12.9.09

Serenata de carnaval



Noches de Carnaval...

A ver... Anoche los Habitués tuvieron una de las presentaciones más lindas y emocionantes de las que les vienen tocando en suerte. Tuvieron, tuvimos, el honor de cantar en el festival murguero que organizan los Descarrilados del Parque Avellaneda. Imágenes, sensaciones: El gran Pipi deslumbrando a los presentes con sus saltos, Melodía de arrabal cantada ¡y bailada! por todo el mundo, que no se apague nunca el eco de los bombos..., Rocanrol prendiéndonos fuego mientras Moscato citaba a Santoro como nunca, nuestra querida Sacate el Almidón allí presente, las risas, los amigos, las bellas murgueras, la felicidad, los compañeros, la emoción... Y la sensación honda, algo así como un orgullo, de estar acertándole al camino.

El camino de la cultura popular, de nosotros, por nosotros y para nosotros. Y no para que venga un gil como nuestro benémerito Jefe de Gobierno (¡fiuuuuuuuuu!), o su ministro de Cultura (¡fiuuuuuuuuu!), a decir, como leí alguna vez por ahí, que el tango, por ejemplo, es una "marca". Sólo piensan en hacer negocio estos muchachos. Pobres...
Pero Buenos Aires, como quien no quiere la cosa, qué se le va a hacer, RESISTE carnavaleando.

Che, murga, el Carnaval recuperado, quilombero, desfachatado, el tango, el rocanrol, los tambores, la fiesta del barrio, de todos. ¡Qué lindo es encontrarse en otros, por dió!

Así que bueno, eso nomás. Gracias a los amigos Descarrilados por la invitación y la onda, a los cumpas de Cachengue, la de arpillera, que aunque no nos cruzamos anduvieron por ahí, a los Desakatados, a la Furia del Carnaval y a la Locura de Boedo, a los amigos de Infusión, tremenda banda.

A la querida Caro, como siempre, por las fotos, a los amigos que vinieron, una vez más,  y que estuvieron ahí, a toda la gente que feliz bailó y cantó con nosotros y nos regaló sus sonrisas, sus aplausos. Un orgullo, che. Y un honor.

Un brindis carnavalero. ¡Salute!


11.9.09

¿Manhattan? ¡Viva Chile, mierda!

¿11-S? ¿Qué corno quiere decir 11-S? ¿Onces? O sea, ¿muchos onces? ¿Muchos wing izquierdos? ¿Once salames?

11-S, mecachendié, qué moda de miércoles... En mis tiempos se escribía "11 de septiembre". Pero así es el asunto, y nunca falta algún otario que se deslumbra con esas cosas y va y le pone "drugstore" al quiosco de la esquina. ¡"Drugstore", escuchame un poco!

Los Habitués ven con consternación la proliferación de estos ranas, especímenes vaporosos que van pa' donde sopla el viento. Así que van por la calle y ven "sale off" donde antes decía "liquidación" (¿qué quiere decir seilof?), o "pharmacy", o "winery", o "kids" en vez de "pibes"... ¡Con lo lindo que suena "pibes"! Si te querés hacer el cosmopolita ponele "botijas", que suena mucho mejor y lo entendemos todos, ¡cabeza de corcho, gil de estopa!

 
Pero bueno, todo esto viene a cuento porque, además de que nos afanan las palabras, con la interesada complacencia de algunos atorrantes, claro está, también nos afanan las fechas.
Hoy, 11 de septiembre, el mundo entero conmemorará y hablará y gastará ríos de tinta (digital) discutiendo y perorando sobre no sé qué atentado no sé en dónde. Y ojo, que los Habitués no pecan de necios, bien saben en qué mundo están parados, pero es como que hay algo que no cuadra. Todo el mundo se escandaliza y se aterra, y vuelven las cruzadas, se habla de dios y todo eso (y por favor que alguien me explique qué tiene que ver el pobre barba en todo esto, que ya es el colmo), si a mí me dijo el almacenero que en realidad parece que fueron ellos mismos. Y qué quiere que le diga, a mí no me extraña. Capaces son.


Y si no fueron ellos mismos, los muchachos estos de las barras y las estrellas, tan amantes de la democracia (¡ja!), acusan a unos tipos que resulta que antes eran sus amigos... Y no sólo eso, si no que además, con los ojos tintos en odio y enfermos de sed de venganza porque les metieron el dedo en el culo a ellos tan machitos, van y les caen con todo... a otros, que no tenían nada que ver, pero por las dudas. Así que, unos u otros, alguna cagada se habrán mandado... Digo, se lo ganaron a pulso ésto de que los cagaran a avionazos haciendo méritos ahí por la tierra de la Media Luna.

