López Muntaner, Daniel Racero, Horacio Ungaro. Los lápices que siguen pintando de colores nuestro recuerdo. Y el futuro.


salú...

13.9.09

mecacho con la tecnología...





Che, muy lindo todo pero... ¿otro tema no tienen?

12.9.09

Serenata de carnaval



Noches de Carnaval...

A ver... Anoche los Habitués tuvieron una de las presentaciones más lindas y emocionantes de las que les vienen tocando en suerte. Tuvieron, tuvimos, el honor de cantar en el festival murguero que organizan los Descarrilados del Parque Avellaneda. Imágenes, sensaciones: El gran Pipi deslumbrando a los presentes con sus saltos, Melodía de arrabal cantada ¡y bailada! por todo el mundo, que no se apague nunca el eco de los bombos..., Rocanrol prendiéndonos fuego mientras Moscato citaba a Santoro como nunca, nuestra querida Sacate el Almidón allí presente, las risas, los amigos, las bellas murgueras, la felicidad, los compañeros, la emoción... Y la sensación honda, algo así como un orgullo, de estar acertándole al camino.

El camino de la cultura popular, de nosotros, por nosotros y para nosotros. Y no para que venga un gil como nuestro benémerito Jefe de Gobierno (¡fiuuuuuuuuu!), o su ministro de Cultura (¡fiuuuuuuuuu!), a decir, como leí alguna vez por ahí, que el tango, por ejemplo, es una "marca". Sólo piensan en hacer negocio estos muchachos. Pobres...
Pero Buenos Aires, como quien no quiere la cosa, qué se le va a hacer, RESISTE carnavaleando.

Che, murga, el Carnaval recuperado, quilombero, desfachatado, el tango, el rocanrol, los tambores, la fiesta del barrio, de todos. ¡Qué lindo es encontrarse en otros, por dió!

Así que bueno, eso nomás. Gracias a los amigos Descarrilados por la invitación y la onda, a los cumpas de Cachengue, la de arpillera, que aunque no nos cruzamos anduvieron por ahí, a los Desakatados, a la Furia del Carnaval y a la Locura de Boedo, a los amigos de Infusión, tremenda banda.

A la querida Caro, como siempre, por las fotos, a los amigos que vinieron, una vez más,  y que estuvieron ahí, a toda la gente que feliz bailó y cantó con nosotros y nos regaló sus sonrisas, sus aplausos. Un orgullo, che. Y un honor.

Un brindis carnavalero. ¡Salute!


11.9.09

¿Manhattan? ¡Viva Chile, mierda!

¿11-S? ¿Qué corno quiere decir 11-S? ¿Onces? O sea, ¿muchos onces? ¿Muchos wing izquierdos? ¿Once salames?

11-S, mecachendié, qué moda de miércoles... En mis tiempos se escribía "11 de septiembre". Pero así es el asunto, y nunca falta algún otario que se deslumbra con esas cosas y va y le pone "drugstore" al quiosco de la esquina. ¡"Drugstore", escuchame un poco!

Los Habitués ven con consternación la proliferación de estos ranas, especímenes vaporosos que van pa' donde sopla el viento. Así que van por la calle y ven "sale off" donde antes decía "liquidación" (¿qué quiere decir seilof?), o "pharmacy", o "winery", o "kids" en vez de "pibes"... ¡Con lo lindo que suena "pibes"! Si te querés hacer el cosmopolita ponele "botijas", que suena mucho mejor y lo entendemos todos, ¡cabeza de corcho, gil de estopa!

 
Pero bueno, todo esto viene a cuento porque, además de que nos afanan las palabras, con la interesada complacencia de algunos atorrantes, claro está, también nos afanan las fechas.
Hoy, 11 de septiembre, el mundo entero conmemorará y hablará y gastará ríos de tinta (digital) discutiendo y perorando sobre no sé qué atentado no sé en dónde. Y ojo, que los Habitués no pecan de necios, bien saben en qué mundo están parados, pero es como que hay algo que no cuadra. Todo el mundo se escandaliza y se aterra, y vuelven las cruzadas, se habla de dios y todo eso (y por favor que alguien me explique qué tiene que ver el pobre barba en todo esto, que ya es el colmo), si a mí me dijo el almacenero que en realidad parece que fueron ellos mismos. Y qué quiere que le diga, a mí no me extraña. Capaces son.


Y si no fueron ellos mismos, los muchachos estos de las barras y las estrellas, tan amantes de la democracia (¡ja!), acusan a unos tipos que resulta que antes eran sus amigos... Y no sólo eso, si no que además, con los ojos tintos en odio y enfermos de sed de venganza porque les metieron el dedo en el culo a ellos tan machitos, van y les caen con todo... a otros, que no tenían nada que ver, pero por las dudas. Así que, unos u otros, alguna cagada se habrán mandado... Digo, se lo ganaron a pulso ésto de que los cagaran a avionazos haciendo méritos ahí por la tierra de la Media Luna.

Yo qué sé, no me pone contento ni me causa risa la muerte, ninguna muerte, y que esto quede clarísimo. Pero si fuera por mí, y sobre todo por ellos, le derrumbaba a gomerazos, o le enfilaba toda la flota de bondis 60 a las torres esas que eran primas, mellizas (como las galletitas), siamesas o algo por el estilo, les volaba el Puente de Brooklyn (bruclin) y el Empire State (empairesteit) a puros triangulitos y rompeportones, y la est... estuata... ¡estatua! de la Libertad famosa esa se las volteaba a escupitajos...

-Flores, al grano.

Disculpe. Decía que nos afanan las fechas porque hoy, on-ce-de-sep-ti-em-bre, es un aniversario nuestro, cercano, hermano, de nosotros. Hoy se cumplen 36 años de, por un lado, un hecho aberrante, las bestias sacándose la máscara y mostrando por fin los dientes, su oscuro odio (y, ¡oh, casualidad!, mirá, los pibes éstos de los que hablábamos antes...), y, por otro, de un gesto, un símbolo, de una hondura y de un coraje como pocos.


Don Salvador Allende, el Chicho, presidente constitucional de Chile y socialista, con las bestias ahí en la puerta a punto de dar el zarpazo, se quitaba la vida en el Palacio de la Moneda, cumpliendo una promesa, o su deber, o quizás algún mandato más hondo. Un rato antes dijo:

 
    "Seguramente (...) el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la Patria. 
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse. 
Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor. 
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!
Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición."


Después apretó el gatillo, y con eso dijo todo. ¿Qué más decir?


Los Habitués con este emocionado homenaje lo saludan a usted, y en usted a los tantos, tantos otros, que, cuando las papas quemaban se quedaron, equivocados o no, no importa, donde entendían y sentían que había que quedarse (en vez de, por las dudas, salir rajando).


¡Salute, compañero presidente! 

¿Te lo imaginás a yorsh bush haciendo lo mismo? ¡Ni en pedo el pobre!