Yo qué sé, no me pone contento ni me causa risa la muerte, ninguna muerte, y que esto quede clarísimo. Pero si fuera por mí, y sobre todo por ellos, le derrumbaba a gomerazos, o le enfilaba toda la flota de bondis 60 a las torres esas que eran primas, mellizas (como las galletitas), siamesas o algo por el estilo, les volaba el Puente de Brooklyn (bruclin) y el Empire State (empairesteit) a puros triangulitos y rompeportones, y la est... estuata... ¡estatua! de la Libertad famosa esa se las volteaba a escupitajos...

-Flores, al grano.

Disculpe. Decía que nos afanan las fechas porque hoy, on-ce-de-sep-ti-em-bre, es un aniversario nuestro, cercano, hermano, de nosotros. Hoy se cumplen 36 años de, por un lado, un hecho aberrante, las bestias sacándose la máscara y mostrando por fin los dientes, su oscuro odio (y, ¡oh, casualidad!, mirá, los pibes éstos de los que hablábamos antes...), y, por otro, de un gesto, un símbolo, de una hondura y de un coraje como pocos.


Don Salvador Allende, el Chicho, presidente constitucional de Chile y socialista, con las bestias ahí en la puerta a punto de dar el zarpazo, se quitaba la vida en el Palacio de la Moneda, cumpliendo una promesa, o su deber, o quizás algún mandato más hondo. Un rato antes dijo:

 
    "Seguramente (...) el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la Patria. 
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse. 
Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor. 
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!
Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición."


Después apretó el gatillo, y con eso dijo todo. ¿Qué más decir?


Los Habitués con este emocionado homenaje lo saludan a usted, y en usted a los tantos, tantos otros, que, cuando las papas quemaban se quedaron, equivocados o no, no importa, donde entendían y sentían que había que quedarse (en vez de, por las dudas, salir rajando).


¡Salute, compañero presidente! 

¿Te lo imaginás a yorsh bush haciendo lo mismo? ¡Ni en pedo el pobre!

laniñezdeamorunteeeeemplooo

 

ien-su-pe-cho
laaaniñezdeamorunteeeeemplo
tehalevantado
ienelsiguesvivieendo

ial-lati-ir
sucorazónvarepitieeendo
honorigratitud
algransarmie-en-to

Gloooriaailooor
hooonrasinpaaar
paraelgraaandentrelosgra-an-des
padredelaaaula
sarmientooinmortaaal


¡Qué hijosdeputa! Ay, ay, ay, m'hijito, qué país éste... ¡Qué bárbaro!

Creo que además de ser uno de los himnos más espantosamente horrendos que nos enseñaban en la escuela, nos veíamos obligados a cantarlo para homenajear a un señor, a este señor, que nunca, nunca pero nunca faltaba a clase, razón de peso para que YA esos cientos de pequeños querubines formados (¡formados!) ahí en el patio, ah, blancas palomitas, empezáramos a odiarlo oscuramente.

Ya de más grandes, y al acceder a otras lecturas, entendimos que estábamos equivocados. En eso de faltar a la escuela, digo. En odiarlo ni por putas, estábamos a-cer-ta-dí-si-mos. Mecachendié con nuestros "próceres"... Cito:

"La clase decente forma la democracia, ella gobierna y ella legisla. (...) Cuando decimos pueblo entendemos los notables, activos, inteligentes: clase gobernante.
Somos gentes decentes. Patricios a cuya clase pertenecemos nosotros, pues, no ha de verse en nuestra Cámara ni gauchos, ni negros, ni pobres. Somos la gente decente, es decir patriota. (...) Las masas populares cuando llegan al poder establecen la igualdad por las patas, el cordel nivelador se pone a la altura de la plebe y !ay de las que lo excedan de una línea!
El ejercicio de la soberanía popular traería como consecuencia la elevación de un caudillo, que representa en todos sus instintos la mayoría numérica en despecho de la minoría ilustrada (...)."

Sabemos que no está bien, sería una torpeza, digamos, medir un siglo y a sus hombres y mujeres con la vara de otro. Pero las ideas de estos muchachos persisten. Persisten en su desprecio. Y temen. Y odian. Civilización y barbarie: gente "decente" que clama por la pena de muerte para los "delincuentes" (que a esta altura es lo mismo que decir "negro" o "villero"), por ejemplo, y por no citar otros, igual de bajos, igual de tristes.


Así que flaco favor le hacemos a nuestros maestros teniéndolos que saludar el 11 de septiembre. No se lo merecen, digo yo.

Los Habitués, entonces, prefieren saludar con orgullo, porque sí y cuando se les da la gana, a todos los maestros y maestras (no hay profesión, vocación, más linda), tantos y tantas que se pelan la voz, la garganta, el corazón, todos los días en las aulas, en las ciudades, en los pueblos allá lejos, pa' hacer de este ispa, en los pibes de este ispa, uno mejor y más lindo, más propio, más cariñoso y solidario, más inteligente, con más y mejor conciencia, más justo, y más libre. Como CARLOS FUENTEALBA, por ejemplo.


¡Salute, maestros (nunca mejor usado este adjetivo)!

Y de paso, pa' que se embronque "el padre del aula", levantamos la copa a la salud del General Quiroga, qué tanto.

9.9.09

el pueblo en las paredes...

Mirá vos, ¿12 años ya? La pucha...
Ricardo Carpani, un artista con todas las letras, es decir, un laburante. Argentino, es decir, latinoamericano. Un militante: desde el grupo Espartaco allá por el '59, hasta los afiches para los sindicatos en los '60-'70, para la C.G.T. de los Argentinos, los murales...

    
¡Un abrazo grande, querido maestro-compañero! Los Habitués, sus eternos amigos, laburantes del arte, obreros del arte de cantar, hoy 9 de septiembre se sacan el sombrero y brindan a su salud. Esperando quizás volver a estrecharle la mano, en alguna vuelta, en algún lugar de la vida ésta. O de aquella.
¡Salute!


7.9.09

Noches de Carnaval

viernes 11 de septiembre
LOS HABITUÉS
en el Espacio El Tambo 
de Parque Avellaneda
Noches de Carnaval
En defensa de la cultura popular y el espacio público

Av Directorio y Lacarra - desde las 20 hs
entrada: 2 alimentos no perecederos

todos los viernes de septiembre

ESTE VIERNES, EL 11:

- ESPECTACULAR APERTURA!!! CACHENGUE Y SUDOR!!!
- LA FURIA DEL CARNAVAL
- LOS HABITUÉS
- LOS DESAKATADOS
- LA LOCURA DE BOEDO
- INFUSIÓN


organizan

Los Descarrilados de Parque Avellaneda

¡Salú!

No me arrepiento de este amor...



Señores, Miriam Alejandra Bianchi, Gilda. Trece años ya...

Promúlguese: Los Habitués estamos perdida, total, absoluta y desaforadamente enamorados de Gilda. Toda vez que en alguna fiesta, ágape y/o reunión a la que son invitados (que son las menos, si los conoceré...) empiezan a sonar los primeros acordes de cualquier canción de ella, los Habitués inmediatamente se detienen en el aire, acusan recibo, se les erizan los pelitos de la nuca, interrumpen toda conversación (se han perdido cada minusa a causa de esta penosa enfermedad de amor), empiezan a babear y a derretirse lentamente, cierran los ojos, llevan su mano derecha al corazón, y recordando vaya uno a saber qué cosas, intentan aquietarlo a puros estrujones. Pasado el primer sacudón, es como una ola de agua fría que te agarra de sorpresa y te deja aterido y estremecido, y como despertando de un sueño profundo, abren los ojos y se lanzan a la pista con la percanta que tengan más a mano, para ser inmensamente felices cumbiancheando y vociferando los versos de "Fuiste" o esa otra que dice "amame, amame suavecito, amame despacito...". ¡Qué voz, por el amor del cielo, qué voz! 

Por otra parte, no está de más decir que los Habitués, como murgueros que son, consideran y sostienen que "No es mi despedida" es una de las mejores retiradas de murga jamás escritas, habidas y por haber, que tiene e-xac-ta-men-te todo lo que hay que tener para ser tal. Quién tenga alguna opinión en contrario y tenga ganas de discutir sobre este punto, que se busque dos padrinos, elija si trabuco (por favor, abstenerse de realizar comentarios más bien obvios) o florete (ídem), que lo esperamos a pie firme en algún descampado a convenir alguna nochecita de éstas.

No es mi despedida

Quisiera no decir adiós
Pero debo marcharme
No llores, por favor no llores
Porque vas a matarme

No pienses que voy a dejarte
No es mi despedida
Una pausa en nuestra vida
Un silencio entre tú y yo

Recuérdame a cada momento
Porque estaré contigo
No pienses que voy a dejarte
Porque estarás conmigo

Me llevo tu sonrisa tibia
Tu mirada errante
Desde ahora en adelante
Vivirás dentro de mí

Yo por ti volveré
Tú por mí, espérame
Te pido…
Yo por ti volveré
Tú por mi, espérame
No me olvides…

Además dicen que dicen que Gilda hace milagros. Los Habitués lo dan por descontado, ya que se les da por creer en esas cosas, pero el verdadero milagro, el mejor de todos, pa' mí, es escucharla cantar. ¿Te imaginás las tremendas cumbianchas que se deben armar allá en el Cielo?


Y además de cantar como un ángel y hacer milagros, encima estaba fuertísima... demasiado para un Habitué. ¡¡¡Ojooooooieee!!!
¡Te queremo', Gilda, te queremo'! 
¡Salute!


http://www.youtube.com/watch?v=HxZ6A3iAqkU&feature=related

6.9.09

troilo y grela el disco cabecera...


Hacía rato que el coso éste de los Habitués se venía entregando a extrañas y caprichosas conmemoraciones. Hoy retomamos.

El 6 de septiembre de 1992, a sus 79 pirulos, se fue Roberto Grela. 

Yo no sé si es el mejor guitarrista de tango que anduvo por estos lados. Si no es, le pega en el poste. O en todo caso, cuando tocaba con Pichuco, pa' mí sí que era.


Los Habitués, agradecidos. ¡Salute, maestro! 



4.9.09

Habitués, cantores de historieta...

El 4 de septiembre de 1957 en la Hora Cero Semanal que te comprabas en el quiosco aparecía el primer capítulo de El Eternauta, el original, de Héctor Oesterheld, con dibujos de Solano López. Inmejorable ocasión entonces para celebrar el Día de la Historieta y para homenajear a tantos genios que han dado estas pampas.

No voy hacer aquí un resumen de la historieta argentina, que no alcanzaría el tiempo y el espacio, desde la mitológica Caras y Caretas de principios del otro siglo, a Dante Quinterno con Patoruzú, las minas de Divito, García Ferré, Don Fulgencio, Afanancio. Fontanarrosa con Inodoro y el entrañable Mendieta, Boogie el aceitoso. Don Joaquín Lavado y Mafalda. Caloi. Y etcétera, etcétera, etcétera. Y etcétera.

Pero sí quiero hacer aquí dos menciones especiales, dos homenajes. Un poco al azar, y otro poco por razones del propio corazón. Ignoro qué tan relevantes pudieran haber sido para otras personas, pero hay cosas que a uno lo acompañan mientras crece y que sin querer lo marcan para siempre.


Uno: El genial Robin Wood, un guionista de la hostia, que pocos conocen, y que entre otras cosas, creó al sumerio Nippur de Lagash y a Dago, el renegado. Personajes profundísimos, historias terribles, sencillas, conmovedoras, que salían en las revistas El Tony, Intervalo, D’artagnan. Creo que aprendí más sobre la Ética leyendo a Nippur y a Dago, que en cualquier librote, apunte del CBC, o similar.





Y dos: aquella Revista Fierro a Fierro, la de las “historietas para sobrevivientes” en aquel ’84, la que dirigía Sasturain, la que tenía las tapas del cordobés, infernal, Chichoni...
 


Menciono al azar (lo que me acuerdo): Las duplas geniales de Trillo & Saccomanno, Muñoz & Sampayo con Sudor Sudaca, los guiones de Sasturain, de Piglia, de Saborido. Mandrafina. Barreiro. Los dibujos de Alberto Breccia, con Perramus (¡Perramus, con guión de Sasturain!), y los del otro Breccia, Enrique, el hijo, con el desopilante y bizarramente peronista Sueñero (todavía no puedo decidir, y no lo voy a hacer nunca, cuál de los dos, si padre o hijo, me gusta más). Ficcionario de Horacio Altuna (¡las minas que dibujaba Altuna, por dió!), y el Último Recreo con guión de Trillo, otro animal. ¡Polenta con pajaritos de El Tomi! El inigualable, exquisito dibujante, Nine. Los cruces con otros grandes de por ahí: el Tano Hugo Prat con el Corto Maltés, Manara, Giménez, Moebius... Y más...








 Saludo entonces a todos esos tipos que, como consideran algunos, desde un “arte menor” (¡ja!) se quemaban las pestañas y la gorra aportando, apostando, indagando, creando historias increíbles, terribles, oscuras, en ese momento, después del Terror, después de Malvinas.
Saludo también a todos los que tuvimos la suerte de ir creciendo mirando, aprendiendo, eligiendo, leyendo esas historias.


Los que saben de lo que hablo, recordarán y brindarán conmigo. Los que no, vayan hoy sin falta al Parque Centenario, se compran un par de números, y después me cuentan.

¡Salute!


31.8.09

¿Los Habitués? ¡Tango y murga, pichón!


sábado 5 de septiembre
LOS HABITUÉS
en La Espiralada
Peña Pichoniana
Escuela de Psicología Social
24 de noviembre 997 - 22 hs
$ 10 - Estudiantes Psi. Social $ 8

Bandas en vivo
Grupo de danza
Muestra del taller de folclore
Vino, locro y empanadas


(Nosotros estamos a eso de las 23:30 hs, ¡después del partido!)


¡Salú!

28.8.09

¡Botón! de muestra...


Sin palabras... la dictadura con sus grupos de choque (morochos malos, malos... ¡y en cueros!) intentando ahogar la libertad de expresión.

¡Ja!

Ladran, Pancho...

medios de por medio

Hace rato que los Habitués no prenden la tele. Primero, porque no tienen, las han ido perdiendo y/o vendiendo en turbios trueques nocturnos, total, pa’ lo que hay que ver... Y segundo, porque les da vergüenza. Cuando les toca en (mala) suerte algún bar con televisor (¿a quién se le habrá ocurrido semejante genialidad, eh?, ¿quién fue el imbécil?) y no les queda otra que fumarse un par de horas de transmisiones varias, les empieza a doler el estómago, sudan frío, presienten la llegada de furibundos ataques de pánico, lloran, llaman al SAME, se estremecen de indignación y, como dije antes, de vergüenza. Ajena y propia. Y mientras pergeñan con cautela algún módico atentado para silenciar al monstruo ese cuadrado del rincón superior derecho del bar que no para de emitir sonidos y colores, para poder conversar en paz, se lanzan a debatir cómo es que llegamos a detentar semejante nivel cultural, digno de los países más adelantados en la carrera mundial en pos de ser cada vez más forros y pelotudos, y huecos, y berretas, marionetas de los deseos y conveniencias de otros (en general, los dueños de casi todas las cosas), y etcétera, etcétera, etcétera.

Por suerte, a altas horas, cansados, extenuados, de contarse los piojos, de lavar trapos sucios, de pasar el dedo por los estantes y mirar debajo de las alfombras, siempre llegan a la misma conclusión: no es verdad, no somos así, los habitantes de esta parte del culo del mundo que hemos dado en llamarnos argentinos no somos esta porquería que, porque no hay otra cosa para ver, nos obligan a creer que somos. “A la gente le gusta”. ¿Perdón?, no entendí bien, me repite la pregunta…

Porfiados, incorrectos, quilomberos, se van a dormir y tienen dulces sueños: sueñan que un día prenden la tele y, ¡oh, sorpresa!, no están ni la idiota de Susana, ni la gran hijademilputa de Mirtha ni el imbécil (¡qué va a ser imbécil el turro éste!) de Marcelo y todos sus siniestros secuaces. Ni la pobre Moria, ni el facho de Gerardo, ¡ni Mariano (para éste no hay apelativo que alcance)!, ni tanto culo divino de gato VIP y bailarín, y nunca más Gran Hermano, ni NINGÚN programa de chimentos, ni el noticiero de “la gente (como uno)”, ni…, ni… la lista es larga y frondosa, me pasaría todo el día escribiendo…

¿Utopía?

Hoy se presentó en el Congreso un proyecto de ley sobre medios audiovisuales. Los Habitués, siempre un poco distraídos, espíritus voladores, no están muy al tanto de los pormenores del caso, pero creen que si no es ésta la mejor, será, debe haber, otra, u otras, que la mejoren, y brindan por eso. Porque se discuta, y se pelee. Husmean la batalla (¡má qué “diálogo” ni qué ocho cuartos!), y están contentos.

Crear, pensarnos, mirarnos, escuchar en vivo y en directo nuestras hermosas voces, tocarnos las manos, mirarnos a los ojos. Mostrarnos a nosotros mismos quiénes somos, y saber que somos mejores, que podemos serlo, que todavía y aunque parezca no nos han vencido si todavía en algún barrio hay manos que se tienden y se entienden con otras, manos iguales, manos de iguales, las manos, las voces, las palabras del pueblo que somos y que queremos ser. Encontrar el medio, los medios, para encontrarnos. Para, otra vez, volver a vernos.

Sin Ernestina de Noble, ni ningún otro garca, de por medio.

No es poco.

Usted dirá.

¡Salú!

26.8.09

y se ponen también a aplaudir, pobrecitos...

El canto de los cronopios

Cuando los cronopios cantan sus canciones preferidas, se entusiasman de tal manera que con frecuencia se dejan atropellar por camiones y ciclistas, se caen por la ventana, y pierden lo que llevaban en los bolsillos y hasta la cuenta de los días.
Cuando un cronopio canta, las esperanzas y los famas acuden a escucharlo aunque no comprenden mucho su arrebato y en general se muestran algo escandalizados. En medio del corro el cronopio levanta sus bracitos como si sostuviera el sol, como si el cielo fuera una bandeja y el sol la cabeza del Bautista, de modo que la canción del cronopio es Salomé desnuda danzando para los famas y las esperanzas que están ahí boquiabiertos y preguntándose si el señor cura, si las conveniencias.
Pero como en el fondo son buenos (los famas son buenos y las esperanzas bobas) acaban aplaudiendo al cronopio que se recobra sobresaltado, mira en torno y se pone también a aplaudir, pobrecito.

Flor y Cronopio

Un cronopio encuentra una flor solitaria en medio de los campos, primero la va a arrancar,
pero piensa que es una crueldad inútil
y se pone de rodillas a su lado y juega alegremente con la flor, a saber: le acaricia los pétalos, la sopla para que baile, zumba como una abeja, huele su perfume, y finalmente se acuesta debajo de la flor y se duerme envuelto en una gran paz.
La flor piensa: "Es como una flor".

Tortugas y cronopios
Ahora pasa que las tortugas son grandes admiradoras de la velocidad, como es natural.
Las esperanza lo saben, y no se preocupan.
Los famas lo saben, y se burlan.
Los cronopios lo saben, y cada vez que encuentran una tortuga, sacan la caja de tizas de colores y sobre la redonda pizarra de la tortuga dibujan una golondrina.

(Historias de Cronopios y de Famas, 1962)

95 años se cumplen desde que nació de casualidad en Bruselas...
Los Habitués, eternos cronopios, no hay nada que hacerle, en combate perpetuo contra todos los pobres famas de este mundo, levantan su copa, se desafían muy denserio a ver quién es el macho que gana el cielo a la rayuela, y se preguntan qué mundo sería éste, tan otro, seguro más gris y tanto más aburrido, mucho menos deslumbrante, si don Julio Cortázar no hubiera nacido, o se hubiera dedicado a otra cosa, por ejemplo.
¡Gracias, don Julio querido, a usté no hay con qué darle! ¡Salú!

24.8.09

no hay merienda si no hay capitán...

El 24 de agosto de 1933, en la bella y talentosa Rosario, ciudad de impronta habitué, con tantos bares, nacía el Negro Olmedo. O sea que el Negro, si no me equivoco, hoy cumpliría 76 años.



Cosas de la vida, todavía me acuerdo de la emoción que era todas las tardes sentarme a ver a Piluso, entrañable y querido, junto a su fiel amigo Coquito. Pocos personajes tan, pero tan... bah, andá a saber tan qué cosa. Sobran las palabras, mejor emocionarse.

Señores, por lo pronto, con la pura emoción encima de los hermosos recuerdos, hoy, y solamente hoy, los Habitués se van a tomar la leche. ¡Salú!

http://www.youtube.com/watch?v=NDnBRhy3XvE&feature=related

(Un videito. Juná: Piluso, Coquito, el Indio Comanche y el que hace de "malo", canoso y de barba negra, el gran Martín Karadagián. Y en la foto anterior: Piluso, Coquito y Guy Williams, el Zorro, el de verdad. ¡Estalla la hinchada Habitué!)

el amor y el espanto


1899. Borges nació el 24 de agosto de 1899, o sea, un tipo del siglo XIX. Quizás esto explique en parte algunas cosas de este señor al que le tocó transitar el convulsionado siglo XX quizás sin terminar de entender de qué iba la cosa.
Pero paso a transcribir (no sé por qué, pero es uno de mis párrafos más preferidos):

...mientras combatía en la oscuridad (mientras su cuerpo combatía en la oscuridad), empezó a comprender. Comprendió que un destino no es mejor que otro, pero que todo hombre debe acatar el que lleva adentro. Comprendió que las jinetas y el uniforme ya lo estorbaban. Comprendió su íntimo destino de lobo, no de perro gregario; comprendió que el otro era él. Amanecía en la desaforada llanura; Cruz arrojó por tierra el quepis, gritó que no iba a consentir el delito de que se matara a un valiente y se puso a pelear contra los soldados junto al desertor Martín Fierro.
Biografía de Tadeo Isidoro Cruz (1829-1874)
El Aleph, 1949



Los Habitués saben de sobra que don Jorge Luis no hubiera aceptado la invitación de ir a tomarse un vino con los muchachos en algún bar de Palermo, prefiriendo, quizás, seguramente, quedarse en su biblioteca. Pero un tipo que a la llanura le calza el adjetivo "desaforada" bien se merece algo de nuestra admiración y nuestro respeto.
Brindamos entonces por uno de los mejores escritores (cómo no leerlo, cómo no deslumbrarse) que ha dado esta parte del mundo. Lástima que el tremendo coraje que tuvo a la hora de escribir de la forma que escribió las cosas que vislumbraba, cosas como el párrafo anterior, le faltó después, para otras cosas. Y bué...
¡Salú!

23.8.09

otrita...


viernes 28 de agosto
LOS HABITUÉS
en el Centro Cultural Plaza Defensa

Defensa 535 21 hs ¡a la gorra!

junto a La Santa Milonga
(http://www.lasantamilonga.com.ar/ - www.myspace.com/santamilongatango)


Legüera habitué

Los Habitués en pleno, con la Polo y el Pipi (pavada de bailarines), después de cantar y de ser felices anoche en la Peña Legüera.


¡Gracias a todos los cumpas queridos por la fiesta que, siempre, es encontrarse!
(más informaciones y algunas fotos cuando se nos pase la resaca... ¡Salú!)

22.8.09

no sé qué título poner...

No sé, es raro... ¿Por qué escribir sobre algo que pasó hace 37 años? ¿Para qué volver a nombrar lo horrible, lo indigno? ¿Volver a decir las mismas palabras que ya fueron dichas una y mil veces? ¿Para qué cosa? Si pasó tiempo y tanta agua bajo el puente. Si ya nadie se acuerda...

No sé, es rara la memoria, que guarda delicada algunas cosas y olvida otras...

Los Habitués, entre otras cosas, recuerdan. Tanto tiempo pasan en el bar que a veces nada más recuerdan y recuerdan, y de ahí acuerdan y concuerdan. Les gusta recordar, y además les gusta regalarse sus recuerdos: y sin parar dibujan, zurcen historias en el aire, interminable desfile, anécdotas, personajes, que colorean, invaden la mesa del bar, las sillas, los ojos, el corazón.
La historia de un gol perfecto, o la vez que aquel voló, el día aquel que sentimos tanto miedo, algún amanecer, aquella borrachera, la increíble memoria del abuelo Genaro que era mozo, el primer beso y el último, ella, aquel dolor, el día en que, ¿te acordás?, casi morimos de tanta felicidad…

Los Habitués son sus recuerdos y los llevan con orgullo, como escarapela, flor en el ojal, canción silbada; recuerdos de uno, que son uno, que se regalan a otros pa’ ser de todos…

Necesarios ejercicios de la memoria, tender los puentes que hacen falta, conocer, saber, no olvidar... para poder pensar, pequeña cosa, para entender y aprender, para crear.

Eso nomás, recordar...


Aquel 22 de agosto una dictadura (aquella, la otra) fusiló, de guapos nomás, es decir, de cobardes, a 19 militantes políticos, combatientes de las F.A.R., del E.R.P y de Montoneros, detenidos en la Base Almirante Zar de Trelew después de fugarse de la cárcel de Rawson.

Tres de ellos sobrevivieron para contar la historia. Su historia, que es, hoy, historia nuestra. ¡Salú!